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Cuentos Argentinos y Antenudos 39



Cuentos Argentinos y Antenudos 39
147- Ciencias poéticas

Se intentó ayudar a los científicos dedicados a la investigación acercándoles poetas con inquietudes prácticas. Los descubrimientos y avances técnicos crecieron un 47%, pero el plan tuvo una muerte temprana. La cosa funcionaba así, lo explicaré en dos patadas:

Cuando las investigaciones se estancaban, los científicos les batían a los poetas sus cuitas profesionales con los detalles debidamente explicados. Estos últimos, los artistas, les aportaban una estructura de pensamiento antagónica y a veces muchas macanas. Pero la sola visión distinta y despreocupada, hacía que los investigadores estatales encontraran caminos de luz.

Yo, propuse que contrataran guitarristas mediocres, para ganar un cargo. Me hicieron caso pero contrataron a los mejores (Juanjo Domínguez, Cacho Tirao, Andrés Segovia, Eduardo Falú, Carlos di Fulvio y Moreno Palacios).

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148- Camiseteo vil

Ésta acción, está dominada por la voluntad más consciente y nada tiene que ver con el buen juego del fútbol. Los que quieren jugar como corresponde, se ven camiseteados por gente que no alcanza a entender al deporte de los 23 (contando al árbitro).

La camiseteada, último peldaño de la indignidad, debería ser castigada con una suspensión de por lo menos 6 meses. Habría más goles y se podría apreciar cierto arte estratégico. Al que dé una patada sin pelota, se le puede ofrecer 2 opciones:

1- Roja directa y suspensión de por vida.

2- Someterse a un análisis que determine por qué tiene reacciones propias de un niño que hace berrinches.

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149- Videitos los de antes

Recordando la canción que dice “Y en sus ojos veo la risa, que sus labios no quieren mostrar”, empecé a extrañar los juegos de antaño en detrimento de los de hogaño.

Los programadores buscan realismo y desprecian la estrategia. Los juegos no tienen argumento ni dejan desarrollar habilidad alguna, pero se ven muy lindos. Ya no son juegos, son películas. Uno no interviene, nos quieren sumir en la pasividad. Se ha perdido el concepto, un nuevo facilismo embrutecedor se burla de nosotros y nos pide que le demos las gracias.

“Un adicto a los Fichines”

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150- Extra-terrestre desbocado

Tenemos visores en todos lados y emitimos las imágenes a nuestros televidentes en los pagos de Vansita (al sur del Partido de Pipón, en Júpiter). Cada uno se encarga de controlar a un terrícola, le hace marca personal. Por ahora, miran y tratan de pescar algo de lo que dicen, pero ya les estamos enseñando los idiomas para que entiendan y no se aburran tanto. Igual, cuando creen estar ante algo importante, reenvían la señal a alguna empresa poderosa de radiodifusión para que haga las delicias del público terrestre. En ese sentido somos muy liberales, les damos diversión y, ya que estamos, fomentamos la división en todos los planetas que sabemos que no podremos dominar… Como poder podemos, lo que pasa es que nos queda a trasmano y la cuarta dimensión tiene personajes pesados en serio.

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151- Ministerio Ferroviario

El país tenía grandes problemas logísticos y entonces se creó el Ministerio del Ferrocarril.

Al ministro lo eligieron a dedo, minga de concursos. Buscaron al maquinista más viejo y reconocido. Luego, lo presentaron ante otros trabajadores del tren que habían sufrido el retiro obligatorio. Todos lo aclamaron y dijeron que la elección había sido justa, porque el viejito era quien más amaba su trabajo.

Al día siguiente, a las 5 de la mañana, el Ministro formó su comitiva y a las 10 ya se reunieron para diseñar un plan nacional estratégico para el transporte de pasajeros y también de carga. Lo terminaron enseguida porque hacía 40 años que venían pensando en la forma de recuperar y ampliar los ramales, con inteligencia o por lo menos pragmatismo, para generar riqueza y dar posibilidad de trabajo. Sabían que el ferrocarril era necesariamente popular y actuaron en consecuencia para beneficiar a los más tirados. El boleto, empezó a costar 70% menos que en el medio de transporte más barato.

Mientras solucionaban los problemas del Gran Proyecto, cuyo logotipo era una gran “P”, comenzaron con las obras de las que estaban más seguros y las supervisaron in situ (con sus propios ojitos y hasta metiendo mano). El sindicato no había alcanzado, porque si ya es difícil defender a los trabajadores se complica más cuando se trata de un servicio público al alcance de los pobres (el bienestar general no es considerado un negocio). Pero ahora, desde el poder ministerial, todo era posible.

El Gobierno, permaneció 30 años en el poder ganando la mayoría de las elecciones con el 99,97% de los votos. La medida trajo igualdad y progreso (incluso para los elitistas). Mucha gente abandonó la Capital y retornó a sus pagos, esos mismos que habían visto rota la cadena. Las propiedades se revaluaron y hasta hubo algo para las inmobiliarias. El ferrocarril accionaba en la economía real, y eso era percibido por el pueblo. Se había logrado la inclusión añorada.

Si se prohíbe salir del país, viajar en avión o comprar autos importados se puede perder el voto del 0,03% del padrón de los patrones. En esa sabiduría, el Presidente revivió las vías muertas y se granjeó el porcentaje restante. A la oposición no le gustó nada, pero tuvieron que reconocer las mejoras.

Anónimo

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152- Crimen armónico

Era el jardinero de un hotel famoso. Angustiado y cansino dormía su siestita a las 3 porque no le alcanzaba con una muerte diaria. No hablaba mucho pero, esa vez, lo encontré bien en curda y, aunque la cita sea burda, saludándome con la zurda me dijo:

“No se aturda con la cumbia de la industria. No es absurda, tiene un objetivo claro. Envenenar la conciencia denostando el pensamiento, con la fingida inocencia que corrompe el sentimiento. Creamé que no le miento y si le parece endeble el argumento, se lo voy a reforzar contándole este cuento:

Yo cuidaba mis plantitas en el hotel más prestigioso y siempre un artista caprichoso destruía mi trabajo. Los músicos más famosos elegían mis más preciados vegetales para adornar su estadía y para entretenerse apagándoles cigarrillos en sus bellas hojitas. Nunca olvidaré ese 5 de mayo, cumpleaños del oso Carolina, cuando ante el pedido de un guitarrista, bastante fumador y no por ello menos falopero, pude concretar mi maquinación más perfecta (con engaño y alevosía). Entre el arreglo floral, puse a una plantita distinta, a la que llamaba “Tinta”, y me senté a observar la acción desde un agujero que había hecho en la pieza del renombrado artista (el guitarrero desvencijado y vicioso). Recuerdo éste diálogo ameno:

-¡Que linda plantita para entretenerme apagándole cigarrillos en sus hojitas!

-¿A quién le vas a apagar, vos? ¡Guitarrero de cuarta, te voy a enseñar escalas!

-¡Uy, loco, una planta que habla y que conoce mis dificultades técnicas!

-¡Ah, inteligente el muchacho! Pero hoy no es tu día de suerte, estoy aquí para vengar a mis hermanas verduscas y tendrás que sufrir. Ahora, vas a probar el apagado de cigarrillos allí donde más te duele.

-¡Nooo, en el bracito de las inyecciones nooo!

Un humito, que olía a carne asada, me oscureció la vista y ya no escuché a ese monstruo corrupto por el vicio y tampoco a su partenaire.

A la mañana siguiente, encontraron la habitación vacía. No quedaba un solo mueble, toalla o lamparita. Creyeron que el músico los había desvalijado y decidieron ocultar el caso para salvaguardar su honor hotelero.

Finalizando la inspección ocular, el dueño (el señor Quintino Estrellas) vio algo que rompía el perfecto vacío. Había quedado en el suelo y arrinconada, una versión burlona de Pueblero de Allá Ité del gran “Pocho” Roch. Decía:

Allá hay té, acá hay tortitas

con empanadas y hay café

con unos mates y unos vinitos

la paso bien, pero no olvido,

compadre amigo, que allá hay té.

Allá hay té, el té en saquito,

el otro suelto y no sé qué.

El negro, el rojo, el tilo, el boldo

y el de carqueja. Pero esos lujos

están muy lejos para mi vieja.

Don Quintino, creyó conveniente quemar la letra espuria. Ese último acto de vileza del guitarrero desbocado.

A la semana, “Tinta” (la plantita viciosa) golpeó a mi ventana y me espetó:

-Conseguime cigarros y carne, o le cuento todo al señor comisario para que te arreste y te ponga cadenas.