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Caso Flores: medios y operadores de vanguardia

Caso Flores: medios y operadores de vanguardia

No es casualidad que siempre se reúna el mismo grupito en todas las fiestas del bodrio mediático. En este caso, The Wall Street Journal y CNN están salpicados de política neocon debido a las conexiones financieras y cabilderas de Rupert Murdoch. Y a quienes mediáticamente proponen como especialistas en el tema del narcotráfico, toda una logia republicana y escándalos narcóticos salen a flote.

Caso Flores: medios y operadores de vanguardiaEl mismo grupito en todas las fiestas

No sólo hay que echar una mirada a los prontuarios de Michael Vigil y Joseph Humire (los “especialistas” que le pusieron tono y color a la detención de Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas en Haití el pasado martes 10 de noviembre), sino a quienes le dan cobertura.

Grandes corporaciones mediáticas son las que juegan posición adelantada cuando se trata de desinformación y ollas subalternas. El caso de CNN es llamativo en cuanto a sus reacciones contra Venezuela, y cuyo fundador, Ted Turner (también presidente de la Fundación de las Naciones Unidas), es también vicepresidente de Time Warner Incorporated (dueña de CNN, por cierto) y un terrateniente exitoso en la privatización de parques como Yellowstone. Pero la cosa se pone más truculenta con The Wall Street Journal y los operadores e infomercenarios.

El tipo que redactó la nota del bodrio contra Diosdado Cabello es el mismo que lanzó la bombita de los Flores el 11 de noviembre por la tarde: José de Córdoba, cubano de nacimiento y gusanero por convicción, es el corresponsal para América Latina de The Wall Street Journal. Mario Silva, desde su programa La Hojilla, denunció en octubre pasado de chantajista a este infomercenario.

Ya desde esta tribuna se hizo un análisis especial sobre el bodrio mediático contra Diosdado Cabello, del cual The Wall Street Journal fue el primero en lanzar piedras desinformativas. Lleno de inconsistencias, difamaciones y acusaciones sin pruebas, este medio ha estado montando ollas sin sazón desde principios de año.

The Wall Street Journal es una cajita de sorpresas mediáticas, de la que el resto de agencias y medios se hacen eco. Fue el primer periódico que sacó la información otorgada por Bob Menéndez en torno a las investigaciones de la DEA a funcionarios públicos venezolanos, y el primero en decir que Rafael Ramírez está siendo investigado por las autoridades de EEUU por supuesta corrupción en Pdvsa.

Este periódico es propiedad de la News Corporation, la cuarta compañía mediática más grande (por acumulación) del mundo. Su principal accionista es el príncipe saudí Al Waleed Bin Talal, conocido como el Warren Buffett wahabí y acusado de ser uno de los principales financistas de Al Qaeda.

Lleno de joyitas, la News-Corp fue fundada por Rupert Murdoch, también su actual director ejecutivo, y australiano al que le fue conferida la nacionalidad estadounidense por Ronald Reagan para que pudiera absorber compañías mediáticas de EEUU. Murdoch ha usado su alto poder “informativo” para favorecer, mediante financiamiento y campañas mediáticas, al sector republicano estadounidense y a la política más reaccionaria a nivel global.

Murdoch forma parte del cabildeo neocon contra Venezuela

En su mesa de ejecutivos más importantes está José María Aznar, evidente enemigo de la Revolución Bolivariana, cuyo cargo en News-Corp es el de fungir de director de la Fundación para Estudios Sociales y Análisis desde 2006. El ex-presidente del Gobierno de España es íntimo amigo del rey Juan Carlos y suele estar en las declaraciones más salivosas del ABC español, principal canalizador de bodrios contra Venezuela en Europa debido a su línea editorial antibolivariana.

No faltaba más: Álvaro Uribe Vélez fue miembro de la junta directiva de News-Corp de 2012 a 2014 debido al ni tan extraño entusiasmo de Murdoch, a la cual el colombiano renunció para dedicarse a la (anti)política de lleno.

Otros miembros del club de amigos de Murdoch son los hermanos Koch, quienes son socios financieros para erigir al candidato del Partido Republicano (sea quien fuere) como presidente de EEUU en 2016. Estos hermanos son los segundos en importancia dentro de EEUU en infraestructura y financiamiento industrial, además de magnates del petróleo junto con la familia Rockefeller. Asimismo poseen una caterva de think-tanks a sus servicios, entre ellos el Instituto Cato, su agencia exclusiva para el cabildeo institucional y legislativo, donde trabaja el banquero prófugo de la justicia venezolana Guillermo Zuloaga.

El Instituto Cato es el que provee los dólares para el premio Milton Friedman por la Libertad, “ganado” por Yon Goicoechea en 2008, financiamiento bien recibido de forma lateral para el partido Primero Justicia. Además, los hermanos Koch tienen intereses industriales y financieros en Venezuela que han sido expropiados o interferidos por el Gobierno Bolivariano.

Las grandes corporaciones mediáticas han tomado la batuta protagónica contra Venezuela este último año. Para dar “credibilidad” a sus bodrios ponen en primer plano a operadores que, por su prontuario, no deberían ser de conocimiento público. Vigil y Humire han sido los últimos ensalzados.

Quien le filtra la información es un ex DEA

Cuando el fallido jefe de prensa de la alcaldía de San Cristóbal de Voluntad Popular, Fernando del Rincón, presentó en CNN a dos afamados especialistas para hablar sobre el caso Flores, obvió sus nebulosas biografías, en la que se unen narcotráfico, contratistas militares, paso por fundaciones de los industriales Koch y la comunidad de inteligencia norteamericana.

Uno de ellos, la fuente que confirmó la detención de los Flores, Michael Vigil, ex jefe de Operaciones Internacionales de la DEA, cuyo trofeo más reivindicado es haberse infiltrado en carteles mexicanos y colombianos durante sus más de 30 años en el organismo estadounidense.

Vigil estuvo implicado en el escándalo Irán-Contra vía terceros

Incluso Vigil reconoce haber trabajado en estrecha colaboración con la CIA en sus años como agente encubierto y jefe de operaciones de la DEA, y también dehaber participado en operaciones de lavado de dinero en los que “han tratado de asegurarse que hacer las operaciones bajo supervisión para lograr los objetivos y estar seguros de no haber lavado dinero por el bien del lavado de dinero”.

En el marco de la Guerra contra las Drogas de Ronald Reagan, una de esas operaciones comandadas por Vigil fue la de los Contra nicaragüense, que consistía en aviones de la CIA que iban con armas para esta facción armada y volvían con drogas para los barrios de Los Angeles con el objetivo de financiar la contrarrevolución antisandinista, como lo comprobó el periodista Gary Webb (el escándalo Irán-Contras).

Este plan fue armado por el combo Oliver North, Roger Noriega, Otto Reich y John Negroponte, los mismos que hoy promueven el expediente de Venezuela como un centro de narcotráfico, lavado de activos y de penetración de Irán y Hezbolá en América Latina.

Vigil no pudo, no podía, ni debió desconocer los detalles de estas operaciones, durante esos años, porque uno de sus logros es haber posibilitado en 1985 la detención del narcotraficante hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros (nexo entre el Cartel de Medellín y el de Guadalajara) por supuestamente haber participado en el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena.

En aquel momento Vigil era agente infiltrado en todo ese corretaje que le permitió acceder a informaciones en torno a Matta Ballesteros, por lo que se encontró que el narcotraficante hondureño era agente de la CIA y usaba su compañía aérea para transportar armas, alimentos y suministros a la Contra nicaragüense.

Si la DEA y la CIA hicieron esta operación, y Vigil era supuestamente agente infiltrado en todo el proceso en el que presume que ha lavado dinero, es imposible que no haya participado activamente en esta guerra vía terceros contra un país soberano como Nicaragua.

Otro de sus “logros” es haber participado en la Operación Contención en Afganistán luego de la invasión de 2001, que hizo que este país pasara de una disminución significativa del contrabando de heroína a ser uno de los principalespuntos narcos que hoy existen en el mundo.

Tanto Vigil como Humire son peones en el ajedrez geopolítico contra Venezuela

Vigil no es un actor más en la trama Flores sino que opera como moldeador de la primera versión, filtrada supuestamente por la DEA, y lo hace como miembro de la contratista militar Mission Essencial, conformada por importantes militares estadounidenses y dedicada a desarrollar actividades de inteligencia, defensa y diplomáticas para multinaciones y gobiernos, en su gran medida para el gobierno de Estados Unidos y su comunidad de seguridad e inteligencia, según lo informan en su página.

Su función claramente es solidificar, nuevamente, la línea matriz del combo Noriega y Otto Reich sobre la Venezuela narco y hacerlo desde una contratista que cumple funciones, en determinadas ocasiones, del aparato militar estadounidense .

Joseph Humire, el otro cercano al lobby neocon

Los últimos trabajos de Humire, incluido su libro la Penetración estratégica de Irán en América Latina, profundiza en este expediente que asocia a Venezuela con Teherán, Hezbolá y el narcotráfico a través de la versión de que existen, en este momento, dos carteles: el de los Soles, y el nuevo de “los Flores”. Cuando les conviene sacan a relucir el de la Guajira.

Es importante este dato porque Humire ha sido un especial lobbista de toda esta línea de criminalización de Venezuela, promovida principalmente por Noriega y Reich, al punto de que uno de sus últimos trabajos está centrado en asociar al gobernador de Aragua, Tarek El Aissami, con Hezbolá.

Y Humire hace esto como director ejecutivo del Center for Secure Free Society, fundado por Alex Chafuen, presidente de la Atlas Foundation (financiada por los hermanos Koch). Entre sus integrantes, este think-tank de la derecha republicana, cercana al grupo de Noriega, cuenta con Jeffrey Gordon, quien fue portavoz del Departamento de Defensa durante la gestión de Donald Rumsfeld y Robert Gates.

Humire, ex militar estadounidense en Irak y Liberia, forma parte entonces de este mismo círculo de think-tanks y contratistas militares estadounidenses, cercanas a los republicanos, por lo que no extraña que su vocería sea agresiva para criminalizar a Venezuela en un momento en que este lobby intenta forzar un endurecimiento de la posición estadounidense contra Venezuela y una nueva ronda de sanciones.

Tanto Vigil como Humire no son analistas cualesquiera y cumplen un rol de peones en el ajedrez geopolítico contra Venezuela.

Circo y payasos en acción.

Vea tambien: Caso Flores: inconsistencias y primera etapa en la escalada internacional

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