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Cultura empresarial Japonesa vs Lationoamericana

Cultura empresarial Japonesa vs Lationoamericana

Hace ya tiempo, conocí a un empresario japonés, quién me habló de la cultura de trabajo en su país. Me habló de las grandes diferencias que hay en los países latinoamericanos y del Japón. Por ejemplo, en Latinoamérica hay muchos estudiantes que trabajan para ser empleados, pero no para ser empresarios.

En Japón, enseñan a sus estudiantes a ser empresarios, proporcionándoles implícitamente las habilidades para ser buenos empleados, situación que no resulta a la inversa, ya que un buen empresario, trabajará en una empresa con mentalidad de negocio, aportando acciones creativas, emprendedoras, de cambio y buscando aprender para iniciar su propio negocio, en cambio un empleado, trabajará siempre sujeto a las órdenes de sus superiores, dedicándose a hacer lo que le manden. No tiene desarrollada una mentalidad de empresario.

Japón es un país muy pequeño, pero tiene 124 millones de habitantes. Ahí tuvieron su origen los diez bancos más grandes del mundo, cuentan con el índice educativo y de longevidad más alto del mundo, tiene los índices de criminalidad más bajos del mundo y su Producto Interno Bruto equivale al de Alemania, Francia e Inglaterra juntos.

¿A qué se debe esta productividad? Se debe a una gran historia, llena de tradición, la cual nos proporciona varios “tips” que deberíamos de adoptar los países que hoy sufrimos pobreza, migración, criminalidad, hambre y marginación.

Hay tres grandes diferencias entre un ciudadano japonés y un latinoamericano:

1.- La Educación.

En Latinoamérica, la educación se basa en los conocimientos e instrucciones. A los padres les preocupan más las calificaciones que la verdadera formación de los alumnos. ¿Qué valores son inculcados en las escuelas? La Ética y el Civismo son materias extintas en las escuelas.

Se le otorga muy poco valor a la Honestidad, Puntualidad y la Limpieza, y esta educación es la base esencial para crear empresarios de éxito.

Mi amigo japonés, me habló de los cuatro pasos necesarios para ser un empresario de éxito:

El Bien Ser: Honesto, Puntual y Disciplinado. Por ejemplo, analicemos a una empresa de 400 empleados. Si cada uno de estos empleados distrae 30 minutos de su tiempo en actividades ajenas a su trabajo, se están perdiendo 12,000 minutos por día, 60,000 minutos por semana, 240,000 minutos por mes, que equivalen a 4,000 horas de trabajo efectivo.

El principio fundamental es el respeto. Si no es tuyo, debe ser de alguien. Si esta pluma la encontraste en un escritorio, debe ser de alguien, entonces devuélvela. Si te encuentras una billetera, no es tuya, debe ser de alguien y si te encuentras en una reunión a una señora, no es tuya, debe ser de alguien. Si te están pagando por trabajar 8 horas, este tiempo no es tuyo, es de alguien que pagó por ellos. Y si todos respetáramos estos conceptos, seríamos mejores.

El empresario japonés, me contó que en su negocio, ningún cajón tiene llave, todo está a la mano de todos, pero todos saben para qué y de quién son cada una de las cosas que se utilizan en la oficina. ¿Cómo vivimos en nuestros países?, buscando ponerle llaves al cajón donde guardamos las llaves.

Me contó cómo reclutaba a su gente cuando inició su negocio. Le daba un billete de $100 a un joven para que le comprara el periódico, le tenían que regresar $99, y muchos no regresaban, sin embargo, los que sí lo hacían, ingresaban a su empresa, porque él veía porvenir en ellos. Actualmente son los directivos de su empresa.

Las maestras japonesas les enseñan a sus alumnos a calcular sin ningún instrumento, el volumen de las jaulas en el zoológico, usando sólo el cálculo visual. Es por eso, que cuando los japoneses acuden a las exposiciones en el mundo, sin necesidad de fotografías ó vídeo, regresan a su hotel y elaboran los planos de esas máquinas. Además, las mejoran.

2.- Actitud hacia la Naturaleza.

Los japoneses plantan un árbol por cada evento importante en su vida. Cuando se casan, plantan un árbol, cuando nacen su hijos, siembran un árbol, así también cuando finalizan sus estudios, plantan lo hacen en cada evento importante.

Si nuestros padres hubieran plantado un árbol cuando nacimos, hoy tendría una edad de 20, 30 ó 40 años, pero lo más importante, es que nosotros amaríamos a ese árbol, por lo que significa en nuestras vidas. Pero ¿qué sucede si ese árbol lo sembró el gobierno?, “me importa un cacahuate”, es otro árbol más.

Por ello es importante que cada quién hagamos nuestras propias acciones, para que las valoremos y las amemos después.

Nos quejamos de la contaminación, pero no hacemos nada al respecto, nos quejamos de la falta de agua, y buscamos un culpable, nos quejamos y nos quejamos, esperando que otro lo resuelva.

Los japoneses son muy religiosos, quizás como algunos católicos, pero la diferencia es que ellos acuden a los templos a ofrecer, cuando nosotros acudimos a pedir, y pedimos cuando nos falta, nunca agradecemos cuando tenemos.

Por ejemplo, en nuestros países los sindicatos exigen a las empresas mejores condiciones en sueldo, en cambio en Japón, ofrecen mayores resultados a la empresa a cambio de beneficios en sueldo.

Por ejemplo, si fabrican 1,000 televisores, ofrecen fabricar 1,200 ¿Qué ofrece la empresa? Tenemos 5% de merma en producción, ofrecen reducirlo al 3%, ¿Qué ofrece la empresa?

Con base a esta cultura en la clase trabajadora y los sindicatos, han logrado el Producto Interno Bruto que ostentan, han logrado posicionar sus productos por su calidad, como resultado han logrado vender más.

En nuestros países, los pedidos de los sindicatos son un obstáculo para las empresas, propiciando que se marchen a otros sitios. La mentalidad del japonés es “Ganar-Ganar”: Si gana la empresa con mi trabajo, ganaré yo en sueldo.

Nuestros sindicatos reclaman más días de vacaciones, más aumentos de sueldo, más aguinaldos, la idea es ganar más trabajando menos, poniendo en peligro las fuentes de trabajo y el crecimiento de nuestras empresas.

Les cuento una anécdota que me contó mi amigo japonés.

Ocurrió un incendio en un bosque, lo que provocó que todos los animales salieran huyendo, todos menos un pequeño pajarito. Un Oso le preguntó al pajarito, ¿Por qué no huyes?, ¿no vez que se quema el bosque? El pajarito comentó: Este bosque ha sido mi único hogar, por lo tanto, no voy a dejar que lo destruya el fuego. Corrió a un estanque y con sus pequeñas alas recogió unas gotas de agua, las cuales derramaba sobre el fuego desde las alturas. Los Dioses al ver el esfuerzo del ave, se compadecieron y ordenaron a las nubes desatar una tormenta que en pocos minutos acabó con el fuego. Los animales regresaron para habitar nuevamente el bosque.

Tenemos todos que dejar caer a diario una gota de sudor producto del trabajo, para revertir las graves tendencias de desigualdad que tenemos en nuestra actualidad. Necesitamos amar nuestras fuentes de empleo, para luchar por su bienestar.

3.- Actitud ante la Vida.

Un elefante en un circo, atiende dócilmente las instrucciones del domador, pero se mantiene en su lugar sin escapar. ¿Cómo es que no escapa, si cuenta con todos los elementos físicos para hacerlo?

Muy sencillo, desde chico tuvo una pierna encadenada a una estaca, así vivió desde pequeño, esperando que lo alimentaran. Le nació un callo en la pierna, y también en la cabeza, formándose la idea de que “no puede”, y no podrá.

Así nos sucede a nosotros, cuando llegamos a la edad madura “ya no podemos”, porque desde pequeños vivimos escuchando adjetivos calificativos que nos menospreciaban. “Eres un bruto”, “no piensas”, “eres la oveja negra de la familia”.

Este joven llega a la edad adulta y lo único que aprendió es a seguir instrucciones, y el callo en su cabeza no le permite ver y buscar oportunidades de desarrollo, más bien espera que “le den de comer”.

Hay padres de familia y maestros, que sin darse cuenta están creando fracasados. Pero también los hay que crean triunfadores.

Tenemos que cambiar nuestra mentalidad en muchos sentidos. Apoyar a los jóvenes, instruirlos para que trabajen en equipo por un bien común, dejándoles despertar su espíritu creativo para generar nuevas oportunidades de desarrollo en nuestros países.

Jóvenes que emprendan, y no que dediquen su esfuerzo en terminar como empleados.

¿Por qué los jóvenes no crean sus propias empresas? Pero no nos imaginemos la empresa en un edificio de cristal en una avenida importante, ¡De ningún modo!, ¿Cómo comienza todo empresario? Sin capital económico y con muchas adversidades.

Muchos extranjeros han llegado a nuestro país sin nada mas que fe en sí mismos, inclusive algunos sin conocer el idioma. ¿Qué pasa con nosotros?, ¿porque nos llegan a superar los extranjeros? Creo que la respuesta es muy visible. Mientras nosotros seguimos buscando los días no laborables, los extranjeros abren sus negocios como otro día normal, nosotros no, ¡es día de asueto!

Observemos un día domingo convencional, nosotros preparamos las viandas para ver el futbol, mientras que los norteamericanos dedican este día en reparar su auto, cortar el césped, pintar la casa. Los japoneses dedican este día a trabajar en su jardín. Nosotros ¡no!, es domingo y nos excusamos en que “nadie trabaja”.

La obligación de todo empresario no es nada más generar dinero, es continuar trabajando y educar a nuestros empleados.

Los empresarios actuales buscan la oportunidad de retirar dinero de sus negocios, mientras que el empresario japonés los reinvierte para crear más, y con más calidad. Así es como crecen las empresas japonesas multimillonarias, con empresarios pobres. La diferencia entre el sueldo de un obrero japonés y el presidente de la compañía es de 8 veces, mientras que en nuestros países esta proporción es de 20 a 1.

Nuestros empresarios quieren convertirse en millonarios al segundo o tercer año de haber iniciado su negocio.

Una vez un directivo de una empresa recibió a un joven candidato para entrevista. Cuando el joven profesionista expuso su demanda salarial externó: Yo requiero un sueldo de $120 mil, un auto de la empresa, una oficina con secretaria, vacaciones dos veces por año, y un seguro de gastos médicos mayores. El directivo le comentó: No se preocupe joven, usted ganará $150 mil, tendrá el mejor auto de la empresa a su completa disposición, su oficina se localizará junto a la del director, tendrá dos secretarias para que le auxilien con cualquier demanda, sus vacaciones serán dos veces al año y pagadas con un bono especial, y por supuesto, cuente con el seguro de gastos médicos. El joven cuestionó con gran admiración: ¿Me está bromeando? El directivo replicó: ¡Pues usted empezó!

Así somos los empleados y empresarios de hoy, queremos cosechar los frutos sin haber sembrado, cuando en el caso de otras naciones como en Japón, los empresarios y sus empleados aguardan pacientemente y trabajando.

Autor: Juan Michelena, México.

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