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Cuentos Argentinos y Antenudos 32



Cuentos Argentinos y Antenudos 32
103- El tránsito comercial

“A Sole Baisetto, igual que al señor Larreta, le gusta la música berreta”

(del libro “A Beethoven Prefiero Leerlo”, de Rosí Nantés)

-El paso por el Puente Joven, cuesta 1,73 petunias de plata. Y como no podemos dar el vuelto con moneditas, porque nos lo impide nuestra codicia, entregaremos un comprobante.

¡Bueno, lo diré sin ambages, les vamos a reconocer un saldo a favor!

-¡Que bien! Y… ¿cómo haremos con los que pasen por única vez?

-Y… a esos, los afanamos y listo. No puedo estar argumentando cada tramoya. ¿Acaso alguien se dio cuenta de que no nos gusta dar el vuelto?

-No, señor; No se enoje.

Cuentos Argentinos y Antenudos 32
104- El exprimidor del poblacho

“Cada noche, se presentan todos los recuerdos de mi vida; Condenándome a una vigilia perpetua. Pero a ella, a la más bella y por quien gustoso aceptara toda vigilia, no logro recordarla”

(del libro ¡Bien, Que te Acordás de Mí!, de Rosí Leburbuj)

-Quiero llegar a ser el Presidente de esta hermosa Nación. Para gobernar, como nunca antes se haya gobernado. Pero no puedo solo… Necesito del voto de cada uno de los ciudadanos libres y mayores de edad de mi amado pueblo.

Y una vez que me convierta en Presidente, voy a beneficiar a los ricos y a exprimir a los pobres con todas mis fuerzas. Los voy a reventar, subiéndoles los impuestos a la leche, al pan… ¡Van a ver como se maneja un empresario!

-Espere, Don Candidato. Yo sé que usted desea con vehemencia dirigir los destinos de todos los ciudadanos, mayores y menores. Pero no sea ansioso, esa parte del discurso es para después.

-¡Uy, cierto! Borre, amigo asesor. Y… ¿mientras no podríamos ir cerrando algún teatro público o bajarle el sueldo a los maestros… o alguna cosita, como para ir practicando?

-¡Espere, ya va le va a llegar su momento! No sea goloso y así, obtendrá mayores réditos.

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105- La rendición de un líder

“Él, operaba en las sombras…

Hasta que un paciente logró que le quitaran el título”

(del libro “Medicina Extravagante y Oscura”, de Rosí Lebisturit)

-Tuvimos que hacer uso de la fuerza pública para traerlo; Recuerde que usted debe rendir cuentas cada 6 meses, señor Alcalde.

Bueno, queremos saber cuales fueron los gastos de su gira por los países ricos y democráticos.

-Está bien, nada más sencillo… 20 pesos en alojamiento, 10 en entradas a museos y lugares cultos, 15.000 en la adquisición de unos autitos de lujo que me cautivaron y la verdad que no quería comprarlos con mi plata. Y… 200.000 en gastos reservados… cositas, ¿vio?

-¿Alcohol, drogas e hipocampitas de fino talle?

-Sí, eso. Principalmente… hipocampitas de esas que usted describe.

-Muy bien, firme su declaración y para la próxima no nos haga esperar tanto.

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106- Música logarítmica

“Me aburro, dijo el niño; Y el burro, que era diligente, lo creyó una orden”

(del libro “El Asno Semiólogo hasta las Patas”, de Rosí Leborriquer)

Antes de anotarnos en el Concurso de Composición, sabíamos que todos los premios (a saber, del 1 al 20) iban a ser destinados a familiares, amigos y bienhechores de los miembros del jurado. Esto, nos pareció terriblemente injusto; Y por eso, propusimos que fueran sorteados en la vespertina de quiniela nacional o que tuvieran un ordenamiento logarítmico.

Lo de la quiniela, fue rechazado por el qué dirán; Pero la propuesta logarítmica, tuvo buen recibimiento y se implementó sin demoras. Así, los premios se encolumnaron en forma caótica, imprecisa y enrarecida (al menos para los analfa-numéricos, que son muy numerosos).

Nosotros, no mordimos premio alguno. Pero logramos dificultar la repartija entre los honorables y nunca bien ponderados miembros del jurado, que aún deben estar sacando las cuentas con los deditos.

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107- El Rey Tero

“Esa pulsión irrefrenable por entregar el patrimonio nacional a los imperios de turno… hizo que el pueblo los amara”

(del libro “El Cipayo Querendón”, de Rosí Letraicionier)

Cuando cayó el Contador Público que asentaba sus correrías ilegales en el Libro Diario… su abogado defensor, tuvo que renunciar.

Lo mismo pasó con el funcionario que solía cartearse con sus amigotes.

El juez, le revisó la mesit du luz y encontró esas pruebas que le llevaron agua a su molino ciego e imparcial:

“Che, Bartolo;

No sabés… Hoy, me quedé con la guita que iba pal Hospital de Niños Hospi-Niño. Me voy a comprar un coche nuevo… importado”

”Che, Raguncio;

Vos sabés, porque estabas conmigo… Pero igual te cuento.

Hoy, falsifiqué un cheque y estafé a 10.300 jubilados. ¡Tengo para irme de vacaciones al exterior… con Lulú!”

La suerte del funcionario no pudo ser peor. Fue condenado por chorro y apaleado por su esposa… que no se llamaba Lulú.

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108- Una actitud cívica y traidora

“¿Quieres convertirnos a todos en asnos? Pues adelante… Haznos asnos, entonces.”

(del libro “El Alcalde que odiaba la Educación Pública” de Gerónimo Limuanónimo)

El planisferio geopolítico se había complicado un poquitín y el Máximo Jerarca supo elegir a uno de sus más fieles lacayos para que se infiltrara en el Centro de Estudiantes más conflictivo y sonoro; El del Conservatorio de Música Juan K. Morrera.

Se sabe que los músicos (menos mi madre y mi hermana que son la una más santa que la otra, en ese orden) abusan del lenguaje y propenden a la expresión lunfarda. Por eso, el esbirro de familia bien fue adoctrinado en las dudosas artes del decir arrabalero y canyengue.

Pero no tuvo éxito, a causa de su excesiva preparación. Los alumnos del K. Morrera, lo sorprendieron conjugando los verbos lunfas en el modo pluscuamperfecto.

Nota:

Otro motivo del fracaso del informante fue su deficiente camuflaje; Llevaba puesta una chaqueta (no una campera ni un poncho, sino una chaqueta) que decía “Informante del Gobierno”. Quizá por eso dicen “El que avisa no traiciona”.