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Cuentos cósmico antenudo 16



Cuentos cósmico antenudo 16
Rosi y la murga silenciosa

En el parque, frente a mi casa, ensayaba una murga terriblemente desastrosa; cuyo único integrante rescatable era la hermosa niña encargada de corear los insultos y las arengas tristes y vulgarmente graciosas.

Por suerte, este año, partieron todos los componentes irredentos de la murga en busca de parques más ambiciosos y dejaron a la niña (experta en entonar obscenidades) para que forme su propio grupo en el parque abandonado. Ella, a pesar de ser hermosa, era muy linda.

-¿No habrá querido decir muy inteligente, Antenudo?

-Bueno… Si quiere que mienta, miento.

La niña, como decía antes de la interrupción de mi editora, era tan inteligentuda (además de buena cantante) que supo armar una murga superior; “La Murga Silenciosa”.

Una murga, que no molesta a los vecinos. Que no se mofa del poder político ni de los imperios de turno. Que no tiene alegría ni esperanza… Que se viste de gris… Que no…

-¡Eh, que murga de miércoles! ¿Y qué hacen?

La niña murguera, consiguió la fórmula para caerle bien a todos; Vestimenta provocativa, ausencia de instrumentos ruidosos y la entonación de los improperios a media voz y en el registro de mezzo-soprano.

-Bueno… por lo menos entonan improperios. ¿Cuándo se presentan?

-¿Los quiere ir a ver, señorita Edith?

-Si, me encantan los improperios a media voz. Y más cuando están en el registro de mezzo-soprano. Porque, yo también soy mezzo.

-Está bien… se presentan mañana. Y, si quiere, puedo adelantarle el repertorio.

-Ay, síiii. Digamé…¡Soy toda pabellones auditivos!

-Arrancan con unos “Tu hermana es una loca”, siguen con algún “Recordamos a Tu Vieja” y como final…

-¿Qué cantan al final, Antenudito?

-No, eso no se lo diré. Si quiere… pague la entrada y escuchará a la linda murguerita.

Cuentos cósmico antenudo 16
Rosi y los pichichos del coro

“Esos conejos, le daban sabios consejos a la milonguerita. Pero ella, de carácter felino… independiente, se emperraba en desoír la sabiduría de los dientudos rabicortos”

(del libro infantil “Más Tucumana Será Tu Hermana”, de Rosí Leconejil)

Cuentos cósmico antenudo 16
El gran músico Romina Corsario, no cesaba de ganar premios en todos los Organismos de Cultura del mundo.

Pero un día, 4 de enero del 89, se le cortó la racha. Y, como un gaucho sin bombacha, tuvo que arrastrarse cual cucaracha a la que le han cortado 3 patas con un hacha envenenada.

Altamente influido por la cumbia (que escuchaban sus vecinos) este compositor desgraciado, antes un verdadero ganador, empezó a escribir ritmos cada vez más simples y melodías que todos pudiesen cantar. Formó un coro de perros, con una extensión vocal de casi una octava, y llamó a la mejor mezzo-soprano solista del momento (Rosí Lemezz) para que le diera entidad humana al coro de animales.

Con el tiempo, Romina Corsario, se volvió sordo y se vino un poco más gordo. Y ya con el espíritu quemado por la insania mental y cansado de los reproches de la mezzo solista (que tenía un apacible carácter de miércoles), pidió asilo en el Neurosiquiátrico Municipal “Tuhermanit Laloc”.

Allí, comenzó a escuchar la misma música que los perros del coro (que decidieron acompañarlo en su encierro voluntario) y además, empezó a vestirse con las ropas extravagantes de Rosí Lemezz (esa del carácter putrefacto).

Una vez más, se corrobora la influencia de la música sobre el alma humana. Pitágoras… lo decía con más gracia y mayor fe. Pero a mí no me pagan tanto como para escribir buenos cuentos.

Cuentos cósmico antenudo 16
Cuentos cósmico antenudo 16
Total los escribe otra

Mis cuentos ya eran asquerosamente simples y faltos de gracia. Pero… desde que se los dicto a una hermosa copista de vestidito rosa, son aún peores.