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Cuentos Argentinos y Antenudos 33



Cuentos Argentinos y Antenudos 33
109- Los diarios los escriben los pobres

“El diputado gordinflón me dijo, con esa neutralidad política propia de los mercaderes muertos, que le diera tiempo al tiempo y dinero a los intermediarios.”

(del libro “El Concurso lo Ganás Vos”, de Rosí Leacomodater)

El Gobierno asqueroso, populista y mentiroso como un oso (lo digo sin tomar partido) estaba haciendo de las suyas.

Pero, por suerte, los diarios y las empresas transnacionales más cercanas al sentir del poblacho salieron en defensa de sus…

Lunes:

”No hay Democracia, Señora Pancracia”

Martes:

“La Libertad de Expresión no Existe”

Miércoles:

“Nos Amenazan de Muerte para Callarnos”

Jueves:

“En el Gobierno son Todos Atorrantes, compadritos y las Diputadas… todas Trolas”

Viernes:

“En Fin… Estos corruptos Intolerantes del Gobierno Recortan Nuestra Libertad”

Sábado:

“Disfrute de unas Vacaciones en el Extranjero a Precios Especiales para ricos”

Domingo:

“Los Futbolistas juegan cada vez peor… por culpa del Gobierno”

Cuentos Argentinos y Antenudos 33
110- Una niña de izquierda

“La niña hacendosa, con la soga ató al sogán; Y el novio, no vio el espiche del perro caniche (que estaba en las últimas) por contemplar a esa niña hermosa”.

(del libro “¡Quien Liquidó al Pichicho en la Granja de Don Chicho?, de Rosí Mariconer)

El tipo, trabajaba de empresario y era muy dado a las inversiones de alto riesgo. Siempre se alzaba con grandes ganancias… Hasta que, un día extraño (como un viejo huraño montado en un maraño y con una barra de uranio en el moflete), la novia decidió ayudarlo a elegir en que emprendimientos colocar sus ahorros (los del tipo. Esos que supo ganar a fuerza de trabajo y especulación financiera). Así, se terminaron los días felices del inversor imbatible. Él, sabía que no era bueno seguir los buenos consejos de su amada… Pero tuvo que hacerlo; Era tan linda que su opinión resultaba ser aún más importante que la verdad tangible de los números esquivos.

Cuentos Argentinos y Antenudos 33
111- La Rosaurio y el Dinorrosaurio

“Ay, Rosario

Dime si anoche

Alguien rezó una plegaria

Perdida por mí.”

(de la canción “Ay, Sarta de Cuentas”, de Rosí Lepluguier Duciel)

-¡Que entre empreso-políticos hijos de unas 13.800… se defiendan, está bien! Porque para un plutócrata explotador nada mejor que otro de su misma calaña. Pero usted, que es pobretón como un ratón al que le han afanado el calzón, ¿por qué se afilió a la Unidad Básica “El Dinorrosaurio Millonaurio”? ¿No sabe que el candidato está podrido en guita y que el primer punto de la plataforma es eliminar a los pobres? Y mire que no los eliminan convirtiéndolos en ricos, eh.

-Sí, lo sé. Ya leí la plataforma.

-¿Y entonces? ¡Y no me diga “culito de bronce”, como hacen los muchachos de Naftalina!

-No, señor, ningún trastecito de cobre y estaño. Lo que pasa es que lo vi en muchas propagandas y me pareció simpático… entrador. Y además, en el canal “El Dinorrosaurio Millonaurio” siempre hablan bien de él.

-¿Y no le parece raro que el Canal se llame “El Dinorrosaurio Millonaurio”?

-¡Debe ser casualidá, Don! ¿Por qué lo dice?

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112- La receta envenenada

“El tipo defendió su inmortalidad mientras que pudo”

(del libro “Adornando a la Guadaña”, de Rosí Leminutdufin)

-Estamos reunidos aquí, para ayudar a que la economía de este país florezca, crezca y no perezca.

-¿Cuáles son las medidas que debemos tomar para salvarnos de la miseria?

-Bueno… subir los impuestos, bajar los salarios, reducir la planta de empleados municipales, desgravar la importación y eliminar la industria interna. A lo sumo… pueden seguir fabricando linternas, pero nada más.

-¿Y con eso vamos a despegar definitivamente? ¿Seremos un país del primer mundo?

-Sí, bueno… confíen en nuestros sabios consejos.

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113- Biografía de tu hermana

“Espectáculo al aire libre: Mañana, en el Teatro Viejo (al que se le cayó el techo y anda medio maltrecho por la falta de mantenimiento) tendrá lugar un concierto de pianola”

(del libro “Si Llueve se Llena”, de Rosí Lepecerit Devidrió)

Tu hermana era linda… No tanto como tu vieja, pero casi. Y cuando se ponía su traje de loca…

-¡Otra vez con los textos polémicos, Don Antenudo! ¿Qué le pasó con la novela anterior?

-Quema pública, cárcel y sanción económica.

-¿Y entonces! ¡Hágale caso a su editora, que mamita sabe de esto! Si no, recuerda lo que le…

-Sí, señorita Edith; Ejecución de zapatazo en mis suaves posaderas.

-Veo que nos entendemos, Antenudito.

Los Globos Salvajes

Iba a escribir sobre lobos feroces, pero le pifié al teclado. Así que ahora, tendré que hablar acerca de los globos cimarrones que atacan a la salida de los cumpleaños y despedidas de soltero.

-¡Ayyyy, ayyy!

-¡Le dije que escribiera cosas serias, yo no quería pegarle!

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114- Jugo de guitarra

“-En la lata de leche hay una lata enooolme.

-No tengas miedo, hijito.”

(del libro “El Japonés y la Rata”, de Mary Lerratit)

Su padre, no sabía tocar la guitarra. Y él, heredó esta habilidad. Por eso, fue que se dedicó al arte no musical; A la pintura, al cine mudo (sin el acompañamiento de piano de ningún Delfino) y principalmente al montaje de obras anti-musicales.

Sin ir más lejos, el día de la música presentó su “Guitarra Licuada”. Que consistía en una gran licuadora con una guitarra de concierto en su interior. Él mismo encendía la licuadora y luego, se tomaba el jugo de guitarra frío.

Algunos, que no comprendían el valor de su arte (verdaderos imbéciles conservadores) le gritaban:

“-¡Por que no te metés vos en la licuadora, pelandrudo!”

Otros, le gritaban cosas peores y le hacían gestos obscenos (el gesto de La Hermana, el de La Vieja y, principalmente, el de “Cómo se ve que estás al gas”). Sin embargo, este Artista (y lo digo con mayúscula) siguió adelante con su carrera hasta los últimos días de su vida. Que fueron la semana pasada, cuando se le dio por ir a escuchar a la mezzo-soprano Rosí Lecorsar al Conservatorio Juan Piantado, donde algunos guitarristas enfurecidos lo molieron a guitarrazos.

Un final triste para un artista (y lo digo con minúscula, porque el combustible de la demagogia se me gastó hace unos renglones). La verdad, a pesar de considerarlo un verdadero hijo de unas 13.700… me arrepiento de haber iniciado el linchamiento.

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115- Petisismo peronista

“Cuando llegaba el cartero

Con cartas para Garulo

No se las metía en el buzón…

Se las dejaba en el patio.”

(de la milonga modal “El Ángulo de Pascual”, de Rosí Rimalibert)

-¡Hay trabajo, y el que quiere trabajar… consigue! Lo que pasa es que estos negritos…

-¡No te olvides que además son bajitos y peronistas!

-Sí, claro. Además de negritos son bajitos y peronistas. Vos les ofrecés un plato de sopa por día… ¡con un pan, eh!, y ellos no aceptan. ¿Cuánto quieren ganar!

-Mirá, yo tengo miedo de que, si el Gobierno nos obliga a cumplir las leyes laborales y a pagarles en efectivo, estos miserables terminen comprándose las mismas cosas que…

-¡Ay, no! ¡Las mismas que compramos nosotros!

-¡Que horror! Imaginate a un empleado tuyo vestido igual que vos, o con un auto.

-¡Tenés razón, espero que nunca pase algo así!

-¡Roguemos a San Ecónomo, por ello!