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Criticar es signo de pobreza

La crítica que no es constructiva. Además de intoxicar emocionalmente, la crítica hace que las mentes se empobrezcan. En consecuencia, quien tiene mente de pobre, pobre será. Cuando se desea corregir a una persona se debe señalar el comportamiento que se considera inadecuado, no a la persona, ya que esto deteriora la relación y solo infunda terquedad de parte de la persona señalada en insistir con su actitud, debido a que se ha sentido atacada.

¿Cómo diferenciar una crítica constructiva de una destructiva?

La crítica se vuelve destructiva cuando se dirige a la persona, no a su comportamiento, generando sentimientos de culpa que no permiten crecer ni aprender. La constructiva crítica por su parte, corrige las actitudes de las personas y sus acciones; se basa en la forma correcta de hacer las cosas y no se enfoca en menospreciar al otro.

¿Qué esconde realmente la crítica?

El verdadero origen de la crítica proviene de la intención de defender y alimentar el ego; no nace de un desacuerdo por determinada situación, sino que se busca devaluar al otro porque así se aumenta el valor propio. Al menos así se cree inconscientemente.

La crítica siempre va a implicar un mensaje tácito: “soy mejor”, por ello se asume una postura de superioridad que alimenta el ego por medio del señalamiento a la persona.

Lo que conlleva a entender que la crítica es una falta de confianza en sí mismo y la clara expresión de la necesidad de reafirmar el ego, incluso si eso implica descalificar a los demás, no importa con tal de conseguir lo que se quiere: sentirse mejor.

Es común ver que personas que critican mucho en su vida adulta por la razón de que en su infancia fueron duramente criticados y asumieron un patrón relacional en ese sentido. Como su autoestima ha sido tan deteriorada a golpe de críticas destructivas, tienen una profunda necesidad de alimentar su ego para sentirse mejor.

¿Cómo dejar de criticar?

Dejar de criticar es complicado. Es algo ya tan común que está automatizado en el cerebro y son muchos los que lo hacen sin darse cuenta. Además, es como dejar de fumar en un entorno de fumadores, porque la mayoría de la población tiene este vicio.

Sin embargo, con esfuerzo se puede lograr mejorar. Una buena idea es comenzar por un día, al lograr el día ir con dos, luego tres, hasta alcanzar semanas, meses y luego perder la cuenta de cuándo fue la última vez que se criticó.

¿Qué se siente cuando se deja de criticar?

Dejar de criticar ayuda al crecimiento personal, aunque mirar hacia dentro aterra, es momento de dejar de mirar a los demás y ocuparse de los asuntos propios. Así se comenzará a ser una persona más feliz y más segura de sí misma.

¿Qué se genera con este cambio?

Se obtiene una gran paz luego de aprender a no criticar destructivamente, de modo de que la mente está disponible para educarse, crecer y aprender nuevas cosas constructivas. Cómo también se encuentra más receptiva a consejos y críticas, que las toma de la mejor manera para su crecimiento personal.

Esta pequeña discrepancia entre una crítica constructiva y una destructiva, hará la diferencia entre si se es una persona rica o una persona pobre; porque cuando se está seguro de sí mismo y se es feliz, es mucho más sencillo enfocarse en un nuevo negocio, en el emprendimiento, en ayudar a los demás y a sí mismo. Mientras que una persona pobre se fija siempre en los demás, pero no con el fin de ayudar sino de destruir su autoestima para sentirse mejor artificialmente.

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