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Capusotto liquido a Macri: Es la nada!

Capusotto liquido a Macri: Es la nada!
“Macri es la nada, loco”

Por Federico Acosta Rainis

Fotos: Ariel Vicchiarino

Hay apenas unos pocos parroquianos zampándose una milanesa con ensalada mixta o tomando un café con leche mientras leen el diario, y abundan las mesas vacías en El Progreso, uno de los bares notables de la ciudad. Es un lunes algo gris, hace rato quedó atrás el mediodía, y todo —Barracas, la esquina, el bolichito, la barra, los mozos, los comensales, las medialunas— transpira tanto Buenos Aires que enseguida me viene a la cabeza lo más porteño que conocí en la vida: mi viejo.

Y entonces también pienso que el lugar que propuso Diego Capusotto para la entrevista resulta muy adecuado. Porque los diferentes personajes que encarna en Peter Capusotto y sus videos —10ª temporada, Canal 7, lunes a las 23:00 hs— son bien argentinos y, sobre todo, bien porteños. Será porque el programa comenzó como un homenaje crítico al rock, y el rock es un fenómeno urbano; será porque el cómico de 54 años recién cumplidos vivió entre Castelar, Villa Luro y Barracas; será porque en los sketches se cuelan trozos de veredas y de taxis y de viejas casas chorizo que uno no puede dejar de asociar a la capital.

La política de todos los días.

Sí. En algunos casos son discusiones que tienen una convicción independientemente de que difieran. En otros, la convicción no es tuya sino de quien te informó: la palabra “grieta” hoy está asumida por todos y la dijo Lanata, alguien que en el 2009 puteaba a Clarín y estaba a favor de la Ley de Medios. ¿Quién instala la palabra grieta? ¿Alguien que es víctima o alguien que forma parte? El escenario real es mucho más complejo y lo conocen algunos pocos. Todo lo demás uno de buena voluntad lo intuye.

Con respecto a los medios, ¿te parece que se cayó un poco el velo de supuesta imparcialidad que los cubría, o simplemente se polarizó el discurso?

Se polarizó, porque hubo intereses que quizás en la negociación no debieron ser tocados y se tocaron. Hoy lo que se generan son espacios ficcionales para direccionar la opinión pública. Es una batalla táctica territorial donde de acuerdo a tus propias convicciones vos sabés quién es más enemigo. Hay un poder, que no es el poder real, que está en el gobierno y disputa la agenda con el poder real. Y a partir de eso se forma una propia agenda que posibilita otro tipo de discusiones. A mi me parece bárbaro.



¿Qué opinás de Scioli?

Que es una candidatura hecha para que el kirchnerismo mantenga lo que ha generado en estos doce años. Habrán decidido que lo más factible es que alguien como Scioli pueda contener y hacer continuar el proceso. Pensar que es una figura conservadora hoy ya es ingenuo. El liderazgo es de Cristina, no de Scioli. Scioli es alguien que no se sabe si es parte del asunto o si va a ser presidente para hacer un quilombo ahí adentro. Porque después cuando sos presidente, se te para un poquito la pija…

Sos el que manda.

El poder lo tenés vos. Uno desde el lugar romántico puede pensar que Scioli no es la figura que debe continuar el proceso. Pero, ¿alguien sabe si es Randazzo en vez de Scioli? ¿Cuánto más a la izquierda está que Scioli? A Scioli lo llevó Kirchner ahí y siempre estuvo. Entonces, ¿por qué nos sorprendemos de que fuera candidato? Yo no me sorprendo. En el mundo de la táctica-estratégica de la política, un proyecto requiere de un montón de voluntades. El kirchnerismo ha hecho un derrame en sectores de la intelectualidad que ven algo interesante, y también en algunos sectores de la política más concreta. Me refiero a eso que está ahí, que nunca se irá. Todo lo que Macri y todos esos no tienen, porque son empleados del poder real que les dice lo que tienen que decir. No tienen vocación de política sino vocación empresarial para insertarse en la política y hacer negocios desde ahí, como si fuera todo una gran empresa. Y tienen a los lumpen ahí abajo que vienen a buscarlos cuando bajan del ascensor y llegan a los coches. Seguridad, mucha seguridad, ¿entendés?

¿Y el kirchnerismo?

El kirchnerismo tiene sus grandes contradicciones, que no hay manera de no tenerlas si construís espacios de discusión. Doce años de gobierno y no se van en helicóptero. Hoy ganan, después de doce años, en la Argentina. Eso es ya como para hacer una lectura. El kirchnerismo tuvo ochocientas cincuenta y cinco mil denuncias de corrupción, al PRO le sale una de Niembro y se despaturra. Porque son impunes, brutos, empleados del poder real. Al kirchnerismo lo podés discutir porque tiene una ética, ya desde el discurso presidencial, donde está la idea del otro, la idea de la patria, la idea de nación, la idea de lo colectivo. Eso puede ser una certeza o una estafa, se puede discutir. Pero Macri es la nada, loco. Todos los sectores más encarnizadamente antikirchneristas son los sectores reaccionarios de la Argentina. Los que odian, el cacerolero que dice “estamos en una dictadura”. Eso de decir lo que uno sabe que no es, pero que te coloca en un lugar de la rebelión patética del ciudadano que quiere formar parte de una resistencia, que se encripta nada más que en el odio de piel, no en la certeza de lo político ni en la desmitificación de la estafa.

¿Cuáles son las críticas que le hacés al kirchnerismo?

Lo que nunca me termina de cerrar es que hay gente que la pasa mal todavía, mucha gente que la pasa mal. Nunca me termina de cerrar una política mientras esos sectores más desprotegidos no estén en otra situación. Me parece que estamos un poco sujetos al historicismo de lo que pasó en el 2001, donde realmente era “el desierto crece”, como diría Nietzsche. Hubo una decisión tomada que genero oposiciones y conflictos y que a mí me puso en un lugar también de enervadura política. Después uno puede tener siempre una cierta mirada desconfiada de las estructuras políticas: que me digan que hay corrupción en el kirchnerismo me parece una obviedad. No conozco ninguna estructura política en donde no haya corruptela, en donde no haya alguien que ponga los dedos en “V” y esté haciendo alguna por teléfono con otro.

¿Es parte del juego del poder?



No, es parte de algo a lo que hay que estar muy atento siempre y es que la manera de construir política es saber con quién arás: no terminar de confiar del todo en todos. Uno desde afuera se pone casi como en poeta maldito y dice que todas las estructuras políticas no son de fiar, porque son dogmáticas y se sigue un liderazgo. Esa idea de la magia del liderazgo.

¿Del personalismo?

De la magia, de eso que te hace creer que algo es de una manera que no es. Este es un país típico que respeta siempre al liderazgo: aún el que no vota a Cristina Kirchner sabe que la mina es líder Y hay un gran porcentaje de la sociedad al que le encanta eso también. Yo soy como un Durán Barba pero del kirchnerismo (risas).

Capusotto liquido a Macri: Es la nada!

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