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Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

PEPE SÁNCHEZ

UN AGENTE SECRETO A “LA ARGENTINA”

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

Pepe Sánchez es un típico porteño de la clase media, lo que equivale a decir que es un “típico argentino” (más allá de ser de la ciudad o del interior) ya que, por lo menos por ahora (y esperemos que por siempre), la clase media argentina sigue siendo la que mejor representa a nuestro amado y castigado país.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

Pepe Sánchez, como todo ciudadano argentino de clase media, está olvidado por los gobiernos de izquierda (que se ocupan –enhorabuena- de ayudar a los que más lo necesitan) y por los de derecha (que se ocupan de favorecer a los más ricos y poderosos) y, por lo tanto, necesita de ciertos atributos que ha desarrollado nuestra clase media para poder sobrevivir.

Pepe Sánchez es el típico porteño que no ha tenido estudios superiores, ni ha aprendido una profesión, que se arregla como puede para llegar a fin de mes, trabajando en lo que puede, sin hacer mal a nadie; “rebuscándoselas”, como decimos nosotros.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

Es hincha de un club de fútbol que no es de los que más se destacan (Chacarita Juniors), toma mate todo el tiempo, se prende en “picaditos” (juegos improvisados de pelota) cada vez que puede, y le cae bien a todo el mundo, porque, fundamentalmente, es un buen tipo.

Además de todo esto, Pepe Sánchez es un “chanta”. En sus orígenes, la palabra “chanta” (voz lunfarda) significaba “informal, tramposo”, y tenía un matiz peyorativo. De a poco se fue suavizando, dejó de lado el “tramposo”, y agregó al “informal” atributos como “simpático”, “un poco mentiroso”, “que no sabe mucho de nada y que sabe un poco de todo”. Y el chanta pasó a ser casi un buen tipo porque, en definitiva, para sobrevivir en esta sociedad perversa en la que sobrevive la clase media argentina, hay que ser un poco chanta.

Además de un típico porteño, Pepe Sánchez (y por eso estamos hablando de él) es un personaje de historietas creado por los “maestros” Robin Wood y Carlos Vogt, dupla que es sinónimo de comedia desde que se reunieron en 1968 para dar vida a “Mi Novia y Yo”, en las páginas de la legendaria Intervalo. Wood-Vogt crearon páginas y páginas de historietas donde las costumbres argentinas se ven reflejadas en una observación aguda y desopilante, mediante guiños satíricos, en los que el humor es protagonista y el lector es siempre cómplice de grandes fantochadas.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

Pepe Sánchez, personaje típicamente “woodiano”, apareció por primera vez en diciembre de 1975, en El Tony Super Color nº 1. Y el gran acierto de estos dos genios fue poner a un “chanta argentino” en el escenario internacional de la Guerra Fría, como “espía” o “agente secreto”. Un poco típico y muy simpático agente secreto que poseía como único crédito una habilidad innata: el éxito logrado en la improvisación.

Hábil e inútil al mismo tiempo, para casi todo, la mayoría de las cosas le salen bien por casualidad. En absurdas aventuras Pepe convive luchando con la insoportable burocracia de su departamento de inteligencia y enfrenta a malvados villanos que son tan incompetentes como lo son él y sus jefes.

En constantes guiños que nos recuerdan las películas de espías de los setenta, de las que son una parodia, o un homenaje, Wood nos sorprende con historias tituladas “Operación retrueno”, “De Rusia con amor… tadela”, “El satánico Doctor Sí”, “Goldedo”, “Operación Tragón”, “Con tacto en Francia”, “Pepe el Sucio”, “El espía que me armó”, “Los diamantes son externos”, y otros no menos desopilantes. Algunos los comparan con el Superagente 86, del que tiene mucho, pero la “argentinidad” que exhala Pepe hasta por los poros lo hace único e irrepetible. En un universo de ficción en el que parecía estar todo dicho, Pepe logra ser él mismo, sin siquiera proponérselo.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

En la primera historia, “Operación Retrueno”, asistimos a la transformación de un Pepe que pasa de trabajar en una playa de estacionamiento de automóviles a trabajar con James Pont (parodia de James Bond, que aparece con la cara de Sean Connery, como la tenía en los setenta, claro), a quien inicia en la costumbre de tomar mate amargo y renegar del té de las cinco. Esa primera misión de recuperar diez bombas atómicas lo obliga a hacer algo que odia con toda su alma: abandonar un picado con los muchachos del trabajo y partir a la aventura con su equipo de combate: mate, bombilla, yerba sin palito, cortapluma, pata de conejo y una gomera hecha por su tío Jacinto. En tono chistoso y con una profunda agudeza verbal, Pepe saldrá airoso de la prueba y se ganará en buena ley la admiración de James Pont, sorprendido por la capacidad tan estrafalaria del argentino para enfrentar las difíciles situaciones que se le presentan.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

En las aventuras que siguen aparecerán enemigos diferentes a los que Pepe se enfrentará con recursos diferentes, pero siempre primará su “viveza criolla” a la hora de lograr la victoria. Sus triunfos y su creciente popularidad en el mundo de los espías nunca “se le subieron a la cabeza” ni hicieron que dejara de ser “un pibe de barrio”: siempre vivió en la misma zaparrastrosa pensión en la que vivía y siempre siguió junto a su estrafalaria familia: su madre italiana, Chiara Monodónogo de Sánchez; sus hermanos, la Pipa, el Cholo, el Beto, el Rúben, la Chuchi y el Caracú; su inteligente sobrino y compañero de aventuras, Tito; sus infinitos tíos: Don Fulgencio (que cultiva cardos en Paso de los Libres), Don Jacinto (que hace gomeras que cargan bodoques secados al sol), Don Remigio (ex jubilado y actual Capo de la Maffia), Doña Clotilde (la que lo mima todo el tiempo), Don Laureano (peón de la estancia “El Cimarrón” y afamado cuentero), y otros.

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

Terminada la Guerra Fría, y cuando Robin Word dejó de “contarlo”, Carlos Vogt se hizo cargo también de los guiones y, como a Pepe le quedó chico el planeta Tierra, lo mandó al espacio en “El Regreso del Que Te Jedi”, donde hizo a los extraterrestres adictos al mate y a otros vicios criollos y, de paso, salvó al mundo.

Pepe Sánchez, primer agente secreto del Río de la Plata, llegó a tener fama internacional y obtuvo el título de “Espía del Año” en el Congreso Anual de Espías. Se enfrentó con inexplicable éxito a Spectrum y a Kosmos (las organizaciones mundiales del delito), a CAOS (Círculo de Asesinos, Oportunistas y Saboteadores), a la Maffia, a la Unión Corsa, a Asociated Chumbo’s, a Afanum Aerian y a Asesine-Con-Una-Sonrisa-Incorporated. Cada misión le deparó un nuevo amigo y, mínimo, dos o tres mujeres. Pero siempre se mantuvo fiel a sus orígenes. No en vano es un sobreviviente de la clase media argentina.

Curiosidades.

•Dijimos que el primer episodio de las andanzas del afamado espía argentino fue publicado en El Tony Supercolor nº 1. Sin embargo, hay que remontarse cinco o seis años atrás para conocer su verdadero origen. Todo comenzó con una historieta completa de los mismos autores, titulada “España y Pepe Sánchez”, protagonizada por un Pepe morocho, en vez de rubio, pero idéntico en todo lo demás al que conocemos. Ni el mismo Vogt sabe por qué Robin Wood decidió retomar el personaje, pero le pidió un cambio de color en el pelo… Un misterio que a este particular agente secreto aún le queda por resolver…

•En el segundo episodio “De Rusia con amor…tadela”, hace un breve cameo Nippur de Lagash. Robin Wood, con un simpático guiño al lector, muestra a su más famoso personaje en la serie de Pepe. Para la ocasión, el Errante se ha unido a la sociedad mundial del delito porque, como explica uno de los agentes, “es nuestro último recluta. Dice que se cansó de ser bueno”.

•La última aparición de Pepe fue en 2007, cuando murió el negro Fontanarrosa, y nuestro personaje se “encontró” con Inodoro Pereyra y Mendieta en un “picadito” de fútbol:

Conocé al mejor agente secreto argentino: Pepe Sanchez.

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