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Curiosidades y rarezas de los husos horarios (segunda parte)

Curiosidades y rarezas de los husos horarios (segunda parte)

Curiosidades y rarezas de los husos horarios (segunda parte)

Mapamundi con todas las zonas horarias (clic para ampliar MUCHO)

El primer lugar del mundo en ver cada nuevo día es el archipiélago de las Islas de la Línea, que pertenece a Kiribati, y también Samoa durante el verano austral, pero, ¿cuál es el último? Hay dos respuestas para esta pregunta. Por un lado están Niue, un territorio que pertenece a Nueva Zelanda, y la Samoa Americana, una dependencia de Estados Unidos, situados ambos en la zona horaria UTC-11, es decir, 25 horas por detrás de Kiritimati y el resto de las islas del huso horario +14. Se da el caso de que las dos Samoas, la americana y la independiente, están separadas por apenas ciento cincuenta kilómetros de mar, pero por 25 horas de diferencia horaria, lo que permite, por ejemplo, celebrar el año nuevo en dos días consecutivos. Más allá están las Islas Howland y Baker, dos islotes bajo soberanía norteamericana situados en la zona horaria -12, la última del mundo, pero deshabitados desde 1942, cuando fueron bombardeados por la aviación japonesa en la II Guerra Mundial. Estados Unidos posee territorios en muchos husos horarios, pero hay un lugar que, en teoría, los tiene todos: la Antártida.

Curiosidades y rarezas de los husos horarios (segunda parte)

Zonas horarias en la Antártida. La zona roja es Terra Nullius, o sea no reclamada por nadie, y por convención se le asigna la hora del meridiano de Greenwich.

Decía que en teoría los tiene todos porque en realidad no es así. Como ya se ha comentado, los husos horarios son una convención internacional que se aplica en los territorios administrados por un Estado. En la Antártida, sin embargo, no hay una administración reconocida, y además hay una inmensa cantidad de territorio que nadie reclama, por lo que la hora oficial es, bueno, ninguna, aunque por convención se suela mencionar la de Greenwich. Ahora bien, sí que hay una serie de bases científicas esparcidas por la inmensidad blanca, y allí sí que usan hora oficial. Normalmente, la del país de origen de la base, pero no siempre. La base del Polo Sur, la Amudsen-Scott, utiliza el huso horario principal de Nueva Zelanda (UTC+12) desde que la mayoría de los suministros llegan desde el aeropuerto de Auckland. En total hay diez husos horarios, sin contar el de Greenwich, algunos de los cuales utilizan horario de verano (incluido el del Polo Sur), algo un pelín absurdo teniendo en cuenta que en verano en el polo el sol no se pone ni una sola vez, pero por cuestiones administrativas y logísticas se hace así, lo que afecta a la comunicación entre bases.

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No, no estás en 24 zonas horarias a la vez, Michael. Y no deberías haber tomado tanto tequila en la cantina.

En la Antártida hay diez horas distintas, pero no es un país. ¿Cuál es el país con más horas distintas en su territorio? Como pasa a veces, hay más de una respuesta. Depende de lo que consideremos como territorio, si la parte integral de un estado o también sus dependencias. En el primer caso, el ganador es Rusia, con nueve zonas horarias, seguido de Estados Unidos y Canadá con seis cada uno. Hasta hace dos años, de hecho, Rusia tenía once zonas horarias diferentes, pero una modificación de la hora oficial que situó a todo el país en un permanente horario de verano (es decir, adelantaron una hora la ídem oficial) se combinó con la eliminación de dos zonas horarias, la hora de Samara y la de Kamchatka, que se subsumieron en las zonas horarias de Moscú y Magadán, respectivamente.

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Zonas horarias de Rusia antes (arriba) y después de la modificación legal de 2011

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Si además del territorio principal contamos las dependencias y los vestigios del colonialismo, el tercer puesto del podio lo ocupa el Reino Unido, con ocho zonas horarias para todas sus posesiones, de Pitcairn a Gibraltar y de Akrotiri a Montserrat (por favor, haced como que no habéis visto que he enlazado cuatro entradas del blog consecutivas en un acto de autobombo extremo). En segundo lugar se encontraría Estados Unidos, con nada menos que once zonas horarias habitadas (las seis principales más Puerto Rico, Guam, la Isla de Wake, Samoa y los atolones de Midway y Palmira) y dos deshabitadas, incluidas las islas Howland y Baker de las que hablábamos en el primer párrafo). Y la medalla de oro se la llevaría Francia, con doce zonas horarias habitadas y otra más en la Antártida.

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Zonas horarias principales de Estados Unidos

El otro día vimos algunos husos horarios poco frecuentes, como los de Nepal, las Chatham o los moteles de carretera de Australia. Son rarezas dentro de un mundillo, el de la hora oficial, que más o menos está homogeneizado. Ahora bien, esto es así de forma más bien reciente. hasta las guerras mundiales en el mundo sobrevivieron muchos horarios propios de cada país que sólo invasiones extranjeras o intereses económicos modificaron. Por ejemplo, Francia mantuvo como hora oficial GMT+00:09 (nueve minutos por encima de la hora de Greenwich) hasta 1912. La isla de Irlanda mantuvo como hora oficial GMT-00:25 hasta 1916 (siendo todavía parte del Reino Unido toda la isla). Los Países Bajos mantuvieron GMT+00:20 hasta que a Hitler le dio por invadir el país. La India tuvo dos zonas horarias hasta que la Hora de Bombay, definida como GMT+4:51, desapareció y todo el país adoptó el horario actual (+5:30). Y el último país en abandonar una hora más bien extraña fue Liberia, que hasta 1972 seguía usando como hora oficial la del Meridiano de Monrovia.: UTC-00:44.

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Si ya lo de cambiar de hora y de unidades de medida era un rollo, de haberse pasado setenta años cambiando tamién la hora 22 minutos y creo que los irlandeses habrían querrido reintegrarse en el Reino Unido.

En los países con un territorio continental grande existen fronteras temporales internas, en las que se cruza de una zona horaria a otra sin salir del país. Sin embargo, es mucho más común cambiar de hora al cruzar una frontera, con la salvedad de que en muchas ocasiones el viajero no debe adelantar o retrasar el reloj una hora (como pasa, por ejemplo, al cruzar de España a Portugal), sino dos. O más. Veamos las fronteras horarias más desiguales del mundo:

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Cartel indicando el cambio de zona horaria en una carretera de la Columbia Británica, en Canadá

El movimiento de Rusia al horario de verano permanente ha provocado precipicios horarios de dos horas con los países de Europa del Este que no seguían el horario de Moscú, como las Repúblicas Bálticas, Noruega o Ucrania. Pero el caso ruso es especial porque dentro de su propio país hay no uno, sino cuatro límites horarios separados por dos horas, entre las horas de Moscú, Ekaterimburgo, Krasnoyarsk, Yakutsk y Magadán. Los límites entre esas zonas horarias se encuentran todos ellos, eso sí, en mitad de la prácticamente deshabitada Siberia Ártica, por lo que no suponen ningún tipo de problema. También encontramos saltos de dos horas entre Turquía y las repúblicas del Caúcaso (Armenia y Azerbaiyán) o entre Polonia y Bielorrusia o el enclave de Kaliningrado. En África, los saltos de dos horas se producen entre Chad y Sudán, y también entre la República Centroafricana y Sudán del Sur.

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Aquí son las doce. En el pilón verde y rojo de ahí enfrente, las dos. Mola.

Pero también hay saltos temporales fronterizos de más de dos horas. Y casi todos ellos están en algún punto de las fronteras de China. En lo que respecta a la hora oficial China es una rareza única en el mundo. El país abarca nueve millones y pico de kilómetros cuadrados (más o menos lo mismo que EE.UU.) y se extiende a lo largo de seis husos horarios teóricos, pero todo el país usa la hora de Pekín desde el triunfo de la Revolución, allá por los años 40. Esto no sólo conlleva usos (sin hache esta vez) horarios tales como comer a las cinco de la tarde en el Tíbet o a las 11 de la mañana en las zonas orientales de la Mongolia Interior, sino saltos horarios fronterizos extremos; prácticamente toda la frontera china limita con territorios de otra zona horaria. Dos horas de diferencia con Bután, Kazajistán o la República de Sajá, en Rusia. Con Nepal, dos horas y cuarto, un cuarto de hora más con la India. Nada menos que tres horas con Pakistán, Tayikistán o la zona horaria rusa de Vladivostok, y el récord mundial absoluto, 3 horas y media con Afganistán a través del corredor de Wakhan. En cualquier caso, el corredor es una zona poco poblada y muy montañosa, cuya frontera con China permanece cerrada la mitad del año. Una última curiosidad: el mayor salto horario dentro de un mismo país es de tres horas y se da en Groenlandia, entre la hora estándar de la isla (UTC-3) y la estación meteorológica de Danmarkshavn (población: 8), que usa la hora de Greenwich.

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Discreta frontera Sino-Rusa entre los pueblos de Zabaikalsk y Manzhouli

Como bien saben nuestros lectores más acérrimos, donde hay fronteras hay trifinia. O sea puntos donde se cruzan tres fronteras. Y de eso también hay bastante en su versión temporal. Hay unos cuantos puntos en el planeta donde dando vueltas alrededor se puede no sólo cruzar por tres paises, sino por tres horas oficiales distintas. Mis favoritos, por lo fácil que es encontrar fotos y porque puedo soñar con visitarlos algún día, son los de Rusia con Finlandia y Noruega, y también con Ucrania y Bielorrusia. Pero hay muchos más. El mítico punto donde confluyen China, Rusia y Corea del Norte (vaya tres patas para un banco) es un cruce de tres zonas horarias distintas (+ 8, + 9 y +11). De hecho casi todas las triples fronteras de China son tripoints horarios.

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Triple Frontera entre Finlandia, Noruega (izquierda) y Rusia (a la derecha) tomada del fantabuloso sitio de Jan S. Krogh. Cuando en este lado de la foto son las doce, a la izquierda son las once y a la derecha las dos. Si desde Finalndia o Noruega pones un pie en Rusia, la multa es de unos seiscientos euros. Si sólo invades el espacio aéreo ruso con una mano, la multa es la mitad. No es broma.

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