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Costumbres del corazón (poema)

Este es un poema que habla sobre los sentimientos que deja en nosotros la partida de la persona que amamos, cuando nuestro corazón se ha acostumbrado a ella…



COSTUMBRES DEL CORAZÓN

Me acostumbré a sentir que alguien velaba por mi corazón

las veinticuatro horas del día…

Como una póliza de seguro sentimental.

Me acostumbré, y me hice dependiente de su amor.

Me acostumbré a intercambiar nuestras almas,

a entrar en su cuerpo cada noche,

a meterme en sus sueños;

a que buscara mi cuerpo en sus sábanas,

mi rostro en su almohada.

Me gustaba ir a la cama y cerrar los ojos

sabiendo que me soñaba el ser más bello,

y que al menos en esos sueños ella sería sólo mía.

Me acostumbré a vivir en su corazón y,

a divagar en su mente todo el día.

Por ella fui latido y parpadeo, respiro y… suspiro…

Me acostumbré a ser esa sonrisa sin sentido en su rostro,

esa carcajada espontánea sin explicación aparente,

ese brillo ilusorio en sus ojos,

el temblor de sus manos por escribirme

y la inquietud de sus pies por llegar a verme.

Me acostumbré a ser ese vacío en su corazón cuando yo no estaba,

ese nudo en la garganta cuando reñíamos

y esa bendita risa estúpida cada vez que volvíamos.

Me acostumbré a ocupar importancia en su día a día,

a ser parte fundamental de su presente,

y me confié, porque yo estaba en sus planes, porque estuve en su futuro,

porque ella era mía, ¡porque yo era suyo!

Porque se suponía que éramos el uno para el otro.

Me acostumbré a ser su medicina, a curar sus malos días y,

hoy, no sé qué hacer con los míos.

¿Qué hago si aún soy suyo y ella ya no quiere ser mía?

¿Qué hago con ella? ¿Qué hago con mis días?

¿Qué hago con mis noches? ¿Qué hago con mi amor?

¿Qué hago con todas estas… costumbres del corazón?




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