Facebook Twitter RSS Reset

Capitulo 1: Origen Onirico

antes de iniciar gracias por leer este post y toda critica constructiva sera tomada de forma positiva, es un proyecto que estoy tomando con calma, espero crear un cuento de unos 10 a 12 capitulos o una novela corta, nada muy profesional solo para pasar el tiempo, sera de estilo terror onirico, y me he influenciado basicamente en Lovecraft un poco de Poe y Stephen King, comentarios fuera de lugar seran eliminados, gracias.

Incio

Escribo esto, con el fin de poner en orden los extraños y terroríficos sucesos que en mi vida han acontecido desde hace exactamente quince otoños, pues en mi mente corroída por el miedo y la incertidumbre más absoluta de mi estado actual, ya no hay espacio para el presente, mas el pasado me abre sus altas y oxidadas puertas para recorrerlo como si de un cementero se tratase.

Pues bien, a mis diecisiete años cumplidos comenzó la segunda guerra mundial, y yo, un joven de figura esbelta, un tanto escuálida, y aun sin edad de alistarme, aunque esa no fue mi intención pues era ajeno totalmente a ese hostil mundo de la milicia, si bien mis tíos abuelos habían sido tenientes y generales, esa vida no me atraía en lo mas mínimo, siempre disfrute de mi soledad, aunque no me era incomodo estar acompañado de otros de mi edad como era de esperarse.

Transcurría así el año de 1940 y mi mayoría de edad llegó, junto con una decadencia social que no era fácil de asimilar, ni para miles de olvidar. Así pues ya no era una opción enlistarme sino una obligación moral, social, y patriótica la cual en verdad me llenaba de un pavor atroz, pues recaía en mi un peso que nadie debería de llevar.

Durante esa época, vi muchas cosas y situaciones que me dejarían perplejo la mitad de mi juventud y aun hoy me tienen con un muy mal sabor de boca, conocí grandes hombres pero también escoria que no merecen ni ser llamados seres humanos. De día el fuego enemigo jamás cesaba y de noche, por mayor cansancio que aturdiese mi cuerpo, terribles pesadillas me hacían el sueño esquivo, sueños que no comprendía, y de los cuales hoy día desearía no comprender el significado, pero desgraciadamente lo hago. Terminada la guerra regrese a mi pequeño hogar materno en Marilyn`s ville, un pueblecillo de toscas y apretujadas casas y en su mayoría gente anciana. Mi sorpresa fue grande y desesperanzadora cuando me percate, la segunda noche después de llegar al hogar de mi madre que los terribles y vividos sueños no que quedaron en Quebec, o la bahía de Martin, sino que me siguieron hasta ese lugar, y aún peor, eran más vividos y repugnantes.

No me será difícil recordarlos pues son de los primeros contactos que tuve con El. Soñaba con un puñado de hombres grandes y poderosos, que navegaban en balsas estrechas y poco seguras adentrándose a una espesa jungla, tan espesa que la misma jungla del Amazonas se quedaría corta al intentar realizar una objetiva comparación, se dirigían a un templo, con similitudes a las construcciones mayas, aztecas, incas, tailandesas y persas, pero totalmente distinto a la vez pues despedía un aire lúgubre difícil de no percibir. Los fornidos guerreros navegaban tierra adentro, hacia la oscuridad, pero el abundante rio empezó a perder profundidad y a aumentar su extensión, tanto así que se volvió un denso pantano, pútrido y maloliente cuyos arboles no dejaban espacio ni para la más pequeña pizca de sol, dándose en la campaña de emprender lo restante del trayecto a pie, que no eran más de dos o tres kilómetros a lo sumo, oyeron un estrepitoso sonido, como el de un masticar descuidado cuando se topa con un cartílago, lo cual hizo temblar hasta el último de ellos, pero continuaron. Ya Estando en el medio del pantano, y con una sensación de ser observados, uno de ellos propone quedar detrás para vigilar a cualquiera fuese el animal o persona que les estuviera siguiendo, cuando los demás hombres dieron no más de diez pasos un grito lacerante y visceral los hizo girar a una velocidad asombrosa, pero en contraposición de la velocidad en la que dieronse vuelta se halló la total ausencia de movimiento que apareció al percatarse de que es lo que hizo al pobre hombre pegar un grito tal.

El color de los rostros de aquellos hombres se desvaneció y las quijadas cayeron como si alguien tirara de ellas con cadenas, no era un hombre, y no era una bestia, no al menos en el sentido coloquial de la palabra, era un ser de unos temibles tres metros mininamente y una corpulencia tal que haría que Hércules pareciera un niño a su lado, lo temible y abrumadora de la escena es simplemente inenarrable, pues con una de sus extremidades desprovistas de pelo, levantaba al hombre, atravesándolo desde el pecho hasta salir por su boca y con la otra apuntaba al mayor de los hombres, mientras fijaba su cabeza en la dirección de el pobre y desgraciado individuo , pues no poseía ojos, en vez de ello, tenía unas fauces que casi dividían su cráneo en dos y unos dientes enormes, en ese momento bañados en roja y espesa sangre, luego de estar relamiéndose el otro brazo, si se lo puede llamar de ese modo empezó a cazar, desmembrar y masticar a cada uno de los hombres, para luego tan solo vomitar sus restos sobre una bandeja de oro que se concebía en la puerta del templo, la cual era aparentemente la única entrada que poseía, lo que sigue es mi apresurado y mal devenido despertar, entre gritos apagados y un sudor frio impropio de mi, pero lo que más me aterra aun hoy, es que todo lo que sucedió en ese onírico momento, lo vi desde la perspectiva de la bestia, y parecía disfrutarlo, mucho, mucho.

No comments yet.

Leave a Comment