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Bosman: La desgracia del futbol sudamericano y mundial.

Bosman: La desgracia del futbol sudamericano y mundial.

Últimamente se habla mucho de que el nivel en Europa es muy superior al que vemos semana a semana en Latinoamérica, y por supuesto que es verdad. No se puede discutir el poderío de planteles y dinero que manejan los grandes como el Barcelona, Real Madrid, Manchester United, Milan o Bayern Munich, que poseen el presupuesto suficiente para comprarse a todo un equipo de estas latitudes. Antes los partidos Europa-Sudamérica estaban cargados de figuras por ambos bandos, y de hecho las Intercontinentales se iban rotando de continente año a año, si que alguno de los dos pudiera sacar una clara ventaja.

¿Qué fue lo que pasó para que de un momento a otro los americanos no tuvieran casi más chances frente a los cada vez más monstruosos equipos del Viejo Continente? Por supuesto que muchas cuestiones, como las crisis económicas devenidas de la época neoliberal, las malas administraciones de los clubes, las bajas infraestructuras y sobre todo la fuga de talentos. En este último punto me detendré, ya que muchos no conocen la ley que ha permitido el vaciamiento de planteles dentro del fútbol sudamericano.

Jean-Marc Bosman era un futbolista belga que jugaba en el Standart Lieja de su país. Su equipo quiso renovarle el contrato por un año más, pero él no lo aceptó alegando que no le pagarían lo suficiente, y allí apareció el Dunquerque francés, que lo quería fichar.El Lieja aceptó que se lo llevaran, pero quería que le pagaran la indemnización correspondiente. Los franceses se negaron y el Standart no solo le no le da el pase a esa institución, sino que aparta a Bosman del equipo.

El jugador llevó el caso a la FIFA, y amparándose en algunas normas preexistentes basadas en el libre intercambio de bienes y personas, logró hacer que los clubes de la UEFA entraran en conocimiento de que los jugadores que vivían bajo la Unión Europea (UE) eran considerados como comunitarios, ya que de hecho por dar un ejemplo con el pasaporte de esa entidad se podía viajar de un lado a otro como si se estuviese dentro de su país de origen.

Bosman gana la sentencia, y desde el 15 de diciembre de 1995 ocurrió un sismo a nivel mundial, que hizo superpotencia a los grandes europeos, a la vez que hizo que las grandes estrellas de todo el mundo fueran succionadas como si nada, haciendo que el nivel de los campeonatos nacionales comenzara a decaer. Antes, en cada competencia fuerte solo podía haber entre tres y cuatro extranjeros como máximo. Para dar un ejemplo, no solo se consideraba extranjero a un ecuatoriano o chileno en Inglaterra, sino también a un alemán o polaco.

La ley permite la libertad de movimientos de futbolistas europeos entre países pertenecientes a la UE,sin que ello suponga que ocupen plaza de extranjeros -como hasta ese momento- a su vez que los que no lo eran, pero tenían ascendencia de alguno de esos lugares (en el caso de los argentinos comenzó a ser factible ver las doble nacionalidades, como la española o italiana) también pasaban por “nacionales”.

Así, de la noche a la mañana, los grandes de Europa como el Barcelona, Real Madrid, Juventus, Milan, Inter, Bayern Munich, Manchester United o Liverpool entre otros trajeron jugadores a mansalva, al punto de que muchos solo tenían uno o dos jugadores de su propia nacionalidad, y eso hizo que la lucha fuera desigual en sus ligas, y a la vez favoreció al vaciamiento de las otras confederaciones, siendo Sudamérica y África los más afectados.

Para darse una idea, en la Argentina previa a 1995 era más fácil mantener por más tiempo a jugadores de la talla de Chilavert, Bochini, Batistuta, Crespo, Ayala, Zanetti, Simeone, Verón, Acosta o incluso el mismísimo Maradona, que tardó seis años en emigrar al Barça, siendo disfrutado en Argentinos y Boca. Luego de eso cada crack que despuntaba era llevado rápidamente, provocando una sangría imposible de controlar, ya que hemos visto en estos años que nombres de la talla de Saviola, D´Alessandro, Aguero, Higuaín, Falcao, Alexis Sanchez, Tévez, Messi, entre tantos otros, se vayan si haber llegado a jugar tres años en el país (incluso muchos, como en el caso del propio Lionel, ni siquiera llegaran a debutar en Primera). Aquí solo quedaron los de nivel medio y bajo, y se ve a jóvenes que son promesas pero que tienen que debutar con 17 o 18 años -cuando antes tardaban más en llegar, porque se intentaba que no quemaran etapas- con hombres ya retornados de su travesía, y que muchas veces vienen con los bolsillos llenos y el talento ya caducado. ¿Que pasaría si todo volviera a ser como antes, y las estrellas tardaran más en emigrar? Seguramente los estadios se llenarían más a menudo ya que se vería a los mejores jugar, y se los vendería a un precio más elevado, lo cuál se podría utilizar para mejorar estadios, centros de juveniles, o comprar otros grandes jugadores. Eso hoy es imposible, salvo que se tenga el dinero que hoy manejan los equipos brasileños. Sin plata y proyectos, aquí será imposible volver a tener aquellos conjuntos míticos. Entre tantas razones para explicar el porque nuestro fútbol marcha así, la Ley Bosman no se puede obviar de los análisis.

20 AÑOS DESPUES DE ESTA LEY,EL TIPO ESTA COMPLETAMENTE EN RUINA Y ES EL UNICO QUE NO SE BENEFICIO CON SU MALDITA LEY.

“Ahora, hay jugadores que ganan decenas de miles de euros por semana, pero yo no tuve más que algunos agradecimientos”, lamenta. “Todo el mundo ganó plata menos yo. De alguna forma, las estrellas del fútbol mundial se están ganando mi dinero”, señaló, tras la decisión judicial histórica que abrió considerablemente el mercado de pases.

Bosman, que cayó en la depresión y el alcoholismo, es ahora un hombre arruinado y roto. Los 400.000 euros de indemnización que recibió al término del proceso se evaporaron rápidamente en pagar a su abogado, saldar impuestos y algún que otro error de gestión.

En la actualidad, el ex jugador belga no tiene trabajo y no cobra ningún seguro de desempleo ni ayuda social. Algunos jugadores lo ayudaron financieramente, pero no fue suficiente para mantenerse a flote.

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