Facebook Twitter RSS Reset

Depresión 20-30 años


Depresión 20-30 años

La Crisis del cuarto de vida (Alejandro Cervantes) es un término aplicado al período de la vida que sigue después de la adolescencia, usualmente entre los 20 y los 30 años de edad. El concepto proviene de una analogía con la crisis de la mediana edad. En la actualidad, es ampliamente aceptado por terapeutas y profesionales de la salud mental.

Abby Wilner acuñó la frase en 1997, y es coautora del primer libro que identifica el fenómeno, publicado en 2001. Varios otros libros han sido escritos en diversos países desde entonces.

Aspectos emocionales

Algunas de las características que pueden manifestarse durante esta etapa son las siguientes:

Necesidad de establecer un vínculo emocional de tipo romántico de larga duración y estabilidad.

Sentimiento de no ser lo suficientemente bueno al no haber encontrado un trabajo acorde a la preparación académica o la capacidad intelectual propia.

Frustración o desilusión hacia el mundo laboral o la búsqueda de trabajos adecuados.

Confusión de identidad.

Inseguridad acerca del futuro inmediato.

Inseguridad respecto a los logros obtenidos hasta el momento en la vida.

Revaluación de las relaciones interpersonales cercanas establecidas, especialmente, aquéllas de tipo amistoso.

Perdida de interés en el placer sexual superficial y vacío de carga emocional.

Consumo de estupefacientes.

Desilusión por el trabajo.

Nostalgia por la vida propia de la enseñanza secundaria.

Tendencia a la radicalización, al cambio o al abandono de ciertas opiniones sobre diversos temas.

Sentimiento de decepción, desencanto o desengaño hacia las relaciones sociales.

Despreocupación por los asuntos financieros.

Sentimiento de aislamiento y soledad, especialmente, de tipo emocional.

Deseo de formar una familia y tener hijos.

Percepción de que de alguna manera a todo mundo le va mejor que a uno mismo.

Tras la educación universitaria el ser humano entra al “mundo real” después de ingresar en la vida adulta y sus responsabilidades, algunos individuos se encuentran en un punto donde sus profesiones parecen no avanzar. Estos sentimientos e inseguridades no son extraños a estas ni otras edades de la vida adulta. En el contexto de la Crisis del Cuarto de Vida, sin embargo, ocurren justo después de que una persona (usualmente con estudios superiores), lo que trae una gran inseguridad. Esto puede darse luego del primer empleo “serio”, o justo al graduarse de la universidad. Sin importar lo anterior, el mundo real es más duro, competitivo y menos compasivo de lo que uno se puede haber imaginado. Y para empeorar las cosas, los títulos universitarios y de otros tipos, en los que se invirtió tanto tiempo y dinero, sirven de poco para enfrentar estas situaciones.

Al ir cediendo los altibajos emocionales de la adolescencia y universidad, muchos de los que atraviesan esta crisis experimentan un cierto grado de apatía hacia la vida. Mientras que las interacciones emocionales pueden haber sido intensas en la enseñanza secundaria y universidad, donde más o menos todos tienen la misma edad y las hormonas están muy activas, dichas interacciones se tornan más sutiles y privadas en la vida adulta.

Nadie (especialmente hombres de entre 20 y 30 años) quiere admitir sentirse como un perdedor. Esta frustración secreta intensifica el problema.

Inclusive, un factor que contribuye a esta crisis es la dificultad para adaptarse al ambiente laboral. En la universidad, las expectativas de los profesores eran de conocimiento público (en contraste, a menudo es difícil llevarse bien con un jefe), y los estudiantes recibían constante aprobación (o reprobación) acerca de su desempeño en los cursos de la universidad. Se progresaba de forma semestral (o incluso cuatrimestral). En cambio, en el lugar de trabajo, a menudo un individuo ignora por completo la opinión de su jefe respecto a su trabajo, o si le cae bien o mal a sus compañeros de trabajo. No hay una forma automática de progresar en lo laboral (como era simplemente aprobar un curso en la universidad). Las políticas de las empresas requieren habilidades interpersonales que ni siquiera son necesarias en un ambiente educacional. Los “adultos emergentes” eventualmente aprenden estas cualidades, pero el proceso (a menudo comparado con el aprendizaje de una lengua extranjera) es a menudo sumamente estresante.

Aspectos financieros y profesionales



Una causa importante del estrés de esta crisis es de naturaleza financiera: muchas profesiones se han vuelto altamente competitivas en años recientes. La cantidad de puestos laborales que ofrecen seguridad financiera, como las cátedras universitarias o ser socio de una firma legal, ha disminuido mucho. Esto, combinado con la reducción de plantillas, significa que mucha gente nunca experimentará seguridad ocupacional durante su vida, sobre todo en la adultez temprana. Adicionalmente, muchos jóvenes profesionales tienen que cargar con los pagos de préstamos estudiantiles que adquirieron para poder completar sus estudios.

La época en que una carrera universitaria ofrecía una vida de seguridad laboral y económica, en la que un individuo podía lidiar tranquilamente con su propia vida privada, finalizó de forma abrupta. Profesiones como la medicina, administración de negocios o la educación, requieren que los profesionales de dichas áreas inviertan 60 e incluso 80 horas semanales en la oficina, a menudo en contra de su voluntad. Si bien esto es común a todos los adultos, pareciera que los adultos jóvenes son especialmente vulnerables a las cargas psicológicas de dicho estilo de vida.

El escritor David Callahan ilustra esta vida sobre-competitiva e insegura, en la cual el malestar y frustración puede extenderse más allá de los 30. La estabilidad económica es muy necesaria para tener un desarrollo psicológico normal y sano. Se ha propuesto que la inseguridad de los nuevos modelos económicos colocará a muchos individuos en un estado de adolescencia crónica, y el consumismo apreciado desde los años 90s indica que dicha teoría está empezando a materializarse.

Otras teorías

Erik Erikson, quien propuso que existen 8 distintas crisis durante la vida del ser humano, también propone la existencia de una crisis alrededor de los 21-29 años. En su propuesta, que se suscribe a la teoría de la psicología del desarrollo, él nos propone que la vida se divide en 8 etapas, cada una de las cuales tiene un conflicto propio por ser resuelto. El conflicto que él asocia con los adultos jóvenes es “Intimidad vs Aislamiento”. De acuerdo a esta teoría, tras establecer una identidad personal en la adolescencia, los adultos jóvenes buscan formar relaciones intensas con otras personas, usualmente relaciones de carácter romántico.

Esta versión de la Crisis del Cuarto de Vida propuesta por Erikson, es entonces distinta de la que se percibe en la cultura popular, aunque ambas contienen elementos que buscan explicar el complejo proceso de maduración en el ser humano.

No comments yet.

Leave a Comment