Facebook Twitter RSS Reset

Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio

no me entraba el titulo

Juan Miceli: “Cuando llegó La Cámpora al Canal 7, trabajar se convirtió en un suplicio”

En diálogo con Infobae, el reconocido periodista, que fue despedido de la TV Pública tras discutir al aire con un dirigente de la agrupación ultra-K, habló sobre su difícil experiencia en la emisora estatal

Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio

—¿Volvés a la televisión pública?

—Para volver debería haber una propuesta, que no hay. Sé que hay muchos rumores, pero no me ofrecieron nada. A mí, honestamente, me gustaría volver para cumplir ese desafío por el que me contrataron en su momento: querían hacer una televisión pública plural, amplia. La intención quedó en eso, en una intención. Querría aprovechar para decir que no hay obligación de que yo vuelva a la televisión pública. La obligación está con que la televisión pública sea plural. Eso sí, este Gobierno debería encararlo seriamente. Pero no quiero que quede como que están obligados a llamarme, en lo más mínimo. No necesitan reivindicar nada. Yo no necesito reivindicar. La reivindicación, en todo caso, pasa porque la televisión pública sea plural, conmigo, con otros periodistas, con quien sea. Esa es la reivindicación que falta en un canal del Estado.

—¿La pasaste mal estos años?

—Bueno, hace casi tres años que no hago televisión y el episodio ese tan famoso me costó el trabajo. Cuando me llamaste, acepté la entrevista, aunque me costó, porque terminó el Gobierno kirchnerista, empezó otro y ahora yo puedo… En su momento mi caso era utilizado a favor y en contra, dependiendo a quién le conviniera. Yo no quería prestarme a ese buzón. De hecho, no me viste ni me habrán visto lastimándome por los canales, haciéndome la víctima por nada de lo que pasó. En su momento di una entrevista a Nelson Castro en radio y fue lo único. No quise prestarme a que se usara mi caso en beneficio de un sector. El caso surge sólo porque es como un ejemplo, un caso muy puntual, concreto, de cómo fue el manejo de los medios públicos.

—Seguiste trabajando en la radio con Arriba Juan.

—Laburo muy bien en la radio pública de la ciudad y debo decir que respetan mucho el trabajo, hay mucha libertad. Hoy mismo critiqué a Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio Macri y lo critiqué el año pasado y este que está pasando y jamás me dijeron nada. Es saludable y no pasa nada por criticar a un presidente o a un funcionario. El mundo sigue girando y no es la muerte de nade. Hay que aprender a convivir con eso.

—¿Extrañás la televisión?

—No necesito de la televisión para que la gente me diga: “Ay, te vi en la tele”; esta cosa del ego no la tuve nunca, para nada. No extraño aparecer en la tele. Extraño el trabajo de la tele, porque es una herramienta en la que me formé, es el medio básico en el que trabajé siempre —radio y tele— y sí, extraño hacer alguna cobertura internacional. Algo acá, cuando veo que pasa alguna cobertura interesante, me dan ganas de estar haciendo ese trabajo. Pero no por salir en la tele. Ese problema, esa adicción no la tengo.

—Además del episodio que todos conocimos de la nota con [Andrés] Larroque, ¿cómo era la experiencia de trabajar en Canal 7?

—Sería bueno aclarar que no es que yo me fui del 13 al 7. Yo me fui del 13, porque sentí que era un ciclo cumplido, estaba como con un techo y renuncié. Estuve por trabajar en una fundación, viendo para dónde arrancaba mi nuevo camino y de repente, a los 6 meses, me llaman del 7, con esta promesa de darle pluralidad. Al principio se trabajó bastante bien. Después llegó la gente de La Cámpora y ahí fue realmente un suplicio. Quiero decir, además, que no sólo para mí. Hasta hace poco, que se fueron de Canal 7, muchos trabajadores del noticiero de la televisión pública la pasaron muy mal. Mi caso fue el conocido, pero redactores, camarógrafos, cronistas, también tuvieron muchas discusiones y se hicieron mala sangre, porque estaban encima todo el tiempo. Mi caso fue el resonante, pero esto fue una constante desde que La Cámpora llegó a Canal 7.

Quedan muchas preguntas para hacerle a La Cámpora, que lamentablemente no dan. ¿Qué sabemos? ¿Que es un movimiento? ¿Una agrupación? Si te metés en la página de La Cámpora, no hay nada. Se dice que es Máximo Kirchner el jefe, ¿quién lo bendijo como jefe? ¿Quién es el subjefe? ¿Quiénes son los vocales de La Cámpora? Ese es el tema de la agrupación, que se ha manejado sin transparencia.

—¿Qué crees que va a pasar con La Cámpora?

—La presencia que tienen en parte se explica por los cargos que ocupan o que ocupaban y por el financiamiento que ha tenido la agrupación. Hay que ver qué ocurre con esta agrupación fuera del Gobierno.



“LABURO MUY BIEN EN LA RADIO DE LA CIUDAD, HAY MUCHO LIBERTAD”

—Hoy si lo tuvieras a Máximo Kirchner enfrente, ¿qué le preguntarías?

—Si él nombró gente en el Gobierno, cómo lo hizo. “¿Sos el jefe de La Cámpora?”. Porque todos damos por hecho que es. Bueno, me dirá: “Sí”. “¿Quién te postuló?”. No sabemos. ¿Se autopostuló? ¿Alguien lo nominó? ¿Lo votaron? ¿Se votó él mismo? Hay un montón de cuestiones de una agrupación que tiene poder en el país de la cual no sabemos nada.

—¿Qué va a pasar con el periodismo militante?

—Yo no creo en el periodismo militante. No sé en qué momento hay gente que cree que el periodismo no es crítico. No creo que haya ninguna universidad en el mundo o escuela de periodismo en donde no se enseñe que el periodismo es un oficio o una profesión cuyos valores son la honestidad con la información y fundamentalmente la crítica hacia el poder, cualquier tipo de poder, político, económico, empresario. En todo el mundo se enseña así. Como el ejercicio de la crítica. Alabar a un Gobierno permanentemente y no ver ninguna debilidad, aunque van a decir que alguna vez dijeron algo, pero no sé… Lo veo tan natural el ejercicio del periodismo desde una crítica. Primero, desde la información, honesta y equilibrada. Y después, obviamente, desde la crítica constructiva, pero crítica al fin.

—¿Van a aparecer algunos casos de periodistas militantes de Macri también?

—Será propaganda política para Macri. Va a ser interesante ver quién finalmente llegue a Canal 7, a Radio Nacional. Ahí creo que, finalmente, cuando veamos las caras y sepamos los nombres, vamos a ver si realmente hay intención fehaciente y convicción de que los medios públicos sean plurales.

—¿Puede haber pluralidad en un medio público? ¿Puede no ser partidario Canal 7?

—Por supuesto, claro. ¿Qué problema habría en que en Canal 7 hubiera un programa político como hay todas las noches en todos los canales?

—¿Vos en Radio Ciudad en estos años trabajaste con total libertad?

—Sí.

—Decías que hoy lo criticaste a Macri, por ejemplo.

—Por supuesto. Me parece un desacierto el nombramiento por decreto de los jueces de la Corte. Tampoco me parece ningún mérito decirlo. Y si tiene consecuencias, que las tenga. Si estás todo el tiempo con la idea que te viene a la cabeza, pensando “esto sí”, “esto sí”, “esto no”, “esto sí”, te volvés loco, no podés.

—¿Fue un error?

—Creo que sí. La Constitución es muy clara en el artículo 99 en que los jueces de la Corte se nombran con acuerdo del Senado. Después empiezan a encontrar los abogados, hay un inciso 19 que habla de la posibilidad de que el Presidente nombre, no estando el Senado en funciones, a algunos empleados públicos. Pero las leyes tienen un espíritu central que es lo que hay que respetar, y el espíritu es que en la república los poderes están divididos, se controlan mutuamente y ninguno se superpone sobre el otro. Me parece innecesario el nombramiento de los jueces de la Corte por decreto.

—Hay sectores de la oposición que dicen: “Ni el kirchnerismo hizo esto” y estaba la posibilidad de llamar a sesiones extraordinarias.

—Hacer eso, llamar a un conjuez, eventualmente, si había alguna decisión que no fuera unánime en esta Corte de tres jueces. Esperar a marzo. Pero no nombrar por decreto. Es lo que venimos criticando, el no respeto de las instituciones.

—¿Qué crees que tiene que suceder con 678?

—Tiene que abrirse el espacio a otros programas políticos. Me parece que estaría bien, que sería un ejemplo de pluralidad también. No sé si como programa, pero que los periodistas se animen a participar de otro programa político del canal. No veo por qué tienen que estar todos juntos todo el tiempo en 678. Porque si no, sería como una cofradía. Pero por ahí puede ser que quien vaya al 7 diga: “Bueno, ¿quieren quedarse trabajando? Ningún problema, integren otros programas. Súmense a otros periodistas”. Sería bueno desde el canal y que ellos también demuestren que pueden trabajar en un panel con otros colegas. Si no, es: “Somos esto y no queremos cambiar lo que somos”.

—Ellos vienen planteando que sacar 678 del aire es censura y un atentado a la libertad de expresión.

—Me parece que es un poco lamento. Yo hace tres años que me fui del 7 y no anduve lamentándome, mariconeando con que me echaron y no tengo trabajo. No, me la banqué solo y a otra cosa. Ahora hace una semana que están lamentando “que nos censuran”. Ya estamos grandes. Yo creo que no hay censura. Si a mí mañana me sacan de otro lugar porque no les gusta lo que digo, bueno.

Esto de denunciar censura todo el tiempo… Me parece que un medio de comunicación también puede decir: “No me gusta lo que hace este tipo”, y bueno. Censura es que no puedas hablar en ningún lado, nunca. Pero si lo que yo digo no gusta, me parece, sí, que hay que cumplir con un régimen laboral que te diga: “Dame tiempo, como en cualquier trabajo. Dame un preaviso, juntémonos a hablar qué no te gusta, si es algo irrespetuoso, si la información que di es equivocada”. Y listo. Pero si no, somos todos víctimas de la censura.

—¿Con los medios que surgieron en estos años que dependen fundamentalmente de la pauta oficial qué va a pasar?

—La pauta oficial yo creo que no tiene que ser una recompensa de la línea editorial de un medio, tiene que ser el cumplimento de dinero del Estado para sostener medios de comunicación que sean básicamente honestos e independientes. No el premio para que un medio diga lo que el Gobierno quiere.

—¿Qué opinás de los cambios en la ley de medios?

—Me parece que estamos sobreexagerados con leyes que son todas fantásticas y se cumplen pocas. Yo creo que para hacer lo que se debe simplemente hay que levantarse, sentido común. Los que somos adultos ya sabemos más o menos lo que está bien, lo que está mal. ¿Trescientas páginas para saber cómo tenés que trabajar? Me parece que tiene que haber un marco regulatorio. Que tiene que haber una nueva ley que incluya a los medios digitales, sí, seguramente actualizar por ahí.

—¿Y [Martín] Sabatella en el Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA)?

—Sabatella, como militante que dice que es, ha llegado a decir que la Presidente va a hablar cuando se le cante, porque es la presidente. Él mismo se ha hecho daño a sí mismo, porque era un político que prometía una política distinta hace 15 años, 10 años; cuando venía a renovar la política y a dejar los viejos vicios. Pero, por otra parte, es un ente autárquico y tampoco me parece correcto que con decretos se lo limite o se tomen de triquiñuelas legales, porque en definitiva no es contra Sabatella, es contra el ente, que es autárquico.

—¿[Alejandra] Gils Carbó?

—El caso de Gils Carbó, que tiene otras formas, por lo menos, es similar porque está la Justicia militante, que es otro contrasentido en sí mismo, pero también ocupa un lugar que debe ser respetado. Y habrá que aprender a convivir con los que no nos gustan y tolerarlos para que se cumplan los plazos. Si da motivos jurídicos para que abandone el cargo, habrá que argumentarlos; pero también la tolerancia democrática implica aceptar el juez que no nos guste. Aclaro, no por un tema de gustos, incluso de militancia. No es ella, sino el ente que representa. Hay que tolerar aquellos entes autárquicos.



“LA PAUTA OFICIAL NO TIENE QUE SER UNA RECOMPENSA POR DECIR LO QUE EL GOBIERNO QUIERE”.

—¿Qué país imaginás para el 2016?

—Un primer trago amargo por delante. Espero que haya paciencia, porque también se espera ahora que Macri en poco tiempo resuelva todo, no va a poder.

—¿Va a tener sus 90, 100 días de luna de miel?

—Seguramente con la sociedad. Me parece que este invento no debería correr con la prensa, con el periodismo. Eso de la luna de miel para mí no, ya empezó a trabajar.

—¿No corre para el periodismo la luna de miel?

—No, ¿qué luna de miel? Ya está laburando, hace, deshace. De hecho, está ejecutando plenamente sus poderes nombrando a los jueces, saca decretos, va de acá para allá. ¿Qué luna de miel?

—¿Cómo creés que la va a recordar la historia a Cristina Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio?

—Ha sido una mujer muy dura. Ha querido forzarnos a todos a seguir su ideología. Noto algo que me llama la atención a veces con el peronismo cuando canta el himno, que lo veo como un símbolo de lo que siento, que a veces el peronismo quiere pasarte por arriba, que le cuesta la vida democrática. No todos. El peronismo le ha hecho algo maravilloso al país que fue sacar a los más humildes de la indignidad de la pobreza. Hay que reconocer que Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio Perón, por conveniencia o por convicción, sacó a los más humildes de la situación indigna de los años veinte, treinta y cuarenta. Y eso ha quedado en la memoria a fuego de mucha gente. Pero también el peronismo tiene esta cosa de atropello. Volviendo al ejemplo, cuando cantan el Himno nacional lo hacen con la v. Si cantás la Marcha peronista, cantala con el v, pero el Himno nacional cantémoslo con la mano en el corazón. Son pequeños gestos que tiene el peronismo, que es “Yo canto el Himno, pero lo canto como peronista”. Tienen esa actitud de: “Ojo conmigo, porque te paso por arriba”. Me parece que la Presidente ha tenido muchas actitudes así. Ahora salen más a la luz, pero yo hace tiempo que vengo diciendo. Hace años que en Canal 7 no hay un político de la oposición que pise el canal. Durante años gobernadores no pisaron la quinta de Olivos, durante años no fueron a Casa de Gobierno. Eso habla de una actitud hegemónica. Habrá que hablar mucho para llegar a entender que es de todos el país, no de ningún partido político.

—¿El kirchnerismo seguirá existiendo?

—Me parece que no. Me parece que como al menemismo… Ya entrevisté a dos peronistas en la radio que me dijeron: “Hay que volver a Perón y Evita y al justicialismo”. Antes eran Néstor y Cristina, volvemos a Perón y Evita, y ya no es kirchnerismo, es justicialismo.

—Si te regalan dos horas para hacer la entrevista que quieras, cualquier personaje actual o de la historia, ¿quién sería?

—El profeta Mahoma. En nombre de Mahoma se están haciendo cosas increíbles. Le preguntaría: “¿Era esto el islam?”. Hay mucha gente que se apropia de los ideales del fundador de ideologías, partidos o religiones. Me gustaría preguntarle hoy a Mahoma: “¿ISIS es esto? ¿Era lo que quería usted?”. A veces los que adherimos a una idea creemos que el fundador hubiera actuado así. Y ese apropiarnos de algo que no es, lo mismo con Perón, le preguntaríamos a Perón: “¿Peronismo era esto?”. Al Che Guevara: “¿Era esto?”. Es decir, aquellos grandes pensadores o líderes religiosos o políticos que dejaron un camino y que después, de acuerdo con la conveniencia, los agarraron para un lado u otro.

—¿Qué te dio el periodismo?

—Me dio mi medio de vida, una posibilidad de CONOCER GENTE, de conocerme a mí también, de viajar mucho. Y, sobre todo, también de ponerme a prueba a mí mismo con algunas cosas. Con cosas que haría o que no haría. En eso lo más fresco es por ahí una vez más el episodio de Larroque. Habían sido las inundaciones y dicen: “Che, vamos al móvil que están juntando material para donar”. Bárbaro, ok. “¿Quieren preguntar?”. Y cuando habla Larroque, veo pasar los colchones. Y las preguntas se aparecen en la cabeza, a la vez: “Uy, pero por ahí es un quilombo”. Una vez que la tenés en la cabeza la pregunta, vas a preguntar, si no, te sentís una porquería. El periodismo te da también la posibilidad de ponerte a prueba. De decir: “¿Hasta dónde llego? ¿Qué hago? ¿Qué no hago?”.

—¿Te arrepentiste de hacer la pregunta?

—No, jamás. Me hubiera arrepentido de no hacerla. Nunca. Siempre me mantuve fiel con mis ideas. Que tampoco es ningún mérito, no me quiero poner de ejemplo de nada. Pero he tenido una coherencia en el tiempo. No tengo mucho archivo para que busquen. Buscaron y mucho no encontraron tampoco.



si te gusto deja puntos Cuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicioCuando vino LaCámpora a Canal7trabajar se volvio un suplicio

No comments yet.

Leave a Comment