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Carta a un amor (de mi autoría)

Te estaba esperando. Era cuestión de tiempo. Fue algo así como un brote de suerte. Un minuto encantado que condicionó el resto. Y puedo decir, con total certeza, que me siento en paz, porque equilibras mis emociones y pensamientos, mis miedos y pesares.

No fueron necesarios tréboles de cuatro hojas, ni estrellas fugaces. Tampoco una moneda en una fuente, siguiendo su viaje hacia el mar. Nada de eso tuvo que suceder. Lo que ocurrió se resume en una mirada y un abrazo, un beso y un “te quiero”.

Y fiel a nuestro estilo, es un amor de novela. Nació entre libros y se desarrolla entre palabras, aunque a veces, tampoco son necesarias muchas palabras. Con frecuencia, el viento que distancia nuestros cuerpos se encarga de contar lo que expresa a latidos el corazón. Ese viento es el que trae tu abrazo cálido y lleva todo mi cariño. Trae el calor de tus labios y lleva mis caricias a tu rostro.

Y por las noches, luego de cada despedida, mientras nuestros cuerpos duermen cada uno en su lecho, en algún rincón del éter, nuestras almas se juntan a festejar este amor sublime, sensible, intangible para el vulgo, sólo comprensible para unos pocos entendidos.

El misterio, quizás, no está en entenderlo, el misterio se resuelve con sentirlo. Sentir el vicio que generan tus besos, la protección irrompible que crean tus abrazos, la comunicación infinita que sólo existe entre tus ojos marrones y mi mirada inquieta, la luz cegadora que se enciende a nuestro alrededor cuando me dices “te amo”.

Te estaba esperando. Eres el empuje final que precisaba mi mente para cambiar un poco el rumbo de mi vida. El mojón en medio de esta ruta maltrecha que me indica que ya es hora de avanzar, sin miedo a tropezar de nuevo, porque sé que estarás ahí para ayudarme a caminar nuevamente.

Así como un girasol espera cada mañana por la salida del sol, para así poder vivir un nuevo día, o como un pichón espera a que llegue su madre con la comida, para así juntar fuerzas y enfrentar el miedo a volar, de esa misma manera, yo te estaba esperando.

Y ahora que llegaste, no pienso dejarte ir.

Porque estoy amando, quizás como nunca, pero quizás para siempre.

Joanna Meminger

https://www.facebook.com/JoannaMeminger/

Carta a un amor (de mi autoría)

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