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Cambiaron las pastillas por una vida mas sana

Uno es médico neuquino; y el otro, cordobés. Comparten la formación académica, pero también la ruptura con esa ciencia en la que no encontraron todas las respuestas. Delupi se dedica a pregonar los beneficios de la alimentación consciente y de la comida “viva”, mientras que Ardiles trabaja los centros de energía y la conservación de la salud a través del yoga y de la danza.

Cambiaron las pastillas por una vida mas sana

Reemplazó el pastillero por las hierbas

El diploma del neuquino Luis María Delupi dice “médico”, pero él se define como especialista en alimentación consciente. Los achaques y dolencias de su cuerpo le hicieron comprender que transitaba el camino equivocado y que la medicina alópata no tenía todas las respuestas. “No hay profesión más insalubre que la del médico”, afirma. Una persona que entra a las 8 de la mañana -explica- a un hospital y sale al otro día sin haber dormido no puede hablar de salud, afirma. “En la Universidad nos formatean así. En lugar de que la nutrición sea la materia filtro, lo es la farmacología”, retruca.

Cambiaron las pastillas por una vida mas sana

A Luis María Delupi, su cuerpo le “avisó” que debía cambiar

– ¿Cómo comenzó el cambio?

– El mejor estudio científico fue mi cuerpo. Tenía 37 años y empecé con gastritis, tenía tres hernias de disco y un cuadro pseudodepresivo por el cual tenía que tomar pastillas. Frente a esto o te vas o renacés.

– Elegió el segundo camino. ¿Cómo?

– Aparecieron las terapias que ven al cuerpo desde el aspecto emocional, energético y psicológico y pude comprender que las pastillas no son la solución. Empecé un camino para recuperar mi salud a través de la alimentación, a limpiar mi cuerpo y a rever la tarea insalubre que hacía de ver 30 pacientes por día.

– Pareciera que fue un proceso y no de un día para el otro…

– Primero fue darme cuenta de lo que no me habían enseñado: eso de que mi cuerpo está preparado para ciertos alimentos y que hay otros que dejan residuos. Los vegetales son más adecuados y los de origen animal, no. O por lo menos, no todos los días.

Delupi reconoce que lo que dice enoja a muchos, pero explica que su ánimo no es confrontar. “La persona transita la vida como quiere. A todos nos dan una tarjeta para gastar y la cuenta después le llega a cada uno”, reflexiona. Cuando habla de alimentación naturista no habla de una dieta, sino de un cambio de conciencia. Sumar ingredientes “vivos”, esto significa que no han sido modificados o procesados. Da ejemplos: verduras y frutas, legumbres, semillas activadas, brotes. Más alimentos y menos cajas.

¿Estamos preparados para ir al médico y que no nos receten nada? Es la pregunta. Delupi reconoce que va a ser difícil que la sociedad deje de depender de las pastillitas. “En una hora de televisión nos pasan cinco publicidades de fármacos distintos”, ejemplifica. Es normal ver que una persona de 50 años toma dos pastillas diarias, a los 60 ya son tres y a los 80 hasta diez pastillas. Y, desde su experiencia, el cambio está en la alimentación y recordar lo Hipócrates, el padre de la Medicina decía: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”.

“La medicina alópata sirve y la pastilla, también pero es una herramienta más. Lo que veo es que se está abusando de esa herramienta”, señala.

– ¿Cómo se puede empezar a cambiar hábitos?

– La primera pregunta es: ¿cuánta vida tiene mi plato? Lo segundo es que volvamos a la moda de las abuelas de poner la frutera de centro de mesa, que hoy para muchos no es cool. Lo tercero es tener a mano siempre frutos secos, una manzana o una banana para comer eso antes que un alfajor que te intoxica.

– ¿Cómo debemos alimentarnos?

– Somos 99.9% parecidos a los simios. Ellos comen legumbres, semillas y frutas. No tenemos el intestino de un animal carnívoro, por lo tanto los alimentos de origen animal generan putrefacción en nuestro cuerpo porque no podemos procesarlos bien.

La falta de capacidad para entender cómo funcionamos y qué necesita nuestro cuerpo es lo que genera muchas enfermedades. “Hoy hay cáncer de colon, de próstata, de estómago, colesterol, ACV, diabetes, ácido úrico y más artritis reumatoidea, todo relacionado con el alto consumo de carnes”.

Dejó el violín y se aferró a la danza

Cambiaron las pastillas por una vida mas sana

Hugo Ardiles cambió el violín y su prometedora carrera como músico el día que se cruzó con el yoga y la danza. “Yo era violinista y estaba en la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón. También daba conciertos como solista y mi acompañante al piano en ese momento era Mauricio Kagel. Al ver lo tenso que yo estaba, me invitó a ir a tomar clases de gimnasia con Susana Milderman (profesora de gimnasia rítmica). Fue tan notable el cambio que experimenté que decidí continuar y me formé como instructor de esa gimnasia”.

Con los años desarrolló su propia técnica: “gimnasia de centros de energía”, que encuentra su base en el Yoga, pero que se complementa con conocimientos científicos extraídos de la Medicina. Estudió esa carrera en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando decidió dejar el violín. Luego siguió con la homeopatía y la psicoterapia. Hace más de 40 años que enseña en su propia escuela y da charlas y talleres en todo el país. Hoy y mañana estará en Tucumán presentando su último libro “La vida en mis cuerpos”.

“Fue Susana Milderman quien me aconsejó que estudiara Medicina con el fin de sistematizar lo que ella transmitía de un modo muy intuitivo, y así fue como abandoné la música y formé mi propio instituto de gimnasia. Más adelante fui creando lo que ahora llamamos Terapia Corporal de Centros de Energía para mis alumnos y pacientes”.

¿Qué beneficios tiene esta práctica?

La llamamos “terapia” por los cambios que produce en la persona en su totalidad. Mejora los problemas orgánicos que tengamos. Modifica la postura corrigiendo problemas de columna, como escoliosis, lordosis lumbar, cifosis dorsal, y dolores lumbares y cervicales. Mejora nuestra vida emocional y afectiva y, fundamentalmente, abre nuestra mente a la creatividad.

Usted rompe con ese mito de que la gimnasia debe dejarnos exhaustos. ¿Por qué?

La gimnasia debe ser de movimientos moderados pero intensos, y sobre todo que nos ponga en contacto con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, es decir, con los demás. Es una búsqueda de crecimiento personal.

Ardiles reconoce que cuando conoció el Yoga pensó que se trataba de brujería. Pero el día que comenzó con las posturas combinadas con los movimientos corporales y la música nunca más pudo dejarlo.

¿Cómo nota a la sociedad de hoy?

Creo que a la sociedad de hoy le falta precisamente tener más conciencia de lo que les sucede a sus integrantes. Le falta paz y amor. Tiene demasiada preocupación por el dinero y la competencia. La espiritualidad parece estar relegada a la religión sin darnos cuenta que espíritu tenemos todos, y debe ser cultivado de la misma manera que una escuela cultiva el intelecto.

Dice que la enfermedad tiene que ver con un desequilibrio energético, ¿cómo se explica eso?

La enfermedad es un desequilibrio de nuestra energía. Cuando los médicos decimos que es un desequilibrio del cuerpo, nos olvidamos que el cuerpo está influido por la distribución de la energía. Por eso preconizo esta terapia que abarca a toda la persona y mejora nuestra vida.

Le pido tres consejos para comenzar el camino de un cambio

Le diría primero lo que me dijo Mauricio Kagel: “vení a hacer gimnasia”. Además, tenemos que aprender a comer sanamente. Estoy convencido que el naturismo es lo mejor para vivir sano. Yo mismo soy vegetariano. La medicina adecuada para mantener la salud y equilibrar la energía es la Homeopatía, una medicina para la persona y no para los síntomas.

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