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Creacion de un universo de fantasia epica (interesados aqui)


Un universo compartido es un término que refiere a un universo de ficción en el que se establecen varias obras. Uno o más autores pueden contribuir a las obras un universo compartido. Las obras en el universo pueden compartir personajes, escenarios y otros elementos de la historia, con o sin continuidad. Universos compartidos se encuentran en la literatura, el cómic, el cine, la televisión, el anime y el manga y son los más comúnmente vistos en la fantasía y la ciencia ficción géneros.

(¡Gracias, Wikipedia!)

Ahora en el cine se han vuelto populares los universos compartidos de superhéroes, mientras que en literatura tenemos a los Mitos de Cthulhu, la Fundación SCP y técnicamente todas las novelas de Stephen King. Ahora, solo por diversion, he comenzado la creacion de un universo de Fantasia Epica compartido, siendo el genero fantastico uno de mis favoritos. Un universo al estilo de la Tierra Media o Terramar, pero donde cualquiera puede aportar en la construccion del mundo, con historias o creando reinos, razas fantasticas, hechos historicos o miticos o formas de magia.

Si hay algun taringero quien le llame la atencion este proyecto, a quien le guste la fantasia y quiera colaborar o al menos leer sobre esto, puede dejar un comentario para saber mas, o echarle una mirada a este link.

Espero que esto les sea interesante. Saludos.

Una pequeña muestra de este universo:



Ghàam, hombres perro, hombres bestia u hombres hocicudos, entre muchos otros nombres




-¡Solo son garras y dientes!-dijo el joven guerrero impetuoso.

-Si, solo eso son, y eso les basta-respondió el anciano sabio.

Solo dientes y garras y nada más. Infestando todos los cordones montañosos de las tierras del norte y del sur, del este y el oeste y todo punto cardinal no nombrado o aún no descubierto, viven en cuevas o túneles de las montañas, en todo escondrijo que puedan hallar, antes del nivel de las nieves eternas. Se discute mucho sobre si ellos mismos cavan sus refugios o si solo aprovechan lo que la naturaleza ha creado, pero lo cierto es que son el principal peligro que enfrenta el viajero que quiera atravesar las montañas o el cazador que persiga a su presa demasiado lejos y demasiado alto.

Muchos mitos se tejen sobre ellos y pocos son los datos concretos, ya que hay que ser muy loco para buscarlos o muy desdichado para toparse con ellos, y terriblemente afortunado para escapar con vida. Pero de la verdad sabemos lo siguiente: son seres humanoides, de tamaño y aspecto similar al hombre, pero desnudos y calvos, con pies (o patas) más largos y manos huesudas de dedos largos con espantosas y gruesas uñas como garras de animal. Su piel es amarilla, o café o blancuzca y con manchas, de aspecto pringoso y sin pelo, con una pequeña cola al final de su espalda y orejas pequeñas y pegadas al cráneo. Pero es su rostro lo menos humano que tienen y lo que más refleja su naturaleza bestial.

Sus ojos son rojos y brillan en la oscuridad, y no tiene boca sino un hocico a medio camino entre el del perro y el cerdo, con dientes filosos y amarillentos, y siempre babean. Se dice que su nariz es igual a la de un perro y que su olfato también es de perro, aunque su vista parece ser muy pobre, y prefieren las sombras a la luz.

Su comportamiento es tan bestial como su aspecto, son feroces carnívoros que atacan en manada, y se dice que si el alimento escasea se atacan entre ellos y devoran a sus crías, otros dicen que lo hacen aunque el alimento no escasee.

Sea como sea, no son más que simples bestias incapaces de utilizar herramientas ni de un lenguaje articulado como no sean gruñidos, murmullos o ladridos. El caso es que se han multiplicado de tal modo en ciertas áreas montañosas, que han exterminado a todo animal de cuatro o dos patas de muchas laderas. De allí que algunos reinos organicen expediciones de caza para librar de tales peligros a importantes pasos montañosos, y también suelen vagabundear por los pueblos y villorrios los khaz-ghàam, montañeses que viven de cazar a estas bestias, los cuales se reconocen por sus collares hechos de garras de Ghàamm, y a menudo también por sus cicatrices y dedos faltantes. En todo caso, todo el mundo coincide en que caminar por las laderas montañosas no es peligroso mientras sea pleno día. Distinto es si durante la penumbra, cuando las sombras se alargan y de finalmente llegan las horas de oscuridad con el eclipse. Allí es cuando los murmullos comienzan, se escuchan ladridos y los reflejos rojizos comienzan a danzar a tu alrededor.



Ya no pudo más, y tropezó y cayó, yendo a parar su antorcha unos pasos delante de él. El fuego se extinguía, la luz menguaba y los ojos rojos empezaron a rodearlo, pero él no los veía: había cerrado los suyos y lamentaba no poder cerrar los oídos a los murmullos que aumentaban su intensidad.

Entonces algo ladró.

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