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Cuentos Argentinos y Antenudos 29



Cuentos Argentinos y Antenudos 29
88- El huevo de tortuga partido

-Si usted es tan nacionalista, ¿por qué se va a vivir a Europa?

-¡Es que no puedo ver sufrir a mi Argentina!

(del libro “Te Quiero Extrañar”, de Lole Josvengo)

Me desperté, para volverme a dormir.

Cuentos Argentinos y Antenudos 29
89- El jumento y la escopeta parlante

“-¿A dónde va, hermanita?

-Al matadero, la res. Puesta ha de ser frente a su destino, niña.”

(de la cancón correntina “Nana de Tu Hermana”, de Juana Coluto)

El burro, le contó un secreto a coces (ya que era la única forma civilizada de expresión que conocía). Y a Don Coces, que no pudo creer que el burro careciera de un mínimo manejo de la retórica, le pareció mal… y lo fusiló sin preámbulos.

Cuentos Argentinos y Antenudos 29
90- Ministro de Encierro y Ceremonial

-Por un desentendimiento en la ejecución de nuestra política de seguridad, nos están sobrando cárceles.

-¡Pero, si hacían falta! ¿Qué hicimos mal?

-Nuestro error, fue el haber construido lugares de encierro al mismo tiempo que invertíamos en Educación.

-¡Que cosa, che! Los Ministros, se tienen que poner de acuerdo en estos temas de fondo. ¿Y ahora cómo las llenamos? Vamos a…

-Sí, algunos inocentes tendrán que ayudarnos.

-Todo sea por la Patria y por la buena imagen que debemos mantener frente al mundo.

Cuentos Argentinos y Antenudos 29
91- Tu hermana en Cadena Nacional

“Yo, me bañaba cuando iba a verla”

(del libro “Limpiezas del Pasado” de Juan Manuel Loliente)

La industria y las artes nacionales, estaban siendo aplastadas por el potente argumento del dinero de las producciones extranjeras. Era el colmo… Hasta las señoritas universitarias que venían a estudiar acá, provenientes de acaudalados y lejanos países, eran extranjeras.

Todo lo interno, como un guante que se da vuelta, había mutado en externo.

Por eso, el Gobierno decidió usar la Cadena Nacional para hacerle propaganda al Arte Autóctono. Todas las noches, de 21:50 a 22:00 horas, se anunciaban las nuevas creaciones (dando algunos fragmentos ilustrativos) y se incluían noticias del ámbito científico. Después, los programas seguían volcando su contenido habitual. Trastes en primeros planos y algunos juegos pavotones.

Pero con el tiempo, la gente dejó de consumir los productos comerciales de antaño (como los ya mencionados trastes) y pasó a deglutir el arte depurado de hogaño, que el Gobierno propalaba de un modo asquerosamente populista. Tan asqueroso fue el populismo Estatal, que las masas no tuvieron más remedio que ceder ante la inteligencia y el buen gusto disfrazados de entretenimiento visual.

Eso sí, las primeras Cadenas tuvieron que hacer algunas concesiones para captar al público hipnotizado y apoltronado:

-¡Uya, mirá quien está en Cadena!