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De verdad fue negocio?

Y eso no significa que lo que se hizo en la gestión kirchnerista estuvo bien, porque estuvo mal y siguió peor con las modificaciones de 2013, pero hasta Clarín admite que mantener las escalas salariales de hace quince años -Macri anunció que no se tocarán hasta 2017- no solo produce que más asalariados paguen impuesto a las ganancias, sino que muchos de los que ya venían pagando, paguen más de lo que podrían pagar.

Para la gilaada, como lo hacía su antecesora. Más de lo mismo

Una las mayores distorsiones de Ganancias radica en el congelamiento –hace 15 años- de las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas crecientes del impuesto, que van del 9 al 35%. Como no fueron actualizadas en todos estos años a pesar que la inflación fue del 1.500%, rápidamente los alcanzados por Ganancias pagan la tasa más alta del 35%, como contribuyentes super-ricos y se produce una inequidad y confiscación sobre los salarios, los ingresos y hasta las jubilaciones que desnaturaliza este impuesto.

Por ejemplo, un trabajador soltero que gana $19.000, paga el 9% sobre el excedente de $18.880 que es el nuevo mínimo para empleados o jubilados. Por cobrar solo $1.000 más, ya pasa a la tasa del 14%. Con $21.000, salta al 19%. Asi ya con un sueldo neto de $28.500, tributa la tasa del 35%.

Eso lleva a que en este último caso por Ganancias, en el año le descuenten $30.270, más de un sueldo o más del aguinaldo completo. Si se hubiesen ajustado las escalas, este trabajador de $28.500 pagaría el 9% sobre el excedente de $18.880. O sea, $11.255 anuales. Por la falta de ajuste de la escala, en el año pierde $19.025.

Una de las consecuencias del achatamiento de las escalas es que el trabajador puede preferir trabajar menos horas o no hacer horas extras, para cobrar menos y no estar alcanzado por el impuesto o para que se le aplique una alícuota menor.

Marcelo Dominguez, Profesor de Tributación de la UBA, le dijo a Clarín que “Ganancias incide en forma menor en los trabajadores que tienen familiares a su cargo (por las deducciones por cónyuge, hijos y otras cargas), y también en forma menor en los que menos ganan por las alícuotas progresivas del 9% al 35%”. Pero agrega que cuando se borran las diferencias entre las alícuotas por la falta de actualización, “se pierde una de las principales características de este impuesto: la progresividad”.

También el tributarista Marcelo Rodríguez dice que “una de las caracteristicas más importantes de Ganancias es su progresividad. Y las tasas de imposición deben ser el reflejo de esa progresividad lo que no sucede actualmente por la falta de ajuste de las escalas. Asi los cambios anunciados son tan solo un “parche” temporario”.

Aunque reconocen que las actuales escalas son regresivas, en el Gobierno dicen que actualizarlas tendría un alto costo fiscal, por encima del costo fiscal de subir el minimo no imponible.

Este argumento no tiene en cuenta que por la falta de ajuste por inflación del piso y de las escalas, durante estos 15 años el Gobierno se quedó definitivamente (no se reintegra) con una parte creciente del salario de los alcanzados por Ganancias.

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