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Cómo recordar mejor lo que estudias y más…

Hey Virgos! A continuación, les presentaré una serie de consejos que, sin duda, les servirán en tu etapa de estudiante para que logren un mejor desempeño. 





Consejo N°1



Cómo recordar mejor lo que estudias y más...



Cómo recordar mejor lo que estudias

Por fin una tarde decides ponerte a estudiar. Se trata de una asignatura nueva y es la primera vez que abres el libro. Te marcas como objetivo leerte el primer capítulo en esa primera jornada de estudio. Comienzas a leer y todo te suena a chino. Tu cabeza se llena de multitud de conceptos que núnca habías escuchado antes. Tienes que hacer un esfuerzo tremendo por continuar leyendo. Cada párrafo está repleto de información desconocida que tienes que ir asimilando. Sigues leyendo y parece que poco a poco te vas enterando de algo. Llegas al final del tema y cierras el libro. Estás algo mareado por el atracón de información nueva. Aún así te sientes satisfecho porque crees que has aprovechado la tarde. Podrías incluso explicarle a alguien lo que te acabas de estudiar.





Sin embargo van pasando los días y toda esa nueva información que has adquirido comienza a desaparecer. Una nube cada vez más espesa se interpone entre tú y la información. Una semana después apenas eres capaz de recordar alguno de esos nombres tan difíciles. No hablemos ya de tratar de definirlos o de recordar su relación con el resto de conceptos. Todo ha desaparecido como por arte de magia.





¿Te suena esta situación?

Bueno, pues aquí la magia poco tiene que ver. Todo este proceso de olvido no es nuevo, de hecho se conoce desde el siglo XIX gracias al estudio de La Curva del Olvido. Comprender cómo funciona esta curva es la mejor manera de evitar que la situación anterior vuelva a repetirse.







La Curva del olvido

La curva del olvido explica cómo retenemos la información que estudiamos. Todos sus cálculos se basan en 1 hora de estudio.

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A continuación describiré lo que ocurre con esta curva desde el primer día que nos ponemos a estudiar hasta los días sucesivos.





Día 1: Este es tu primer día de estudio. Comienzas con un conocimiento de 0% (es decir, no sabes absolutamente nada del tema) y al final del estudio obtienes un conocimiento de 100%. Esto no quiere decir que te hayas convertido en un experto de repente. El 100 es la medida máxima que has conseguido nada más cerrar el libro. Para unas personas este 100 puede estar más cargado de información que para otras. Todo depende del grado de concentración que le has dedicado a esa hora de estudio.





Día 2: Si durante este día no haces nada para recordar lo aprendido el día anterior (aunque sólo sea pensar un poco en ello), por la noche habrás olvidado entre 50%-80% de toda la información. Es decir, tan sólo recordaras el 50%-20% de esa hora de estudio. Nuestro cerebro recibe un bombardeo continuo de información cada día y por esta razón tiene que eliminar la información que no considera importante. Nuestro deber es comunicarle al cerebro cuáles son las partes que debe retener. La mejor manera de hacerlo es mediante el repaso.





Día 7: Una semana después sólo recordaremos un 10% de toda la información aprendida durante el primer día.





Día 30: Si ha pasado 1 mes y no hemos hecho nada en todo este tiempo por recordar lo estudiado, tan sólo mantendremos un 2% de la información aprendida en aquel día tan lejano. Volver a estudiar de nuevo ese tema es casi como cogerlo de cero.



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Cambia la forma de la curva




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Comprender todo el proceso anterior nos permite alterar la forma de la curva para que juegue a nuestro favor.





Tan sólo necesitamos invertir una cantidad de tiempo muy pequeña durante los días sucesivos para que la curva no descienda. A continuación podéis ver la línea amarilla que describe la nueva curva.





Día 2: Tan sólo son necesarios 10 minutos de repaso durante este día para volver a colocar la curva en el 100. Quiero puntualizar que estos 10 minutos se corresponden con 1 hora de estudio inicial. Es decir, si inicialmente estudiaste 3 horas, en este segundo día tendrás que hacer un repaso equivalente de 30 minutos.





Día 7:  Sólo necesitas 5 minutos para reactivar toda la información (siempre teniendo en cuenta que ya hiciste una reactivación durante el día 2). Si estudiaste 3 horas, necesitarás 15 minutos para reactivar la información.





Día 30: Si has ido repasando puntualmente durante los días anteriores, llegado el día 30 tan sólo necesitarás 3 minutos para recordar el contenido de aquella hora de estudio.




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No malgastes tu tiempo

¿Te parece que  hay que invertir demasiado tiempo durante todo este proceso? Vamos a hacer un pequeño cálculo.





Vamos a calcular los minutos necesarios de estudio con la curva “clásica” y la curva “modificada”.





Curva clásica: 60 minutos (hora inicial) + 60 minutos (el día 30 casi empezando de 0) = 120 minutos





Curva modificada: 60 minutos (hora inicial) + 10 minutos (día 2) + 5 minutos (día 7) + 3 minutos (día 30) = 78 minutos





La curva clásica nos obliga a invertir 42 minutos más para conseguir los mismos resultados que con la curva modificada. Vuelvo a remarcar el hecho de que estos cálculos se basan en 1 hora de estudio. Para cantidades mayores los resultados aumentarían exponencialmente.





Vamos a ver lo que ocurriría con 3 horas de estudio:





Curva clásica: 180 minutos (3 horas de estudio iniciales) + 180 minutos (día 30) = 360 minutos





Curva modificada: 180 minutos (3 horas de estudio iniciales) + 30 minutos (día 2) + 15 minutos (día 7) + 9 minutos (día 30) = 234 minutos





Esta vez las diferencias de tiempo entre elegir una curva u otra sobrepasan las 2 horas. (o pueden hacer lo siguiente  Cómo recordar mejor lo que estudias y más... )




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¿Es que del día 7 al 30 no se estudia nada?

Lanzo esta pregunta porque sé que más de uno me lo va a preguntar. El estudio y la forma de estudiar de cada uno no es una ciencia exacta. Estos números son una aproximación. Cuando se quiere representar el cambio en el tiempo mediante un gráfico se escogen valores extremos para visualizar mejor la magnitud de esta variación. El día 30 marca el punto máximo en el cual hemos olvidado casi toda la información. Personalmente considero que no conviene esperar tanto, es decir, si hemos repasado el día 7 no vendría mal volver a repasar el día 15. La mejor forma de obtener beneficios de esta forma de estudio es ponerla en práctica. Haz la prueba y estudia 2 temas, uno con la curva clásica y otro con la curva modificada. Luego me cuentas tu experiencia.





Muchas veces nos quejamos de la falta de tiempo para sacar las asignaturas adelante. Realmente se trata de una falta de planificación y organización. Con menos tiempo se pueden conseguir los mismos resultados. O lo que es lo mismo: con el mismo tiempo y una buena planificación obtendremos mejores resultados.

Y que no suceda esto en los finales… 

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Consejo N°2

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Técnicas de estudio: Pasos y técnicas para redactar



Selección del tema

Búsqueda de información

Elaboración de un bosquejo

Redacción de un borrador

Revisiones

Redacción definitiva

I. Selección del tema

.

Puede tratarse de un tema que te hayan pedido desarrollar… Si no es así, elige redactar sobre algún asunto de tu interés.





II. Búsqueda de información.

Para informar sobre un hecho, la técnica de las ocho preguntas es muy efectiva: Hazte las siguientes preguntas y contéstalas:



¿qué?

¿quién?

¿dónde?

¿cuándo?

¿por qué?

¿cómo?

¿cuál?

¿cuántos?



La técnica de los siete imperativos es muy útil para todo tipo de escritos:



Descríbelo: ¿cómo lo ves, sientes, hueles, tocas o saboreas?

Compáralo: ¿a quién se parece o de qué se diferencia?

Relaciónalo: ¿con qué se relaciona?

Analízalo: ¿cuántas partes tiene?, ¿cuáles?, ¿cómo funcionan?

Aplícalo: ¿cómo se utiliza?, ¿para qué sirve?

Arguméntalo: ¿qué se puede decir a favor o en contra?

Conclúyelo: ¿qué conclusiones sacas?

Para temas en general, la técnica hazte todas las preguntas que se te ocurran es muy efectiva. Por medio de un buen número de preguntas, generas un cuestionario para buscar luego las respuestas. Por ejemplo: (Del Río, 1993:5):

¿qué es?

¿cómo es?

¿para qué sirve?

¿cómo se administra?

¿cuánto mide?

¿qué le hace falta?

¿es seguro?

¿otros usos?

¿dónde está?

¿instalaciones?

¿quién lo mandó construir?

¿cuándo se construyó?

¿cómo es en relación con otros?

¿cuánto se gasta en su mantenimiento?

¿por qué es importante tenerlo?

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La técnica elige dos o tres términos clave 

es útil para cualquier clase y tamaño de escritos. por ejemplo:





Luis trabaja como guía turista: su trabajo es estimulante, pero agotador.





Palabras clave: estimulante y agotador.





Estimulante

Viaja mucho

Cuenta con 10 años de experiencia

Conoce muchos lugares

Trata con mucha gente importante

Adquiere mucho acervo

Domina varios idiomas

Gana mucho dinero

No tiene horario fijo

Agotador:

No tiene tiempo libre

Trabaja toda la semana

Tiene que estar alegre y sociable todo el tiempo

No cuenta con tiempo para formar una familia

Debe estar disponible las 24 horas del día cuando está guiando a un grupo





Redacción:



Luis es un excelente guía turista con diez años de experiencia. Conoce los cinco continentes por lo que su acervo es muy amplio y culto. No hay lugar del planeta que no haya visitado cuando menos una vez. Ha tenido que aprender varias lenguas y, por consecuencia, es un conversador muy ameno por lo que todo tipo de personas de alto nivel intelectual y cultural buscan su compañía.





Por otro lado, no le queda tiempo para cultivar una vida privada… También se siente agotado, ya que casi no descansa y siempre tiene que estar disponible y presentable y, además, debe mantener una perenne actitud positiva y lucir una eterna sonrisa.





La técnica lluvia de ideas 



Dura pocos segundos o minutos, durante los cuales, el autor se dedica solo a reunir información para el texto. Se sumerge en la piscina de su memoria y de su conocimiento para buscar todo lo que le sea útil para la ocasión.







Consejos para la lluvia de ideas:

-Apúntalo todo, incluso lo que parezca obvio, absurdo o ridículo. ¡No prescindas de nada! Cuantas más ideas tengas, más rico será el texto. Es posible que más adelante puedas aprovechar una idea aparentemente pobre o loca.



-No valores las ideas ahora. Después podrás recortar lo que no te guste. Concentra toda tu energía en el proceso creativo de buscar ideas.



-Apunta palabras sueltas y frases para recordar la idea. No pierdas tiempo escribiendo oraciones completas y detalladas. Tienes que apuntar con rapidez para poder seguir el pensamiento. Ahora el papel es solo la prolongación de tu mente.



-No te preocupes por la gramática, la caligrafía o la presentación en este momento.



-Nadie más que tú leerá este papel.



-Juega con el espacio del papel. Traza flechas, círculos, líneas, dibujos. (Cassany, 1999: 63).



-Cuando no se te ocurran más ideas, relee lo que has escrito o utiliza una de las siguientes técnicas para buscar más.








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La técnica de escritura libre o automática

consiste en ponerse a escribir de manera rápida y constante apuntando todo lo que venga a la mente en ese momento sobre el tema que escribimos, o sobre otros aspectos relacionados con él. Hay que concentrarse en el contenido y no en la forma, valorar la cantidad de texto más que la calidad; y, sobre todo, no detenerse en ningún momento. Se recomienda empezar por sesiones de diez minutos, que pueden llegar hasta veinte o treinta, con la experiencia.




Es muy útil para generar ideas y superar bloqueos. El texto resultante tiene muchas deficiencias que se corregirán al desarrollar la redacción y reescribir la versión final.

La técnica frases empezadas

Es bastante más concreta que la de lluvia de ideas. Sirve para orientar la redacción.

Lo más importante es…

Tengo que evitar que…

Es necesario que no olvide que…

No estoy de acuerdo con…

Me gustaría…

Opino…

La razón más importante es…

Quiero…

La técnica de mapas y redes:



Los mapas (de ideas, mentales, o denominados también árboles o ideogramas) son una forma visual de representar nuestro pensamiento. Consiste en dibujar en un papel las asociaciones mentales de las palabras e ideas que se nos ocurren en la mente. (Cassany: 1999, 58).

Gráfico

Escoge una palabra nuclear sobre el tema que escribes y apúntala en el centro de la hoja, en un círculo. En seguida, anota todas las palabras que asocies con ella y circúlalas. (Cassany, 1999: 59). El procedimiento dura unos cuantos minutos. Luego, anota cada palabra como encabezado y escribe todas las que se te ocurran que tengan relación con la palabra principal. El papel se convierte en la prolongación de tu mente y en un buen material para iniciar la redacción. Elige el punto de vista desde el que vas a abordar tu texto.

Finalmente, si tomas en cuenta cada uno de los aspectos anteriores, podrás redactar con facilidad un escrito sobre “Educación Superior” o sobre “El mar”, etcétera.

III. Elaboración de un bosquejo.

Una vez que tengas la información, organízala

Determina cuál es la idea principal o tema.

Ordena las demás ideas de acuerdo con su importancia, de mayor a menor.

Expresa cada idea con enunciados claros.

Organiza el texto.

IV. Redacción de un borrador

Elabora un primer intento de redacción.

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V. Revisiones

En un proceso eficiente de revisión se debe tomar en cuenta lo siguiente:

Sirve para mejorar globalmente el texto.

Afecta a fragmentos extensos de texto, las ideas principales y la estructura.

Pueden surgir nuevas ideas.

El cambio de un término o palabra puede motivar a rehacer la estructura de toda una frase o párrafo.

VI. Redacción definitiva.

Después de efectuar una última revisión, puedes elaborar el texto definitivo. Todavía recomiendo una última revisión después de poner distancia temporal; es decir, que conviene dejar a un lado el texto definitivo por un tiempo determinado -según la urgencia que se tenga de presentarlo-, y volver a efectuar otra revisión antes de darlo por terminado

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Consejo N°3

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5 consejos prácticos para subrayar eficazmente

No cabe duda de que las Técnicas de Estudio son una de las herramientas básicas para el aprendizaje. Hoy voy a hablar sobre la técnica del subrayado y lo haré a partir de unos consejos muy simples y con la ayuda de un texto para que sea más comprensible mi explicación.

Estos son algunos consejos que podemos tener en cuenta a la hora de enseñar a subrayar un texto a nuestros alumnos:



1. Lee el texto una vez sin subrayarlo, prestando atención a lo que lees. Una primera lectura sin subrayar es fundamental, porque es la que nos enseñará a distinguir entre lo principal y lo secundario.

2. Elige dos rotuladores que tengan un color lo más diferenciado posible entre ellos. Un rotulador nos servirá para las ideas principales y el otro para las ideas secundarias. Es importante que sean colores diferenciados porque cuando volvamos al texto nuestra vista estará educada para discernir entre las palabras claves y las que no lo son.

3. No subrayes líneas, sino palabras o sintagmas. Muchas veces, cuando subrayamos, lo hacemos sin leer y ello hace que no nos sirva lo que subrayamos, ya que a la hora de releerlo hay demasiada información y no sabemos separar lo importante de lo superfluo. Subrayar sin leer es una absoluta pérdida de tiempo.

4. Procura que la gran mayoría de palabras subrayadas sean sustantivos. Más del 80% de las palabras que subrayes deben ser sustantivos. El otro 20% pueden ser adjetivos o verbos. El resto de categorías gramaticales casi nunca se subrayan a no ser que sean pertinentes para el texto que estamos subrayando.

5. Revisa el texto por última vez. Te recomiendo que una vez hayas subrayado el texto, vuelvas a leerlo una vez más por si debes añadir o rectificar alguna palabra que se te haya pasado durante las lecturas anteriores.

Aquí tienes un ejemplo de texto mal subrayado

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Observa que este texto no sigue ningún criterio a la hora de subrayar. Se ve claramente como el subrayado se hace sin leer la totalidad del texto, es un subrayado automático, se hace sin pensar y luego no sirve para elaborar esquemas, resúmenes o para estudiar.

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Aquí tienes un ejemplo de texto bien subrayado

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Observa como en este texto la mayoría de palabras subrayadas son sustantivos. A diferencia del otro texto, este tiene palabras subrayadas y no líneas. Esto hace que sea mucho más fácil reconocer lo esencial del texto y también facilita el esquema y su posterior memorización. El tiempo que se invierte en el subrayado, será tiempo que se ganará a la hora de estudiar.

Consejo N°4

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¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de estudiar?

El rendimiento académico depende de los conocimientos previos de los que se disponga, las aptitudes intelectuales del estudiante, su motivación, las técnicas y hábitos de estudio. Aún así, existen numerosos factores a tener en cuenta en el momento de ponerse a estudiar. Es importante disponer de un lugar de trabajo adecuado, una rutina de estudio y eliminar numerosos distractores de nuestro entorno. A continuación, se facilitarán algunas cuestiones a tener en cuenta a la hora de ponerse a estudiar.

¿Cómo ha de ser el lugar de trabajo?

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A ser posible siempre se ha de intentar estudiar en el mismo lugar.

Silencioso.

Sin música, pero en el caso de hacerlo, clásica y sin voces, puesto que podrían interferir con el material estudiado.

La silla ha de ser cómoda, pero no en exceso. Evitar asientos muy mullidos, reclinables, etc. Una excesiva comodidad podría terminar por ser un factor que disminuya la concentración.

La iluminación preferiblemente natural o, si no, una luz directa sobre los apuntes acompañada de una luz ambiental en la habitación.

La temperatura preferiblemente entre los 18ºC y los 22ºC.

¿De que depende el que podamos concentrarnos y mantener la atención?

Factores externos (referente al ambiente):

Existen numerosos factores que determinan nuestra atención. Algunos dependen del tipo de letra y el texto (Por ejemplo, algo que esté escrito en negrita o en mayúsculas llamará más nuestra atención. El contraste entre estas partes y el resto del texto determinará nuestra atención, así como el hecho de si existan dibujos o no). Es más sencillo atender a algo novedoso, aunque si se repite el tema es más fácil retenerlo en la memoria, siempre y cuando no sea en exceso.

Distractores externos:

El ruido o una luz o temperatura poco adecuada dificultará la tarea, al igual que la ausencia de un horario o una rutina de estudio. Dejarse llevar por la pasividad o comodidad inicial podrá convertirse en un obstáculo importante. Realmente merece la pena realizar un esfuerzo hasta alcanzar cierta concentración, que después mantener no resultará tan difícil. Si el tema es excesivamente difícil o excesivamente fácil podrá complicar nuestra concentración, al igual que si resulta un tema monótono. Otro distractor será la existencia de otras cosas que nos interesen o motiven más.

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Factores internos (referente al estudiante):

La atención dependerá en buena medida de nuestras necesidades e intereses, así como de nuestros hábitos y expectativas. Obviamente, aquello que nos interesa despierta mucho más nuestra atención.

Distractores internos:

La existencia de conflictos personales supone un enorme obstáculo en el momento de concentrarse. Es normal que otras preocupaciones centren nuestra atención cuando estamos estudiando. La ansiedad puede suponer otro obstáculo, en bajos niveles puede aumentar nuestro rendimiento, pero cuando se supera determinado umbral, puede suponer un problema para concentrarse. La falta de interés en el estudio o en la temática puede resultar un escollo. Un exceso de tareas, o la acumulación de las mismas, puede resultar también perjudicial para centrarse en el estudio. La fatiga física o psíquica puede disminuir nuestro rendimiento o evitar una buena concentración. Por último y no menos importante, la falta de voluntad. Sin esta, será complicado rendir en el estudio. En numerosas ocasiones, la problemática en los estudios no reside en la aplicación de una metodología deficiente en el momento de enfrentarse con la tarea, si no que, como bien se mencionaba al principio del párrafo, puede deberse a una falta de concentración o motivación cuyo origen es mucho más profundo. En ese caso, lo más idóneo sería recurrir a la ayuda de un psicólogo que ayude a descubrir aquellas preocupaciones y conflictos internos que impiden poder estudiar con eficacia y tranquilidad.

O este tipo de distractores Cómo recordar mejor lo que estudias y más... y me refiero al porno malditos virgos

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¿Qué se puede hacer entonces para mantener una atención adecuada?

-Eliminar todo aquello que nos distraiga a la hora de realizar nuestra tarea.

-Planificar las horas de estudio: Es muy recomendable realizar un descanso de 10 minutos por cada hora de estudio, de lo contrario, nuestra atención y concentración se pueden ver mermadas. Este descanso facilita el paso de datos a la memoria a largo plazo, o lo que es lo mismo, facilita la asimilación de información y su aprendizaje.

-Evitar una postura excesivamente cómoda (no estudiar en el sofá).

-Lograr una tensión psicofísica adecuada, o sea, que exista una mínima tensión que facilite una concentración relajada. Un nivel de activación suficiente para que facilite la concentración y no termine por dificultarlo.

-Estudiar en una habitación bajo unas condiciones adecuadas.

-Procurar siempre estudiar en el mismo lugar.

-Si existen otros problemas que nos inquietan y distraen, procurar resolverlos antes. Para ello podemos recurrir a la ayuda de un psicólogo, si es necesario.

-Evitar caer en la monotonía. Se puede alternar la lectura con el subrayado y la realización de esquemas, o bien, sencillamente cambiar de asignaturas.

-Tras la jornada de estudio o tras haber logrado determinados objetivos, procurar recompensarse. Por ejemplo, si te apetece un batido a mitad del estudio, esperar a terminar, y cumplir con los objetivos para tomarse el batido. Este evitará distracciones en medio del tiempo de estudio y funcionará como un refuerzo positivo una vez terminada la tarea.

-Intentar ver el tema a estudiar con interés. Buscar el lado positivo, interesante o agradable a lo que se estudia, aunque esto no siempre resulta fácil.

-Realizar ejercicios de concentración.

-En caso de estar nervioso, llevar a cabo alguna técnica de relajación que, llegado el caso, podría ser enseñada por un psicólogo con formación en técnicas de relajación.

Técnicas para mejorar la concentración:

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-Realizar respiraciones lentas y centrar la atención en ellas.

-Imaginar un lugar agradable y concentrarse en ese lugar.

-Trazar mentalmente un triángulo, después un círculo, hacerlo desaparecer y repetir el proceso con varias figuras geométricas.

Técnicas para mejorar la motivación.

Es importante destacar que este tipo de técnicas no siempre resultan eficaces, puesto que, en ocasiones, la falta de motivación se debe a motivos mucho más profundos.

-Buscar y proponerse objetivos a conseguir. Estos han de ser realistas y acordes a uno mismo.

-Emplear técnicas activas de estudio, como el subrayado, la esquematización, etc. Cuanto más activo resulte el estudio, mayor implicación habrá por parte del estudiante y más se vivenciará el tema, con el consiguiente mejora en la retención de los datos.

-Hacer del estudio un hábito. Llevarlo a cabo a la misma hora y en el mismo sitio.

-Darse gratificaciones cuando los objetivos se hayan visto cumplidos. Los objetivos se habrán planificado previamente.

-Realizar un sobreesfuerzo inicial. Si en los primeros días del curso se realiza un mayor esfuerzo, resultará más sencillo comprender los temas que se impartirán posteriormente y coger el ritmo de la clase y de estudio.

-Procurar desarrollar la curiosidad. A veces algunas asignaturas se consideran un rollo por el profesor, la opinión de la clase, nuestros intereses, etc. Es aconsejable ver cuales son los motivos y procurar no coger la asignatura dando por hecho que es un rollo. Procura mirarla con curiosidad, buscar el lado interesante de la misma. En último caso, pensar que si se quiere aprobar y llegar a terminar el colegio, instituto o la carrera, no queda más remedio que aprobarla.

-Procurar evitar distractores. Quita todo aquello que te distraiga de alrededor.

Intentar tener confianza en uno mismo. Este punto es muy fácil decirlo, ahora bien, llegar a tenerlo supone realizar un trabajo interior a largo plazo en algunos casos.

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Finalmente Consejo N°5

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Miedo a los exámenes: ¿cómo enfrentarse a un suspenso?

Habitualmente el momento más intenso llega cuando la fecha del examen está muy cerca, durante los días previos a la gran cita y puede prolongarse hasta poco después de tener el enunciado (las preguntas) delante, una vez te dispones a empezar.

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Qué puedes experimentar exactamente

-Oyes una voz o voces internas que te repiten incesantemente, por ejemplo: lo difícil que va a ser; lo poco que recuerdas; lo mal que has dormido en las últimas noches; que tienes mucho sueño; qué pasará si suspendes; lo que te perderás si no apruebas; por qué no habrías estudiado más; si hubieses aprovechado mejor el tiempo, ahora estarías mucho mejor preparad@; también te puede estar dando un repaso a las lecciones aprendidas pero mezclando datos entre sí y avisándote que no recuerdas mucha información importante; … Puede llegar a ser un gran galimatías

-Sientes los latidos de tu corazón (acelerado) o simplemente

-Pulso (demasiado) acelerado

-Dolores de estómago, acompañados del embarazoso rugir de los intestinos

-Temblor en las manos, especialmente en la que utilizas para escribir

-El cuerpo entero está en tensión

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¿Por qué ocurre?

Todo lo anterior es fruto del trabajo anterior que ha realizado tu mente durante la preparación del examen elaborando una proyección mental hacia el futuro. Ha hecho una predicción de lo que va a ocurrir. Se ha adelantado a los hechos. O, dicho de otra forma, antes del examen te has ido imaginando cosas (consciente o inconscientemente) del estilo de: “va a ser muy complicado; te va a costar mucho; probablemente (o seguro) que vas a suspender; no vas a conseguir tu objetivo; hay mucha más gente mejor preparada que tú; no tienes lo que hay que tener para conseguir el aprobado (o la máxima nota); éstas son las sensaciones que vas a tener: frustración, impotencia, fracaso, tristeza, decepción; …”

De forma consciente o no, has visualizado o te has imaginado cómo podrían ser las cosas el día del examen y después del mismo pero una vez que no hayas conseguido tu objetivo, todo desde una perspectiva negativa.

Cómo acabar con ello (con el miedo)

Lo más poderoso con lo que me he encontrado para no tener miedo a algo, como es el hecho de presentarme a un examen, sea del tipo que fuere pero sobre todo trascendente, es la Curiosidad. A lo mejor estabas esperando algún método complejo en el que te enumerase una serie de pasos a seguir. Mucho más sencillo que eso: Curiosidad.

¿Qué va a ocurrir?

¿Cuáles serán las preguntas?

¿Cómo estará estructurado?

¿Cuál será el nivel de dificultad de la prueba?

¿Preguntarán sobre ésto o… sobre lo otro?

¿Cómo seré capaz de desenvolverme?

¿Hasta dónde llegaré respondiendo?

¿Me dará tiempo a dar al menos un repaso a todo?

¿Cuáles serán las sensaciones que tendré durante y después del examen?

¿Qué oiré?

¿Responderé a todo tan rápidamente como planeo?, ¿más rápido incluso?

¿Tendré tantos reflejos a la hora de responder como yo quiero o tendré más porque estaré más alerta?

¿Cómo me sentiré después, una vez haya acabado?

Con las preguntas anteriores pones tu Curiosidad en funcionamiento y das un cambio radical de orientación a tu preparación para el examen. Pasas de un futuro oscuro en el que la salida es negativa, a una incertidumbre constructiva, positiva y de buenos augurios. Cuanto menos, lo que haces es dejar abiertas las puertas a todo lo bueno que pueda pasarte en ese momento futuro y en lo que venga después. En cierto modo, estás construyendo tu futuro. Aunque con lo que en realidad quiero que te quedes es que siendo curios@ acerca de lo que te pueda ocurrir en el momento (futuro) de hacer el examen consigues acabar con el más arraigado de los miedos.

Propuesta

Para el próximo examen empieza a hacer lo siguiente: elabora la lista de preguntas que te vas a ir haciendo desde ya mismo. Puedes utilizar la lista anterior aunque no la dejes así, modifícala y añade, sobre todo añade tus propias y únicas preguntas que estarán escritas de forma constructiva y positiva. Empieza a preguntarte por la prueba, por lo que será antes, durante y después de la misma. Siente Curiosidad por averiguarlo, por sentirlo, por oírlo, por vivirlo y, mientras tanto, disfruta de todo ello.

Ahora ya estás listo para llegar así a tu prueba

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Espero y les sirva para algo esta información. Bueno, sin mas, Nos vemos

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Por si le das a las cuerdas

¿Eres Guitarrista? Seguro te interesa

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