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Cuentos Argentinos y Antenudos 21



Cuentos Argentinos y Antenudos 21
64- La inteligencia de los grandes

“A la isla de mi socio, donde vivía la yegua de mi hermana, se la tragó el maremoto. Por suerte, la guita que junté (explotando a mis empleados) la había colocado en bonos de países emergentes.”

(del libro “La Inversión casi Segura”, de Rosí Learmamentist)

-¡Señores, público en general! Esto, es asombroso y misterioso. Estamos ante un hecho imposible de explicar. El mejor jugador de nuestro equipo, la perla de valor incalculable, acaba de pasarle la pelota a un compañero mejor ubicado para rematar al arco.

¡Paco Milonaso, no deja de sorprendernos!

Cuentos Argentinos y Antenudos 21
65- El periodista inculto

“En los arrabales de mi desgracia, dormía la tristeza. Una tristeza oscura, rodeada de muerte y melancolía.”

(del libro “Yo que Vos… me voy del Barrio”, de Rosí Leinmobilierd)

“El vino de litro en caja, se asemeja en gran medida a un libro de 600 ó 700 hojas con lomo de cuero (eso sí, miniado con extraños detalles). Por eso, desde la Secretaría de Cultura…”

-Pero, Don Ministro… ¿no le parece excesivo declarar al tetra como objeto cultural?

-Usted no entiende de esto, por algo es periodista. ¡Todo es Cultura, grábeselo bien en ese aparatito grabador!

Además, vamos a incentivar el uso del tetra de vino tinto, porque a mí me gusta más el tinto, desde la educación primaria. Al familiarizar a los niños con el tetra, que llevarán siempre en sus manitos, los induciremos a la lectura constante de libros de más de 600 hojas. Y al mismo tiempo, los alejaremos de las drogas.

-¡Cuanta razón, tendrán la mano y el gesto preparados! Sólo habrá que reemplazarles el vino por un libro, ya en la etapa de instrucción superior, y listo. Ellos, se ocuparán de mantener la antigua dosis.

-¡Claro, hermano del alma! ¡Usted, aprende rápido en compañía de personas inteligentes! Es más ligero que mi hermanita. ¿No le gustaría hacerse de un puestito en mi dependencia?

-La verdad, que sí. La posibilidad de cobrar un sueldo inmoral, no se presenta todos los días. Y, además, ya tengo una sugerencia para hacerle… ¿Qué tal si, en vez de usar una bebida alcohólica, utilizamos leche o una caja con un juego de ajedrez?

-¡Está despedido, por alcahuete! Yo, cobré una platita de la Cámara de Empinadores del Codo y no la pienso devolver. ¿Estamos?

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66- Un límite razonable

“Una manada de estrellas negras, se agolpaban en su derruida memoria.”

(del libro “La Poesía Impoesible de Entender”, de Rosí Leintrincader)

-Todos mis empleados, deben pensar como yo… ¿Alguna duda?

–¡No, estamos totalmente de acuerdo con usted, señor máximo jerarca!