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Cuentos Argentinos y Antenudos 36



Cuentos Argentinos y Antenudos 36
128- Adjetivos supernumerarios

En 1927, el checoslovaco Jaromir Vejvoda compuso la polka “Amor en Vano”. En Alemania, durante la Segunda Guerra, se hizo famosa con otro nombre. Fue llamada “Rosamunda”. Acá, en la República Argentina (nación que recomiendo visitar, no sólo por sus monumentos artísticos sino también por la diversidad de su oferta paisajística), la conocimos como “Barrilito de Cerveza”. Lamentablemente, como estoy financiado por la Asociación de Lectores con Poco Encuadre Doble de Ojos, me veo obligado a escribir sobre otros asuntos. Debo ponerme en contra, a pesar de ser un humilde Bicho Antenudo, de la demasiada adjetivación en revistas, diarios y boletines oficiales. Me dicen que defienda el uso de la letra grande y que denueste, como a un lagartito con peste, la multitud de adjetivos y digresiones al sólo efecto de llenar páginas. Yo, predicaría con el ejemplo si no fuera porque, como canta Larralde, escribo con una Remington negra y me es imposible cambiar el tamaño de los tipos. Sí doy cátedra, a la hora de economizar recursos expresivos. Con mis hermosas antenas, junto a mi inseparable amiga “La Remington”, utilizamos la menor cantidad posible de adjetivos, eufemismos o circunloquios y nunca, salvo cuando la inspiración nos inunda como una gris rata inmunda, cedemos a la digresión banal para desperdigar pequeñas manchitas de tinta sobre la blancura excelsa del soporte en el cual trabajamos denodadamente y con verdadera lealtad hacia nuestros empleadores. Como decía, escribimos nada más que las palabras que hacen a la información en el sentido más estricto. Pero esta vez, preferimos transcribir lo que dijo una de las integrantes de la organización, que nos compró, acerca del tema que los preocupa:

-No puede ser, bicho antenudo, estoy indignada con esto. Ayer, leí una nota titulada “cómo viven los mandriles” y, en dos páginas, sólo hallé adjetivos y sustantivos. El único verbo se encontraba en el título. En ningún momento hicieron referencia a la vida de los mandriles, faltaron a su promesa de informar. Me bajó la presión, por el disgusto, y tuvieron que medicarme.

Ay, bicho, no sabés… Te cuento algo de la información de los actos de gobierno. Mi vecinita, la Rosi, me dijo que iban a construir un puente en el barrio en 9 meses. Cuando me llegó el boletín oficial pude leer, ya medicada y mordiendo un trapo, lo siguiente:

“Queridos vecinos y vecinas de este hermoso paraje, donde Alberto Merlo ha colgado tantos homenajes, hoy tenemos la enorme satisfacción de compartir con ustedes una noticia venturosa como la pantera rosa. Quizá, alguno ya esté enterado de éste beneficio, que redundará en una mejor calidad de vida para toda la gente de buena voluntad de nuestro distrito. La administración central ha reparado en nosotros, por la gestión inmejorable que ostentamos, derivando los recursos necesarios para un gran emprendimiento público de infraestructura. El destino clama por el protagonismo de este vecindario, que se ha mantenido estoico ante los avatares de la economía. Sabiéndonos elegidos por la historia y pre-seleccionados por la prehistoria , llevaremos a buen puerto ésta obra magnífica. El mundo, deberá reconocer nuestra grandeza. Por las dudas, sobre la obra, vamos a pintar el nombre de nuestros dirigentes para que todos sepan lo que hizo ésta gestión única por su empeño y honorabilidad. Nos sentimos orgullosos, además, por cumplir como nadie con la información de los actos de gobierno. (En el próximo boletín diremos dónde se ubicará el puente y cuanto tiempo demandará su construcción)”

Luego de contar sus cuitas, la señora fue llevada al hospital donde se recupera. Y donde no le permiten leer panfleto alguno.

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129- El foco ambivalente

-Yo pago mis impuestos, mire la boleta si quiere, y puedo decirle que la última vez que arreglaron el palo de luz, los señores municipales, fue en el año 1922 cuando “El Peludo” Yrigoyen era gobierno. Sinceramente, cuando una ama de casa, como yo, saca la basura no sabe si la deja en el tacho metálico (puesto a ese efecto) o si la deposita sobre el techo de un Ford Taunus.

– A mi me conviene la tardanza del municipio en este caso. Yo duermo en un primer piso y tengo el foco en el marote toda la noche. Estoy completamente iluminado. Por eso, cuando toda la gente increpa al municipio, y le prende fuego a las boletas de Alumbrado Barrido y Limpieza, yo descanso.

– Yo, como Intendente, no quiero perjudicar al señor. Daré orden de no arreglar el foco y de paso voy a dejar de asfaltar las calles. Y si alguien se enoja, quizá no construya más cloacas.

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130- Bondad empresaria

-Escúcheme, gerente, apriete más los márgenes porque los accionistas están inquietos.

-A la orden, señor presidente.

La directiva fue clara, el gerente sólo repite movimientos de partidas ya jugadas.

-Mire, Don Antenudo, usted es un empleado verdaderamente ejemplar y como va camino a cumplir los 5 años de antigüedad, a nosotros no nos gustaría que se vea obligado a recibir más días de vacaciones porque lo extrañaríamos. ¿Qué le parece si renuncia y lo volvemos a contratar?

Aparte, de esta forma lo salvamos de tener que ir a cobrar la indemnización.

-Usted es muy considerado, señor gerente. Yo no sabría en que gastar tanto dinero, ya mismo firmo la renuncia para no verme en esa incomodidad. Ah, en mi condición de delegado, debo pedirle algo que reclaman mis compañeros. Dicen que les vendría bien un día libre por mes, ellos lo llaman “franco” o algo así.

-Les va a hacer mal, Don Antenudo. Justamente, conversaba esto con el líder de su sindicato (el S.B.A) y me sugirió eliminar los días libres y aumentar la carga horaria. Él es un prócer, ahora está veraneando en uno de nuestros hoteles, porque le debemos unos favores, y sin embargo se acordó de mandarle saludos a todos los del Sindicato de Bichos Antenudos. Y hablando de veraneos, ¿no tendrá una heladera para prestarme? Porque a esta hora no sé dónde comprarla y…

-Tiene razón, hermano gerente, mis compañeros no saben apreciar el trabajo. Tome mi heladera, quédesela hasta cuando quiera.

-Gracias, lo nombraría sub-gerente, mire. Me olvidaba, estos 800 pesos son por aceptar lo de los francos.

El Bicho Antenudo salió del despacho.

-¿Y? ¿Hablaste lo de los días de descanso? ¿Qué son esos billetes?

-Me convenció. No nos tomemos días libres, la empresa nos quiere y nos extraña. Aparte, me dio 800 pesos. Ustedes son 8, tomen 100 para cada uno.

El Bicho volvió a su hogar, caminando porque no tenía para el boleto de tren.

-Ay, Bicho… ¿El jefe pensará quedarse mucho tiempo con la heladera?

-No sé, hoy renuncié. Pero mañana me contratan otra vez y le pregunto.

x La Hermana Antenuda.

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131- Loro nocturno

-Ayer, entró en vigor una ley que prohíbe (como toda ley) vacacionar en el extranjero. ¿Por qué nos…

-Mirá, Bicho Antenudo, vos relojeá el precio del pan y del guiso. ¡No tenés ni los 25 centavos para el boleto mínimo y te preocupás por berretines petiteros! Haceme el favor y usá un poquitito las antenas. Ahí está, mejor contame lo que te dijo el loro en la noche serena, noche de plata.

-Yo iba por la calle Pintín Castellanos (nombre simpático si los hay) al 1816 y entonces…

-Evidentemente, mi serenata eco no halló. Lo del loro quiero escuchar, lo del loro quiero escuchar, lo del…

-Ta’ bueno, batiré la justa. En la negrura espesa y rancia de mi cuarto apoliyado, sentí unos arañazos contra la ventana (quizá a favor). Me asomé y ví unos arácnidos reventados, efectivamente se había tratado de arañazos. Al rato, desde la misma ventana, una voz reseca me dijo con tono doliente:

“Abrime, macho, que estoy herido.”

Yo le abrí, era un loro bien canyengue que caminaba arrastrando los zapatitos. Buen pibe, el loro, pero ya van para cuatro meses que lo tengo instalado. Intenté echarlo y el bicho me madrugó con un cambio de cerradura. Y ahondando más su sinsabor, la mariposa del dolor me chuseó esta tardecita. La vi, a ella, esperando el colectivo y no me saludó para evitar rimas chuscas.

-¡Cómo te va a saludar si no te conoce!¡Por eso te quedaste sin casa, vos! Ah, y hablando de vinos… Las 14 damajuanas que te dejé en consignación ¿gozan de buena salud? ¿O acaso ese lorito vicioso se las…

-Sí, así fue.

-¡Oigan, muchachos, tengo una buena noticia! El lorito, con un peludo de aquellos, se las tomó y te dejó las llaves. También tengo una mala: Se piantó con tu auto, al que encontraron carbonizado. A él, lo detuvieron en un casino. Casi no la cuenta, pero se salvó el plumífero suertudo.

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132- Verdugo en apuros

La nueva ley era clara, todos los matadores debían morir.

Después de la primera ejecución, tomaron conciencia del alcance de la reforma penal. Como el verdugo también era un matador contrataron a otro verdugo para que lo ajusticie; y un tercer verdugo dio muerte al segundo. La población se redujo a tres habitantes (un verdugo, un juez y una experta en artes marciales). El juez, anteúltimo ejecutor, mientras levantaba el hacha comprendió que la ley no era buena.

Creyó que estaba a tiempo de enmendarla y procedió a comunicar la nueva normativa a todas las naciones. Cometió el error de mencionar la cantidad de habitantes y potencias muy extranjeras tomaron el control del país sin disparar un solo tiro (se limitaron a encarcelar a tres sediciosos nativos).

-Vio, Doña Muy Extranjera, mi estrategia legal fue magnífica.

-Tiene razón, General Potencia, su maquinación nos ha traído grandes ganancias.