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Chica es discriminada en boliche…

“La silla de ruedas soy yo”: el conmovedor mensaje de una chica a la que no dejaron entrar a un boliche

La mamá de la joven publicó la carta que la chica le escribió al encargado del local bailable.

Chica es discriminada en boliche...

DENUNCIA. Una chica acusó que le impidieron entrar a un boliche en Córdoba.

Rosario tiene 18 años, estudia Comunicación Social y su madre denunció que, semanas atrás, le impidieron entrar a un boliche de Nueva Córdoba por usar silla de ruedas. La joven escribió una conmovedora carta al encargado del local para contar su realidad, que fue difundida por su mamá vía Facebook.

Valentina Masjoan contó que a su hija le impidieron la entrada al boliche Cayo Makenssy, en Córdoba, el pasado 29 de agosto, cuando la chica salió a bailar con amigas. Aunque en principio no quiso hacer público su caso, una amiga decidió difundir lo sucedido a través de las redes sociales, y luego el encargado del boliche se contactó con ella para negar lo sucedido, según consigna La Voz del Interior.

El fin de semana pasado a mi hija no la dejaron pasar a un boliche. Una amiga de ella (Lucia) públicó un estado en…

Ante esta situación, la joven le escribió una carta al encargado del local:

“Hola Lucas, soy Rosario, ‘la chica en silla de ruedas’ que no dejaste pasar a tu boliche. La verdad no sé qué crees que pasó esa noche y tampoco entiendo mucho tu postura sobre el tema. Yo por mi lado no planeo generar una disputa con esto ni mucho menos, porque si así lo quisiera te hubiera denunciado, hubiera ido a los medios o simplemente hubiera publicado en todos lados que ‘Cayo Makenssy no dejó pasar a una chica en silla de ruedas’. Y no lo hice. Ni tampoco dejé que nadie lo hiciera (aunque muuuuuchísimas personas quisieron hacerlo). Lucía publicó eso por su propia bronca y ni siquiera puso mi nombre”, empieza la carta.

“NUNCA EN MI VIDA SUFRÍ DISCRIMINACIÓN. Nunca NO me dejaron pasar a algún lugar. (Y no te hablo de los mismos boliches. Fui a muchísimos lugares)”, remarca el texto.

“NUNCA ME DIJERON QUE NO IBA A ENTRAR”

“Esa noche en ningún momento me habían dicho que yo no iba a entrar. Me dejaron esperando en la puerta diciéndome “ya va, ya va” ignorándome. Y mis amigas no fueron con la excusa ‘dejanos pasar tenemos una chica en silla de ruedas’. Mis amigas fueron a avisar que yo estaba ahí, para que puedan abrir la otra puerta, YA QUE LA ENTRADA PRINCIPAL NO ES ACCESIBLE PARA TODO EL MUNDO”, se quejó.

“Cuando yo escuché que vos le decías a una de mis amigas que yo no iba a pasar porque ‘la silla de ruedas estorbaba a la gente’, ‘ocupaba mucho espacio’ y ‘las personas se me caían encima’, no perdí ni dos segundos y me fui. Yo no iba a rogar a nadie que me dejara entrar. Porque en serio yo nunca pensé que el problema de ‘una silla de ruedas’ le podía molestar a alguien más que a mí misma”, afirmó.

“LA SILLA DE RUEDAS SOY YO”

“Paso a contarte que no me importa si la silla de ruedas ocupa espacio o no. La silla de ruedas soy yo. Por más que quiera no me la puedo sacar. Y lo máximo que puede ocupar es el espacio de dos personas. Y creéme que dejaste entrar a mucho más de dos personas una vez que me fui. Yo estaba en el hostel de en frente y veía como la gente entraba”, se lamentó.

“Un par de veces me quedé toda la noche en el patio de Cayo a un costado charlando con alguien, porque había mucha gente y simplemente ‘no quería molestar'”.

“La verdad que no puedo creer esta situación. Me parece sucia y desagradable. Por mi parte a mí no me influyó en lo más mínimo, me pareció patético y un problema tuyo, nada más. Pero la verdad que hay muchas personas que se podrían sentir MUY mal si les pasa esta situación, eso no está para nada bueno”, indicó.

“Espero que puedas replantearte esta situación y darte cuenta que no todos los ‘discapacitados’ funcionan con la lástima y la pena de los demás. Y no todos los ‘discapacitados’ son solo discapacitados. Soy una persona, y el mínimo acto que podrías haber hecho es acercarte a mí (ya que no podía ni llegar a vos) y decirme ‘obvio que podes pasar, pero hace la fila’ y no dejarme esperando como si no fuera absolutamente nada”, concluyó.

Rosario le comunicó lo sucedido al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), pero no hizo la denuncia formal. En tanto, desde el boliche se contactaron con la joven, indica el medio cordobés, le pidieron disculpas por lo sucedido, y le indicaron que no fue por la silla de ruedas por lo que no pudo entrar al local.

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