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Cuentos Argentinos y Antenudos 35



Cuentos Argentinos y Antenudos 35
124- La construcción imprevista

“Ese programa humorístico logró acercar a más de 4 generaciones. Grandes y chicos (chicas y grandas) pudieron sentirse identificados con la misma cosa; Una estupidez hiriente y sin tiempo”

(del libro “Yo lo Sigo Mirando”, de Rosí Leplutocralité)

-Seguimos informándote en Noti Chiero. Hoy, 200.000 personas sufrieron una terrible intoxicación y tres patitos visitaron la ciudad.

-Bueno, creo que esto no se puede soslayar. Así que haré una breve pero corta editorial, Don Noti.

-Adelante, Chiero.

-Muy bien, ha llegado el momento de comprobar si la estructura sanitaria, de este país del subdesarrollo, está a la altura de las grandes y hermosas potencias extranjeras. Obviamente, el Gobierno es culpable de…

(No transcribo la editorial completa porque ocuparía más de 15 páginas en formato Corsarí Lemezz)

-Disculpe, Chiero; Hubo un pequeño pero diminuto error de mi parte. Las 200.000 personas visitaron la ciudad y los 3 patitos fueron los intoxicados.

-No cambia en mucho mi opinión. Quisiera saber que van a hacer estos irresponsables del Gobierno con los 3 patitos convalecientes. Espero que se pongan a trabajar para…

-No quiero interrumpirlo, pero tenemos un video en exclusiva de cuando un malvado personaje se acercó con galletas vencidas a la Granja Educativa El Patito Schipa. Este… ese enmascarado regordete que aparece en el video es idéntico a…

-Callesé, Noti. Nos quedamos sin noticias y tuve que… Bueno, hacer algo por el periodismo de autor.

Cuentos Argentinos y Antenudos 35
125- La Hermana Antenuda

Sin más preámbulos que el de la Constitución, mientras hago un retiro en Villa del Parque, me presentaré: Soy la hermanita menor del bicho antenudo. Obviamente, soy la más linda del barrio. La hermosura de mis antenas, junto con la minifalda al tono que suelo pasear, me hacen acreedora de gran cantidad de requiebros. Y no por eso me la creo, soy humilde como pocas. No tengo la culpa de ser la única fuente de inspiración de los artistas del pago. Incluso, muchas líneas de colectivo han cambiado su recorrido al sólo efecto de acercarse a una musa de mi calibre. Algunas inmobiliarias, sabiendo que mi presencia aumenta el valor de las propiedades, me han tentado para que me mudase a nuevos poblados y así poder conseguir que pase el tren. Yo, tanteando mis antenitas, rechacé la oferta. Lo mismo hice cuando un gobernador muy famoso (no más que yo) me pidió que me radicara en su provincia, con el afán de aumentar en unos 10 millones la cantidad de residentes, revitalizar el turismo y el comercio, y lograr prestigio universal.

Bueno, para expresar todo lo que concierne a mi belleza exquisita necesitaría por lo menos 1000 hojas (y eso haciendo una síntesis). Por eso, prefiero hablar sobre mi hermano. Él, aparte de ser troludo (es decir que tiene cachaza), es muy ignorante. Como decía, mi hermanito es cachazudo como el que más. Encima es desconfiado, al punto de no creer en los concursos.

Como carece de habilidad para la abstracción, le encanta lo verificable. Un día, conociendo su postura en lo que a concursos se refiere, lo anoté en un certamen de composición de valsecitos criollos que se dirimía corriendo los cien metros llanos. Allí, no habría forma de practicar una manganeta o tramoya desde la organización. Le había conseguido la mejor oportunidad de su vida. ¿Saben qué hizo el antenudito de mi hermano? Diez horas antes de la competencia, se fue a bailar al “Reventón de Tapiales”, se fue. Tomó como una pléyade de dromedarios y llegó en curda justo para la largada. Unos amigotes, lo tiraron de un auto (ya con su ropa de atleta), para que pudiera correr por el gran premio de composición. El ganador, pasaría a ser el mejor compositor de valses. El segundo, sería reconocido por componer milongas o estilos. Mi hermano, se desvaneció después de correr (digámosle así) los primeros 5 metros y cayó sobre un gato negro que fue hospitalizado de urgencia. Otro, cayó muerto a los 48 metros y, no aceptando su fallecimiento, seguía hablando. A los 63 metros, se produjo un casamiento entre los participantes. Dicen, que alguien ganó la carrera. Como no pudo identificarse al agraciado, le entregaron el premio a Don Autor Anónimo. Yo, fui la única que quedó contenta. Me dieron una medalla, un ramo de flores (que donó la casa de sepelios que auspicia a Los Turay) y un diploma en el que me nombraban como “Reina de las Carreras”, por mi belleza impar. Como les decía, soy la más linda de todas. Pero prefiero contar las andanzas de mi hermano el cachazudo.

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126- Concursos, Tramoyas y Manganetas

-Soy un Bicho Antenudo, no pertenezco a la raza humana, pero quisiera un cargo como honorable jurado o patrocinador de las artes.

-Muy bien, simpático Ante, pero… ¿Qué haría usted con un empleo así?

-Primero me aumentaría el salario, después intervendría en todos los premios. Les haría ganar concursos a mis amigos, a mi mismo (ya que presentaría alguna obra de mi cosecha) y trataría de conseguir algún reconocimiento. Me gustaría que me nombraran Ciudadano Ilustre, qué sé yo… Muchas cosas haría, como buen filántropo que soy. El Minotauro borgeano decía…

-Un artista en actividad, como usted, no puede ser contratado. Justamente para evitar que acomode a sus amigos de profesión o que otorgue premios a sus propias actividades. Pero, si me hubiera dicho que, al ser un artista con mucho tiempo ocupado en su carrera, podría aprovechar las pocas horas que le queden con mayor fuerza y alegría, y que al estar en permanente contacto con el público conocería mejor las dificultades posibles de los artistas a los que después tendría que ayudar desde su cargo (incluso si no fueran sus amigos ni cantaran las óperas que usted compone y envía religiosamente cada mes a Europa) yo lo hubiera conchabado pal cargo de patrocinador golondrina.

-Bueno, para la próxima le contesto eso que usted dice. Pero, ya que estamos, ¿me puede dar la decisión del jurado del Premio de Composición “Doña Rosamunda Pingule 1985”?

-Todavía no se reunió el jurado, impacienzudo Bichito Antenudito, dará el fallo luego de 17 días hábiles y de fino toque.

-Considerando que estamos en el 2005, es una suerte que dentro de 17 días, tan hábiles como el gran Distéfano, sepa si gané algo.

-No, no se apure Cara Blanca… Son 17 días a contar desde el momento en que la providencia reúna al jurado.

-Que desgracia entonces, yo me había ilusionado un poquitín casi. Y, disculpe buen hombre (que por ser un empleado no tiene por que estar al tanto), ¿por qué tardan tanto, no saben que los artistas, generalmente, son pobretones como ratones y que necesitan la ayuda en un tiempo razonablemente humano y terrenal?

-A mí me pagan una miseria por atenderlo, tardan más de 20 años en dar los premios porque se patinan la guita. Quizá, el premio de 1985 lo den en el año 2050. Esto es así, si usted tiene la 13 y para colmo de la 17 no lo ayuda el 33, el premio se lo darán cuando esté en el 94. Al 83, buena cara y si no a llorar a la 84. Ellos saben que la ayuda a destiempo es inútil, pero, a veces también ocurre, cuando el premio es una suma muy grande de dinero temen dárselo a un artista pobre que seguramente se lo gastará en vicios. Entonces, se lo gastan mis superiores y así lo ayudan a que no corrompa su alma. Digamé la verdad, ¿en qué lo iba a usar?

-Y… Le iba a pagar a un prestamista que me amenaza de muerte, pero nada importante. No sirvo para tener plata, según dijo una zíngara mientras mis últimas monedas caían en su mano.

-¿Vio, qué le dije? Acá, se compraron una 4×4 y un televisor gigante. Son gente de mundo que sabe gastar, no como usted.

Le voy a dar un consejo, aunque sea pobre como un conejo, el 32 no va con su nivel de vida, no se haga el 22 y acepte lo que le toca. ¿No es cierto que la felicidad, está en las pequeñas cosas?

-Cuanta razón hay en sus palabras, rompa las obras que presenté y bórreme del concurso remolón. Seré pobre, aunque no tenga un cobre viviré feliz como una lombriz con lo que tengo en éste odre. Recuerden, amigos, sean verdaderos ganadores con la gaseosa… Sean felices con… Bueno, con la bebida ésta que se llama…

-¡Corten! ¡Será posible! El pedazo de bicho antenudo se olvidó la marca de la gaseosa. Graben el comercial otra vez.

-Soy un Bicho Antenudo, no pertenezco a la raza…

-¡Desde el principio no, la última frase o lo acogoto! ¿Por qué dejé la cinematografía?

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127- Trágica Cámara Oculta

Al grito de “el que no salta no es de Salta”, una multitud pasó por mi barrio y me hizo recordar mi oficio de escriba y mi afición a las frases palindrómicas (por eso de salta lenin el atlas y senado danés). Hoy, narraré lo acontecido en una cámara oculta que llenó de terror a muchos. No voy a dar nombres. El miedo generado, sólo se compara al que infunde Mario Mactas cuando habla acerca de los duendes verdecitos, perversos y pícaros que conversan entre ellos bajo nuestras camas, sin que podamos saber que temas tratan pero con la convicción de estar incluidos en su agenda.

En la cámara furtiva, un actor debía simular problemas de salud y aparentar una edad 30 años mayor a la que acreditaba. A la semana, enfermó y los años se le vinieron encima (obligándolo a jubilarse). Investigué y un sabio maestro de teatro me dijo:

-“Escuchame, pibe. Cuando uno encarna un personaje en una obra, el público sabe (al contrario de lo que cantó José Betinotti) y acepta la impostura valorándola como fenómeno artístico. Pero cuando se usa el don preciado de la actuación para engañar, creyendo que el fin justifica lo indigno, corremos peligro. El que es desleal con un traidor también es infiel. T.T= T 2 “.

Bueno, como los de la misteriosa asociación que me conmina a escribir pidieron (es un decir, ya que lo hacen a punta de pistola) un cuento corto, lo termino acá por el bien de mi estado general.