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Cuentos Argentinos y Antenudos 24



Cuentos Argentinos y Antenudos 24
73- Los mapitas de tu hermana

“La descompostura, lo alcanzó al mismo tiempo que una de sus mejores ideas para escribir una novela. Juan Carlos Goncito, el gran escritor, privilegió las letras y, desechando los asuntos mundanos, obtuvo la gloria imperecedera y todo el loor.”

(del libro “¡A mí, Dejame el Retrete!”, de Rosí Leapurater).

-Con robar la guita no alcanza. Lo lindo, y realmente meritorio, es la construcción de la estafa; ¡El trabajo, papá!

-Pero… ¿te parece poco cobrar el asfalto y no hacerlo?

-Es poco, Della Brea. Nosotros, tenemos que cobrar el anticipo, dibujar el mapa nuevo pintando las calles y después, hacerles creer a los vecinos que ya están disfrutando de las bondades de ocultar la oprobiosa tierra bajo el heroico pavimento. Que, como sabrás, está menos emparentado con la muerte.

-Saludo la idea del heroico pavimento, pero no hay que pasarse.

-Ahí, tenés razón. Yo, hago todo por derecha. No como el Alcalde Viaterra, que trazó más de siete calles internas por cada manzana y hasta hizo figurar como asfaltada a la hermanita de un empleado del Municipio.

-¡Pobre, la hermanita! ¿Y… tenían calles en vez de medianeras? ¡Tanto progreso es peligroso para la seguridad vial, che!

-¡No, Della Brea! Son calles imaginarias, pero que existen gracias a la fe del pueblo y al trabajo de los cartógrafos. Vos, seguí dibujando lo que te dicto que así vamos bien.

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74- Concurso al voleo

-Hace 32 años que, gracias a las oprobiosas ficciones humorísticas del Bicho Antenudo, no podemos organizar un concurso de arte a nuestra usanza, sin sufrir burlas y algún que otro esputo, por parte de los escépticos y malvados compositores de valsecitos.

-Señor presidente, yo tengo la solución. Los premios, no deben consistir en dinero.

-¡Así de corta, eso! Y ni tampoco en objetos de valor.

-Ah, y mucho menos dar menciones honoríficas.

-Creo que hemos encontrado el atajo para recuperar la confianza estúpida de los artistas. Los premios, como bien dijeron ustedes, no tienen que despertar nuestra codicia; Así, la transparencia del proceso estará asegurada. Yo, como Magnánimo Presidente de este jurado, propongo que el Primer Premio sea “Un Voleo en el Traste, a la Salida del Sol”.

-¡Bien, Bravo! Conseguimos la fórmula de la verdadera honestidad.

Luego de un mes, los diarios (todos pertenecientes a un mismo empresario) titularon a coro para ahorrar gastos de edición:

“La Tramoya Infaltable:

Nietita del presidente de un concurso, bastante ligerita de cascos, gana el Primer Premio. Hoy al amanecer, recibió su Voleo en el Traste. El encargado de la ejecución, fue un actor internacional de estampa recia.”

-Te dije… para el próximo certamen, tenemos que elegir a un pateador menos agraciado y, en lo posible, que sea de cabotaje.

-Y… Sí, este guapetón despertó la codicia de mi nietita y no pude negarle el Primer Puesto.

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75- El cadalso rodante

-¿Por qué los tuvo que salvar la policía de esa manada iracunda que empezó a quemarlos en la plaza?

-Fue por culpa de una vieja con un admirable aparato de fonación. ¡Si viera qué cierre epiglótico tenía la desgraciada!

Le contaré, nosotros empezamos haciendo cámaras ocultas para mostrar la deshonestidad política y la inoperancia policial. En una de las primeras producciones, lo recuerdo con alegría, intentamos manejar por el Centro con un registro falso. Como nos salió bien, nos cebamos y le dimos a la segunda. En esa, que ya estábamos como locos, nos pintó provocar un derrame tóxico en una reserva ecológica. Y nos salió aún mejor que la del registro que, en vez de foto, tenía un dibujito del Clementosaurio. Por eso, de tan cebados que estábamos, decidimos asaltar un banco como para darle un final grandioso a nuestra carrera de justicieros de la pantalla chica.

-¿Y les salió mal? Esa no la emitieron, creo.

-No, salió bien. Y… preferimos quedarnos con el botín. Porque el canal nos paga más o menos, ¿vio?

-Sí, los trabajos legales están muy mal pagos. Pero… ¿y entonces por qué los quemaron a fuego lento en la Plaza Salgán-De Lío?

-Ya le dije, fue por la viejita. Ella, nos vio cuando hicimos lo del banco y nos dijo que, si no le dábamos el 10% del afano, iba a empezar a gritar.

-¿Y gritó, la vieja?

-Síii, cuando la entramos a surtir se largó la serenata. La tipa, había sido soprano solista del Teatro Colón. Resonaba como una fila de bronces. Y cuando se le ocurrió sacarse la blusa y decir que la queríamos violar, cayeron los inadaptados de costumbre con una hoguera móvil y nos ataron como si fuésemos chanchitos. Si hasta quedamos un poquitín rosaditos, con la calentada que nos dieron esos mal educados.

-¡Ustedes también, che! ¡Antes de pegarle le tendrían que haber tapado el hocico, perejiles!

Ah… pero el diezmo en concepto de no batir la cana no se lo entregaron. Así que, si no me arreglan a mí…

-Está bien, le pagaremos. Pero tápese, señor.