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Cómo Convencer a Alguien con una Sola Pregunta

Saludos Taringeros

Hoy te traigo otro artículo con una de las herramientas de persuasión más prácticas y sencillas que existen. Muchos buenos persuasores con grandes dotes para las habilidades sociales la suelen utilizar, aunque sin ser realmente conscientes de ello.

Estoy hablando de la técnica de persuasión conocida como la etiqueta, una estrategia genial para lograr, de forma muy rápida, que la gente esté más predispuesta a aceptar tus peticiones, incluso aunque se trate de personas que acabas de conocer.

Evidentemente no se trata de una herramienta infalible aunque habitualmente conseguirás que tu interlocutor se comporte de la manera que deseas siempre que lo que pidas no entre en conflicto con sus intereses, valores o circunstancias.

Cómo Convencer a Alguien con una Sola Pregunta

Cómo usar la etiqueta para convencer

Esta forma de persuasión, tal y como indica su nombre, equivaldría a “pegar una etiqueta” que identificase a tu interlocutor, con la característica o atributo que deseas que adopte, y que debe estar relacionado con lo que vas a pedir a continuación.

La etiqueta básicamente funciona en dos etapas:

En la primera la asignas una característica a esa persona para conseguir que adopte una postura o estado mental favorable a la petición que quieres hacerle.

En la segunda, le haces directamente tu petición.

Cómo Convencer a Alguien con una Sola Pregunta

La clave del éxito de la etiqueta está en que puedas justificar la característica inicial que le atribuyes. Cuantos más argumentos puedas aportar para apoyarla, más creíble serás. Y otra gran ventaja de la etiqueta es que no sólo se limita a atributos que esa persona ya tiene, sino que también puedes asignarle el que más te interese de las siguientes maneras:

Puedes darle a entender que presupones que lo tiene, sobretodo si es una persona que no conoces bien.

Puedes preguntar si lo tiene con el objetivo de que lo confirme. Si es un atributo positivo, habitualmente te dirá que sí.

El poder de la etiqueta se basa en el principio de coherencia. Esta forma de persuasión establece que una vez alguien ha tomado una decisión o se ha pronunciado en un sentido, él mismo buscará argumentos para comportarse de acuerdo a ese compromiso y justificar así su decisión anterior.

Por ese motivo hay mucha gente que una vez ha dicho algo se convierte en un muro infranqueable y es imposible hacerle cambiar de opinión. Cuando crees que has tomado una decisión, es difícil hacerte recapacitar.

Un ejemplo habitual

Un ejemplo muy sencillo y que probablemente ya hayas usado alguna vez sería preguntarle a un amigo si sabe guardar un secreto. En el fondo lo que haces es apelar a su propio autoconcepto, porque todos queremos creer que somos personas leales, comprometidas y en quien se puede confiar así que difícilmente nadie te negará ese atributo.

Una vez haya respondido que sí que sabe guardar secretos, sería el momento en que le pedirías si te puede guardar uno sin revelárselo nunca a nadie. Me juego lo que quieras a que te vuelve a decir que sí (aunque luego quizás se le pueda escapar )



Un ejemplo para sociabilizar

Aplicar la etiqueta para iniciar nuevas relaciones sociales es fácil. Si no conoces a la persona con la que te gustaría entablar una conversación puedes presuponerle un atributo para conseguir que esté más predispuesta a sociabilizar contigo. Por ejemplo:

Tú: –Hola, acabo de llegar a este sitio y tu expresión me ha parecido muy acogedora. ¿Te importa si me siento contigo un rato mientras espero mis amigos?

Cómo Convencer a Alguien con una Sola Pregunta

En este ejemplo habrías presupuesto que esa persona (o su expresión, en este caso) es acogedora. Como ser acogedor es un atributo positivo, seguramente tu interlocutor intentará comportarse de acuerdo a esa característica contigo, para confirmarte (y confirmarse a sí mismo) que lo es.

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