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¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?



A veces los horarios de los niños en el colegio y fuera de él son interminables, por lo que también debemos dejarles un tiempo para no hacer nada

¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?

El estrés no algo exclusivo de las personas adultas. En ocasiones, caemos en el error de pensar que los niños tienen una vida fácil, que sus únicas responsabilidades son cumplir en el colegio y portarse bien en casa, difrutando de sus juegos, de sus amigos…

No obstante, también ellos tienen presiones y dificultades diarias que a veces pasamos por alto, hasta que, de pronto, los niños caen enfermos. Diarreas, problemas de sueño, nerviosismo, problemas alimentarios… Intentamos resolver los síntomas sin comprender que hay una realidad encubierta muy peligrosa: que nuestro hijo sufre estrés.

¿Qué podemos hacer en estos casos? ¿Cómo estar seguros de que los niños están padeciendo estrés en su día a día? Hablemos hoy sobre ello.

¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?

Hay que tenerlo claro. En ocasiones nos esforzamos por hacer cosas por los niños que, en lugar de hacerlos felices, les ocasionan más estrés y sufrimiento. Pensemos en esos padres que, para conseguir que vaya mejor en el colegio, los apuntan a innumerables actividades extraescolares. Lo que consiguen en estos casos es presionar aún más a los niños, “sobrecargarlos” de tareas e impidedir con ello que sean “niños”, que disfruten de su tiempo libre y, sobre todo, de sus instantes de ocio con los juegos.

Este es un pequeño ejemplo de por qué un niño sufre estrés. No obstante, las causas pueden ser múltiples y debemos estar atentas a los síntomas para saber identificarlo:

  • Tener problemas de sueño.
  • No querer ir al colegio por las mañanas. Les ocasiona mucha ansiedad incluso el tener que vestirse o preparar su mochila con los libros.
  • Sufrir vómitos constantes, mareos…
  • Sufrir diarreas o épocas de estreñimiento continuadas.
  • Estar siempre muy cansados.
  • No tener ganas de comer.
  • No tener ganas de jugar.
  • Padecer muchas alergias o tener numerosas hemorragias nasales.
  • Estas muchas veces enfermos, con resfriados, gripes (síntoma muchas veces de un sistema inmunológico debilitado a causa del estrés).



Consejos para ayudar a mi hijo a gestionar el estrés

¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?

Si tu hijo sufre estrés, es importante, en primer lugar, saber qué lo causa y qué debemos hacer para eliminar ese foco de ansiedad que altera su tranquilidad y su salud. Es posible que debamos hacer algún cambio en su rutina diaria para conseguir que se encuentre mejor, o tal vez haya algún problema en casa que debamos resolver entre todos.

Sea como sea, es importante que el niño sepa qué es el estrés y cómo se gestiona porque, al fin y al cabo, es una dimensión a la que va a tener que enfrentarse más veces en su vida. De ahí que sea importante que adquiera una serie de competencias lo antes posible.



Te enseñamos unas cuantas estrategias que te van a ayudar:

1. Un tiempo para nosotros mismos a lo largo del día

Puede que pienses que los niños, a diferencia de nosotros, tienen todo el tiempo del mundo para ellos, pero no es así. Sus horarios escolares son, en ocasiones, muy extensos, llegan a casa y tienen un sinfín de tareas que hacer: deberes, clases de inglés, deportes… Más tarde, cenan y, al cabo de un rato, se van a la cama.

¿Cuándo pueden ser “realmente niños”? Permíteles tener tiempo para no hacer nada, para respirar, para jugar, para dibujar… Enséñales que las personas necesitamos de espacios propios para ser nosotros mismos con tranquilidad. Y ojo, jugar a los videojuegos o estar con el ordenador no es descansar,ya que este tipo de actividades los sobreexcita aún más.



2. Enséñales a escuchar su propio cuerpo


Cuando les duela la cabeza, pregúntales a qué puede deberse:

¿Has comido bien en el comedor del colegio? ¿Te lo has comido todo o te lo has dejado?

¿Te preocupa algo?

¿Estás nervioso por algún examen?

¿Hay algún niño que te molesta en clase?

Es importante que los niños entiendan que, a veces, esos dolores de cabeza o de estómago se deben a que hay cosas que no estamos haciendo bien. Si no comes de modo adecuado caes enfermo y si estamos nervioso por algunas cosas también puede dolernos partes del cuerpo, como la cabeza o el estómago. Cuando antes entiendan este tipo de cosas, mejor.

3. Enséñales a comunicar y a expresar sus sentimientos

Lo último que debemos hacer con los niños es someterlos a “interrogatorios policiales”, porque en lugar de explicarnos sus preocupaciones, nos evitarán y se sentirán aún más presionados. Si tu hijo sufre estrés debes saber a qué se debe, y para ello debes conseguir que hable con naturalidad y que, además, encuentre alivio al hacerlo.

Esto no es algo que se consiga de un día para otro. Es algo que debemos trabajar con ellos desde que son muy pequeños, a través de la confianza, del no juzgar y del ofrecerles la máxima apertura y el máximo cariño.

Habla con ellos a través de sus dibujos, pregúntales qué representan.

Pregúntale si hay algo en su día a día que le gustaría cambiar o no hacer más.

Pregúntale qué es lo que le haría más feliz en esos momentos.

Hazles preguntas sencillas y amables que no les asusten o les presionen. Sé sutil y muéstrales mucho cariño.

4. Los niños deben aprender a superar pequeñas dificultades diarias

Para que un niño gestione adecuadamente su estrés, no se trata en absoluto de que nosotros les resolvamos toda dificultad. Si el problema está en casa haremos lo que esté en nuestras manos para resolverlo, pero si el niño, por ejemplo, tiene ansiedad por los exámenes, o se siente estresado por tareas que debe cumplir, debes ayudarle a aplicar estrategias con las cuales superar esas adversidades.

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