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Cuentos Argentinos y Antenudos 25



Cuentos Argentinos y Antenudos 25
76- El libro ensartado

“-¡Lindo el disfraz de colegiala, degeneradita!

-No estoy disfrazada. ¡Recién salgo del cole, señora!”

(del libro “Menos Yo… Todas unas Locas”, de Rosí Leprejuicierd).

-Dicen que no pudo renovar contrato con las musas mercantilistas que lo instigan a escribir. ¿Es cierta, esta vil patraña?

-Claro, que no es cierta. Y admiro su libertad para preguntarme sobre estos asuntos pantanosos. Usted, es un ejemplo para los niños que empiezan la carrera de Buen Periodista.

-¡Gracias, patrón! Eh, quise decir que agradezco el reconocimiento sin parangón, por parte de un entrevistado al que no me une interés comercial alguno. Pero, siga contestando hermoso e inteligente caballero. Simpático, bondadoso y…

-Como le decía, yo les ofrecí pagarles la mitad del sueldo, que venían percibiendo con atraso, por el mismo trabajo y en horario nocturno. Pero ellas prefirieron que las echara. Así fue que, abandonado por las musas, busqué por los senderos oscuros y alejados de la tradición.

En principio, probé con una tristeza galopante que vino a caballo de una intoxicación con semillas de girasol.

-Allí, habrá escrito su tremenda novela “El Retrete Lejano del Este”. ¿No?

-Por supuesto, querido amigo. Se vendió tan bien, que hasta hicimos algunas ediciones con las hojas en blanco y sólo la tapa pintada con un sanitario y un gancho carniceril como peludo de regalo.

-¿Y con qué más probó, para lograr la inspiración?

-Bueno… mordidas de perros rabiosos, golpes en el marote, sustos con murciélagos cebadísimos…

-¿Y con insultos proferidos por alguna bella señorita de andar elegante y caballuno?

-Pero, eso está dentro de la ortodoxia poética. Desde hace un tiempo, me dedico exclusivamente a lo alternativo.

-Ya lo cantó Don José Larralde, “Si se queja porque anda solo, aguántese lo más macho o hágase trolo”.

-Yo también, lo admiro a Larralde. Pero me refería a las cuestiones poéticas, nada más.

-¡Entonces suélteme la mano y deje de besarme, patroncito!

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77- De hermanas, madres y locas

“Ya sé, le voy a apuntar a los postes o al arquero; Así, la pelota va a rebotar y caerá en manos de alguno de los de mí equipo. La verdad, prefiero patearla afuera antes que dar un pase. Pero si el entrenador me lo pide…”

(del libro “Método para Adoctrinar a un Comilón”, de Marina Petente)

Componiendo valsecitos era de lo peor. Pero como vivía de eso, los escribía a diestra y siniestra… a proa y a popa… a tontas y a locas. Y estas últimas, las tontas y las locas, supieron financiar sus excesos musicales. Ellas, fueron las que lo llevaron a la fama formando su primer club de admiradores pagos y aduladores mercenarios independientes. Lo hicieron por amor. No a sus obras sino a los títulos que les adosaba.

El compositor fracasado, había aprendido a sumarle interés a sus valses utilizando el sufijo “de tu hermana”. Así, logró que todos elogiaran su obra “La Loca”. Que, al mutar en “La Loca de Tu Hermana”, cosechó trofeos, medallas y distinciones variopintas. También, probó insertando el prefijo “La Yegua de” a su gran ópera “Tu Madre”. Con este pequeño cambio, consiguió el primer premio de composición. El primero de su vida no del concurso. Ahí, salió 9no y quedó muy contento cual perro con cuatro medias can-can.

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78- Diplomacia pragmática

“Apología: Ciencia que estudia los modismos del relato propios de Alejandro Apo.”

(del libro “Diccionario del Pueblo”, de Rosí Lunfardier)

-Tenemos que combatirlos con las mismas armas que ellos utilizan.

-Mire que son pobres y pacifistas, estos miserables.

-¡Pero, hubiera empezado por ahí! Entonces, saquémoslos a patadas y listo.

-Tiene razón, jefecito.

-Pero claro, gerente. No se van a defender y tampoco nos van a denunciar. ¡La ecuación es perfecta!