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Desmintiendo: Bits para todos!

Desmintiendo: Bits para todos!

El esquema Ponzi es una operación fraudulenta de inversión que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores. Esta estafa consiste en un proceso en el que las ganancias que obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por ellos mismos o por otros nuevos inversores que caen engañados por las promesas de obtener, en algunos casos, grandes beneficios. El sistema funciona solamente si crece la cantidad de nuevas víctimas.

Historia

Desmintiendo: Bits para todos!

Aunque sistemas similares ya existieron anteriormente, el nombre de este plan procede del estafador italiano Carlo Ponzi y de la estafa que realizó en los años veinte, que alcanzó mayor repercusión que otras estafas parecidas del pasado.

Carlo Ponzi era un emigrante italiano que llegó a Estados Unidos alrededor de los años veinte. De muy bajos recursos como la mayor parte de inmigrantes que llegaban a dicho país, al poco tiempo “descubrió”, gracias a un correo que recibió de Italia, que los cupones de respuesta internacional de correos se podían vender en Estados Unidos más caros que en el extranjero, por lo que el tipo de cambio terminaría por producir ganancias. Así que se esparció el rumor, muchos decidieron no quedarse fuera del negocio y apoyaron a Ponzi con capital.

Pero aunque Ponzi estuviera recogiendo abrumadoras sumas de dinero y la gente hiciera colas para confiarle sus ahorros, en realidad Carlo Ponzi no estaba comprando los cupones; estaba pagando beneficios de hasta el 100 % en tres meses utilizando el capital de los sucesivos nuevos inversionistas.

Ponzi convenció a amigos y a sus asociados de que apoyaran su sistema en un principio, ofreciendo un retorno del 50% en una inversión en 45 días. Algunas personas invirtieron y luego obtuvieron lo prometido en el lapso que se había acordado. La noticia se empezó a esparcir, y el promedio de inversiones comenzó a crecer. Ponzi contrató agentes y pagó generosas comisiones por cada dólar que pudieran traer. En febrero de 1920, Ponzi obtuvo unos USD$5.000, equivalentes a USD$58.000 actuales (2013).

En marzo ya tenía unos USD$30.000. La histeria masiva se estaba construyendo y Ponzi comenzó a expandirse a Nueva Inglaterra y Nueva Jersey. En su tiempo los que invertían obtenían grandes beneficios, y estos inversores regaban la palabra y motivaban a otros a invertir.

Ya para mayo de 1920 había logrado recaudar unos $420.000. Ponzi comenzó a depositar su dinero en el Hanover Trust Bank of Boston (un pequeño banco italoestadounidense en la calle de Hanover y más que todo al norte de la calle Italiana), en espera de que a lo largo del tiempo se pudiera convertir en el presidente del banco o pudiera imponer sus decisiones sobre este; en realidad logró controlar el banco al comprar sus acciones.

En julio de 1920 ya tenía millones. Muchas personas vendían o hipotecaban sus casas con la esperanza de lograr altos intereses. El día 26 de ese mes gran parte del plan comenzó a hundirse después de que el Boston Post cuestionara las prácticas de la empresa de Ponzi. Finalmente la empresa fue intervenida por el Estado, que detuvo todas las nuevas captaciones de dinero. Muchos de los inversores reclamaron enfurecidos su dinero, momento en el cual Ponzi les devolvió su capital a aquellos que lo solicitaron, lo que causó un aumento considerable en el apoyo popular hacia él: muchos le proponían que se adentrara a la política. El emporio y los sueños de Ponzi crecieron aún más porque hasta planeaba manejar un nuevo tipo de banco, en el cual las ganancias se repartieran por igual entre los accionistas y aquellos que ingresaran dinero en el banco. Hasta planeó reabrir su empresa bajo un nuevo nombre “Charles Ponzi Company”, cuyo principal objetivo era invertir en empresas alrededor del mundo.

Gracias a este esquema, Ponzi comenzó a vivir una vida llena de lujos: compró una mansión con aire acondicionado y un calentador para su piscina, y además trajo a su madre de Italia en primera clase. Muy pronto este inmigrante de bajos recursos obtuvo no solo una gran cantidad de dinero sino que se colmó de los lujos más extravagantes para su esposa y para sí mismo.

En agosto de 1920 los bancos y medios de comunicación declararon a Ponzi en bancarrota. Él mismo confesó más tarde que en 1908 había sido partícipe de una estafa muy similar en Canadá, que ofrecía a los inversores grandes beneficios.

El gobierno federal de los Estados Unidos intervino finalmente a Ponzi y, descubierta su estafa, fue enviado a la cárcel pero tuvo que ser liberado ya que pagó su fianza en dos prisiones distintas y decidió continuar con su sistema, convencido de que lo podía sostener. Muy pronto el sistema cayó y los ahorristas perdieron su dinero. La mayor parte de las personas no obtuvieron los beneficios, muchos de los cuales reinvirtieron su dinero en la estafa. Ponzi, aunque fue enviado de vuelta a Italia y a pesar de que se descubrió su estafa, fue aclamado por muchos como un benefactor.

Características

Los esquemas Ponzi reciben muchos nombres: “Esquema Célula”, “Esquema Burbuja”, “Esquema de pirámide”, los mismos ofrecen a sus inversionistas grandes cantidades de beneficios en un corto período. El sistema puede funcionar entre un corto o largo plazo, todo depende de la cantidad de nuevos inversionistas que se integren al negocio.

El sistema Ponzi comúnmente está condenado al fracaso, ya que el inversor recibe poco o nulo beneficio del dinero dado en inversión.

Las características típicas son:

Promesa de altos beneficios a corto plazo

Obtención de beneficios financieros que no están bien documentados

Dirigido a un público con poco conocimiento financiero

Se relaciona con un único promotor o una única empresa

La empresa no se encuentra registrada y controlada ante un ente regulador, como lo son la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, CNMV de España, Superintendencia de Administración Tributaria SAT en Guatemala, La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) Perú, la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile SVS, la Comisión Nacional de Valores de Argentina CNV o la Superintendencia Financiera en Colombia.

Falta de una auditoría de confianza

Es evidente que el riesgo de inversión en las operaciones que hacen uso de esta práctica es muy alta. El riesgo es cada vez más alto al crecer el número de suscriptores en el sistema, ya que cada vez existen más dificultades para encontrar nuevos seguidores.

En muchos países, esta práctica es un delito, ya que a todos los efectos resulta en un fraude.

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