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Cosas de abuelos

Cosas de abuelos

Como pasan las horas aquí sentado, tengo esta silla vaivén, bastante vieja por cierto, pero ya me he acostumbrado al chillido de ida y vuelta de mi silla.

Ya son las dos de la tarde y sigo acá, estoy tan solo, mis hijos tienen muchas cosas que hacer, tienen vidas derramadas por ahí, y mis nietos apenas recuerdan que existo, y no los culpo, algunos no tienen la edad suficiente para recordarme y los mayores, en realidad….yo siendo un adolescente tampoco recordaba a mis abuelos.

Cosas de abuelos

También recuerdo el último día en que estuvo toda la familia unida, fue la navidad pasada, yo andaba mejor de mi espalda y mi vieja aún me acompañaba en este recorrido, en esta vida. A eso de las doce el nieto mayor descorcho la sidra, el bum del destape me hecho hacía atrás, el corcho reboto en el techo y fue a parar a los pies de mi vieja

Hoy pienso que le tuviera que haber dicho que la amaba una vez más, pero no lo hice y me arrepiento y lo siento.

Cosas de abuelos

La noche terminó para nosotros a eso de la una de la madrugada, todos nuestros hijos, y sus hijos que correteaban por la sala nos besaron espontáneamente cuando decidimos darle fin a nuestra noche buena, jamás podré olvidar esa reunión, y el amor que me dieron, que nos dieron, a los viejecitos de la noche nos alcanzaba para todo el nuevo año que vendría.

Pero en ese enero de calor, por algo siempre odie enero, mi vieja partió, se fue al cielo, y yo me quede solo, tuve tres días de compañía incesante, mis hijos se turnaban constantemente para cuidarme pero yo notaba en sus caras el aburrimiento de volver

Cosas de abuelos

Cada día más nada completaba mi vida, el cansancio, la tristeza, los recuerdos, la cama vacía, la pared que se le caía a pedazos la pintura, mover la mesa y la radio por las goteras todos los días de lluvia, y la soledad, tan compañera y que tanto he llegado a conocer en estos últimos meses.

Cosas de abuelos

Tengo una manta al alcance de mi mano, siempre la dejo allí por el frío de las noches aunque este entrando el verano igual lo puedo sentir, me voy a tapar, no se bien por que si ya he decidido mi destino, pero lo quiero hacer así, tomo mis decisiones de viejo.

La espera es larga, me mantengo con los ojos abiertos lo más que puedo, se que si los cierro jamás volveré a abrirlos, respiro con tranquilidad, para darme cuenta de que sigo vivo, la cabeza me empieza a jugar duras imaginaciones, si hasta siento el sabor del arrocito con pollo que no llegue a comprar.

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. Tengo un lindo portarretratos en la mesita de noche, esta vacío, pensaba poner la foto de noche buena con lafamilia pero no voy a llegar, no quiero llegar. Igual me gusta el perrito que hay en la foto.

Paciencia, todo llega, todos losviejos tenemos paciencia, voy a hacer el último esfuerzo, voy a poner las puntas de mis pies sobre el suelo y con todo lo que me queda voy a dar un empujón hacia atrás para mecerme, que alegría me da ese movimiento, que injusto en este momento de mínima felicidad siento que mi corazón se debilita y apenas late, es que ya son más de treinta horas en que estoy aquí, me tuviera que haber cortado el pelo para un día tan especial, si estoy casi sin pelos que digo, y ahí me llego, el momento en que mis respiros suenan, en que mis manos dejan de temblar, en que el frío se apodera de mí, en que mis parpados pesan tanto que ya no los puedo soportar, el instinto quiere un minuto más, voy a levantar la cabeza, me quiero ir así, mirando al frente, yo lo decidí, maldita lagrima que sale sola, no estoy sufriendo ¿por que sale?, esta muy salada me dicen mis labios, aguanta un minuto más, ese fue mi último gran esfuerzo y mi última gran decisión de viejo.

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