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Con las elecciones definidas, como se acomodará la economía?

Con las elecciones ya definidas claramente, se acerca el momento de hacer algunos recotes aq la economía argentina.

La actual administración decidió sorpresivamente – para casi todos – que los títulos valores en moneda extranjera comprados por los Fondos Comunes de Inversión sean cotizados en dólares y convertidos a pesos al tipo de cambio oficial.

La decisión generó una caída en los precios de los bonos en moneda extranjera y de las acciones que también cotizan en el exterior. Esta decisión de obligar a los fondos de inversión a contabilizar sus tenencias de bonos en dólares a la cotización del oficial y no al valor de mercado resulta ligeramente sospechosa aunque aparece coherente con las habituales acciones de prueba y error del Sr. Kicillof.

Lamentablemente – o no tanto para algunos – hubo una filtración de la información anticipada, que provocó a los ahorristas en Fondos de Inversión una pérdida de casi 30%. de su dinero, fondos estos que están ahora en poder de los informados con anticipación.

La información privilegiada generó un cambio de manos de bonos que en definitiva es dinero líquido. Si se analizaran detenidamente los movimientos previos de dichos bonos se verían que hubo quien exageró temores e imaginó la pesificación de algunos de esos bonos en dólares y los vendió bajando los precios y se comprobaría que del otro lado hubo personas e instituciones comprando ávidamente.

Sus razones sociales, nombres y apellidos son fácilmente identificables mediante la Comisión Nacional de Valores pero resulta obvio que dicha investigación ni siquiera comenzará, mucho menos en la etapa previa a las elecciones. Fue el último de los negocios posibles.

Correspondería investigar y revelar quiénes sabían. Lo cierto es que, al margen de no dudar en absoluto de la defensas del Sr. Kicillof sobre su honestidad, hay quienes hicieron un gran negocio.

La naturaleza de esta última jugada no impacta en los resultados eleccionarios porque no habrá tiempo, voluntad ni justicia dispuesta a investigarla en tiempo record y porque el número de votantes que comprenden lo ocurrido son eleccionariamente irrelevantes.

El panorama eleccionario. No habrá una nueva administración.

A menos de 27 días para las elecciones generales no deben esperarse nuevos episodios que provoquen una crisis y que afecten la actividad de las empresas PyME.

No existen motivos para suponer que se reactivará la demanda o que se producirá una caída del nivel de actividad ni que se alteren las reglas del juego al menos hasta dos o tres meses desde la transmisión del mando.

Siempre es útil contar con información fundamentada y en esta situación en particular lo más conveniente es prepararse para la toma de decisiones empresariales y personales en función de los supuestos más fuertes respecto de lo que ocurrirá con la nueva administración, que sin duda llevará a operar en circunstancias diferentes a las actuales.

Todo parece indicar que el partido gobernante obtendrá una victoria electoral en una primera vuelta. Tomando a los 9 encuestadores más reconocidos y unificando técnicamente los resultados de las encuestas realizadas durante el mes de septiembre se puede proyectar un panorama de alta probabilidad.

El conjunto de los encuestadores ha contactado 18.000 personas en todo el país, con una muy afinada selección de edades, sexo, niveles socioculturales y localización lo que genera un universo más que significativo. Han hecho énfasis en los lugares de mayor concentración de votantes y con una adecuada segmentación mediante diversos métodos probadamente efectivos. Eso reduce el margen de error a menos de 1.0% en ambos sentidos.

Con las elecciones definidas, como se acomodará la economía?

Con las elecciones definidas, como se acomodará la economía?

Con las elecciones definidas, como se acomodará la economía?

El cuadro de resultados y el gráfico indican que es altamente probable que no sea necesaria una segunda vuelta.

Las probabilidades que la actual administración supere el 40% con 10% de ventaja sobre el segundo y coloque a un representante controlado al frente son muy altas debido al margen de error reducido, al elevado universo y su representatividad en todo el país y en especial a la capacidad de la actual administración para regular con comodidad algunos resultados en zonas suburbanas y del interior del país donde existe mayor peso electoral.

La diferencia entre la actual administración y la oposición puede observarse en todos los gráficos. Sólo 3 de los 10 encuestadores estiman un resultado inferior a 10 puntos de diferencia y los restantes dan por válida una diferencia que supera el margen de error. El trendline logarítmico de todos los gráficos muestra que en todos los casos la diferencia tiende a ser mayor.

Por lo tanto habrá una continuidad ideológica no exenta de ajustes imprescindibles para modificar los puntos críticos.

Inflación/Política Monetaria.

Analizando lo muy poco que han revelado los supuestos asesores de la nueva administración, no deben esperarse medidas drásticas para reducir la inflación, sino por el contrario un gradualismo agotador. No se apartarán de la matriz que incrementa el consumo para fomentar el crecimiento, algo que no se ha logrado por falta de seguridad jurídica que alejaron todas las inversiones privadas, excepto las financiadas con dineros públicos.

Por lo tanto – tal vez con un poco más de racionalidad – el gasto público seguirá impulsando el consumo y la emisión monetaria continuará financiando los gastos del gobierno que seguirán superando la recaudación ampliamente con el inevitable efecto sobre los precios.

Este proceso tiene un límite del cual la economía está muy próxima. Debe corregirse bajando gastos y regulando ingresos del gobierno que ahogan a las empresas y será efectuado de una u otra forma.

Sin embargo son tantos los intereses contrapuestos dentro de la actual y la futura continuación de la administración que no habrá período de adaptación ni tregua inicial antes del inicio de una puja que será muy visible para la sociedad y de la que los empresarios medianos y pequeños deben protegerse.

Lo que recibe la nueva administración es muy complicado en materia monetaria interna: en 2015 las necesidades financieras en pesos del Tesoro superaron los $ 350 mil millones (6 puntos del PBI) pero la capacidad legal del BCRA de emitir pesos para financiar al Tesoro era de $ 160 mil millones.

Como no se reformó la Carta Orgánica del BCRA (algo impensable en época eleccionaria), la nueva administración deberá conseguir financiamiento para el restante 55% de sus necesidades $ 190 mil millones en forma creativa y costosa para el sector privado.

Como se logrará

• Tienen US$ 1.500 millones del BONAR 2024 que se emitió hace unos meses entregando los dólares al BCRA contra pesos.

• También tomaron más dinero del Fondo de Desendeudamiento del ANSES devolviendo dólares sobrantes al BCRA contra pesos.

• Esto ha sido emisión monetaria oculta que elude el límite legal de la Carta Orgánica. En total, entre la emisión formal y la ingeniería en Finanzas Públicas la nueva administración emitirá este año $ 200 mil millones para financiar al Tesoro

• También tomó $ 30 mil millones líquidos de la ANSES (Aportes previsionales).

• El resto que se necesita ($ 120 mil millones) los obtendrán tomando prestado en el sector privado con bonos: BONAC (que ajustan en función de la tasa de interés) y BONAD (que ajustan por el tipo de cambio oficial). Hasta el momento, emitieron bonos por $ 72 mil millones.

• Este alto endeudamiento vence en una alta proporción en 2016. Los pagos de deuda pública en pesos del año que viene ascenderán a $ 100 mil millones contra $ 30 mil millones de 2015.

• O sea, la próxima administración se inicia con un déficit financiero en pesos del Tesoro de $ 100 mil millones.

El próximo gobierno se encontrará con pocas reservas (sólo con yuanes, algo del FMI y los dólares de los depositantes y los bancos como veremos a continuación) y una caja en pesos más que deficitaria con vencimientos de deuda que ya serán un verdadero problema.

1. Sector Externo/ Reservas

A dos semanas de tener que pagar el Boden 2015, las reservas internacionales se acercan a los ciertamente cuestionables US$33.000 millones. En las últimas jornadas la administración actual tuvo que vender muchos dólares para sostener el tipo de cambio de referencia ante un mercado que registra una muy fuerte demanda.

Septiembre es un mes de baja estacionalidad, las ventas de dólar ahorro bajaron a US$15 millones diarios, alrededor de un 30% de los ingresos diarios vinculados a la liquidación de divisas del campo, la principal fuente de dólares por la cuenta corriente. En el acumulado del mes, las ventas de moneda extranjera para tenencia sumaron más de US$530 millones si se agregan las compras en moneda extranjera mediante tarjetas de crédito y las ventas de dólar turista, la demanda de divisas por estos tres canales superó los US$660 millones, siendo US$130 millones los ingresos de divisas por exportaciones del sector agropecuario.

En este contexto, es más que natural que la brecha cambiaria con el tipo de cambio libre se ubique al cierre de este informe levemente por debajo del 70%.

La venta de futuros de cambio muestran una suba con un precio de $10,12 en el contrato a enero, $10,70 en el de marzo y $13,25 a diciembre del año que viene, consistente en este último caso con un ritmo anualizado de aumento en el tipo de cambio de referencia de 35%. Cabe recordar que –directa e indirectamente – los genera directa o indirectamente en su totalidad esta administración para marcar una referencia y naturalmente tomar la pérdida que sobrevendrá.

Con este cuadro habrá que financiar en el mercado local en lo que resta del año $25.000 millones (0,5% del PIB), siempre que la recaudación crezca 30,3% y el gasto primario suba de 38,8% como se ha proyectado. Vale remarcar que cada punto adicional de crecimiento en el gasto primario lleva a un aumento en las necesidades de pesos en torno a los $10.500 millones.

2. Demanda de divisas, tema muy complejo

Cuando se acerca la fecha de las elecciones presidenciales, aumenta la demanda de dólares. La actual administración debe decidir entre extinguir nuestras reservas genuinas o que aumente el dólar libre

Faltando tan poco para unas elecciones que se presentan muy favorables es obvio que a ésta administración le interesa más tener un dólar libre controlado que reservas genuinas porque obviamente sería mucho peor para ellos que aumente el dólar libre a quedar con menos dólares en la caja.

El monto declarado de reservas tiene mucho de realismo mágico, porque toman en cuenta en el activo los yuanes que prestó el Banco de China. Este swap (por el equivalente a US$ 11 mil millones) terminó de gastarse en septiembre. Por lo tanto, a partir de octubre las reservas caerán a la vista de todos. .

El tipo de cambio oficial a 9,40 pesos por dólar induce a dolarizar portafolios porque genera una inevitable propensión a conservar dólares (o cualquier cosa que pueda venderse en dólares) y una negación absoluta a desprenderse de ellos. El valor de 9,45 pesos por dólar de hoy es 15% más barato que los 8 pesos registrados con posterioridad a la devaluación de enero de 2014.

La compra de dólares se hace de muchas maneras: i) en el mercado informal ii) en el mercado formal, mediante un mayor atesoramiento (regulado por la AFIP), iii) compra de dólares para viajar al exterior y IV) la extinción del superávit comercial cambiario (exportaciones menos importaciones más / menos el financiamiento comercial). La brecha cambiaria será – hasta que alguien tenga un plan – de 70%, debido a las ventas para atesorar que realiza el BCRA y la venta de bonos en dólares que realiza la ANSES.

El ahorro en dólares que regula la AFIP crece en un número cada vez mayor de personas. Eran poco más de 700 mil por mes en el primer semestre del año y son ahora más de un millón cien mil personas en septiembre.

A medida que fue creciendo la cantidad de personas, la AFIP fue ajustando a la baja el monto promedio autorizado. Este último había sido 690 dólares promedio por persona en julio y es ahora 600 en septiembre, con caídas del sistema frecuentes que reducen las ventas.

Por esta razón (el sistema no funciona) el monto total demandado en septiembre baja: fue US$ 681 millones en julio, US$ 685 millones en agosto y será US$ 650 millones en septiembre.

De no regir el cupo de la AFIP de 600 dólares promedio mensual por persona, la demanda para atesorar a 9,40 pesos por dólar o incluso a 11,30 sería enorme.

El turismo es el otro problema para esta administración, que no puede evitar tener un cambio oficial bajo que provoca una gran salida de divisas por turismo o impedir cual Venezuela la salida de la gente al exterior porque eso sería muy negativo en la campaña electoral, pero puede ocurrir con toda facilidad luego de un amplio triunfo eleccionario como se espera.

El saldo neto entre el gasto total de dólares de los turistas argentinos en el exterior y el ingreso de dólares de los turistas extranjeros en el mercado oficial es tan negativo como en los meses previos y posteriores a la elección legislativa de 2013 que terminó poniendo el recargo del 35% y finalmente en la devaluación de enero de 2014.

El déficit del turismo ronda los US$ 700 millones promedio por mes.

Como los agentes turísticos y los viajeros al exterior son en general gente atenta, ya han creado sus propias compras futuras de dólares a 9.40 para todo el año 2016 mediante la contratación de vuelos, hoteles y alquileres con más de un año de anticipación por montos que superan los U$S 1.000 millones.

Finalmente, el superávit comercial cambiario, como era de esperarse se hizo nulo a pesar de que esta administración no paga gran parte de las importaciones y mucho menos los giros de utilidades al exterior, actitudes éstas que no colaboran con la reinserción del país en el mundo occidental.

Una situación similar se dio en los meses previos y posteriores a la elección de 2013. En aquel momento, el BCRA pagaba las importaciones y por lo tanto el saldo comercial cambiario se tornó directamente negativo. En la actualidad, el saldo no es negativo porque el BCRA simplemente no paga las importaciones, y ha llegado a restringir cuidadosamente las importaciones hasta del PAMI (medicamentos y prótesis).

Simultáneamente pelean con la escasez de reservas (la caja en dólares), hacen esfuerzos enormes para financiar sus necesidades (la caja en pesos). Disponen obviamente de la capacidad para emitir pesos y no para emitir dólares. Pero aun así (con el BCRA como prestamista), resulta necesario encontrar atajos alternativos porque el gasto del gobierno es tan alto que la Carta Orgánica del BCRA no permite más emisión y la decisión política es no seguir modificándola mucho menos durante las elecciones.

Lo que queda por delante.

Aunque quedan muy poco para el recambio de personas de igual ideología, el camino por recorrer en materia cambiaria para lo que resta de 2015 es prolongado.

De mantenerse la tendencia actual, la venta de divisas del Banco Central (BCRA) cerraría este mes en US$ 1.500 millones dejando a las reservas en US$ 33.000 millones como punto de partida para el último trimestre.

Para lo que queda del año lo peor es sin duda el vencimiento de la deuda pública de octubre.

Entre Bonos por US$ 6.525 millones y títulos de la Provincia de Buenos Aires por US$ 675 millones se necesitan US$ 7.200 millones, es decir 21,5% de las reservas brutas actuales.

Sin embargo, existe la posibilidad de recomprar Bonos. Con emisión. El mercado estima que emitirá para recomprar un 30% del valor total, de modo que la necesidad de divisas para el pago de la deuda sería cercano a US$ 5.000 millones.

Este es el monto máximo de potencial caída de reservas, ya que una parte de los dólares pueden permanecer depositados en el sistema financiero local y seguir contabilizándose dentro del stock (encajes).

Hay que sumar los desembolsos por: venta Dólar Ahorro, gasto en turismo emisivo, y algún pago de las importaciones de bienes y otros servicios. En lo que respecta a Dólar ahorro hay que prever un cierre del grifo tras los comicios.

Como ya hemos mencionado anteriormente, el turismo ha sido desde la imposición del cepo un fuerte problema para esta administración porque se busca afanosamente aprovechar el valor del Dólar oficial. Pese al 35% de recargo, las compras con tarjetas de crédito en dólares se aceleraron ante las recientes turbulencias: de crecer 29,5% en el primer semestre, pasaron a 54% en lo que va de la segunda mitad del año.

De seguir este comportamiento, la utilización de divisas que con todo derecho desea hacer la población que puede hacerlo ascendería a US$ 2.500 millones para el último trimestre (y a US$ 9.000 millones para el año). Si a estos factores se agrega el pago obligado de importaciones esenciales (US$ 13.500 millones conforme a las cifras que se desprenden de estimaciones oficiales), la necesidad de divisas para los próximos tres meses ascendería a US$ 23.000 millones, cifra que revela la fuerte complejidad del escenario cambiario para el cierre del año.

En cuanto a los ingresos de divisas habrá una menor liquidación, no sólo por una cuestión estacional de la salida de la cosecha sino también por la tendencia al acopio de mercancía producto de las crecientes expectativas de devaluación y la posible quita de retenciones que aplicaría cualquier gobierno entrante.

En definitiva, habrá mucha menor oferta de divisas comerciales y mucha mayor demanda de dólares respecto del trimestre anterior en el que, como mencionamos, las reservas internacionales mostraron una tendencia clara a la baja. Por lo tanto, la primera alternativa que tiene esta administración para evitar que se profundice la caída de las reservas del BCRA es aumentar el financiamiento externo por encima del período anterior.



Como hacerlo?

El swap de monedas con China está agotado: al mes de agosto se habrían utilizado ¥ 64.500 millones sobre el total de ¥ 67.200 millones, esto es el equivalente a US$ 10.130 millones de los US$ 10.545 millones acordado (los US$ 11.000 millones mencionados inicialmente se redujeron tras la devaluación del Yuan). Más aún, a partir de octubre deben cancelarse los primeros tramos del préstamo que ya cumplieron con el plazo del año de vencimiento, por un total de US$ 2.800 millones.

Aunque se renovara o ampliara el swap o, se reabriera la línea de crédito del Banco de Francia la asistencia financiera necesaria debería ser muy alta para poder equilibrar la demanda de divisas.

Considerando todo lo anterior en el cuarto trimestre las reservas sufrirían un fuerte retroceso (US$ 7.000 millones), que llevaría al stock del BCRA a US$ 26.000 millones al finalizar el 2015 (-17,3% anual).

Esta administración no tiene otro camino que aumentar las trabas sobre las importaciones y la venta de divisas para turismo y atesoramiento pero a costa de un mayor dólar libre.

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