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Besos, llantos y preguntas

BUENAS GENTE

hoy les trahigo otro de mis cuentos cortos, hay que aclarar que esta basado en una imagen, para que tengan en cuenta.

Besos, llantos y preguntas

Mi nombre es Mauricio Herrera y no solo fui uno de los tres mil testigos de la muerte en el escenario de Humberto Sánchez, sino también de todas las reacciones humanas que puede haber tras un hecho rápido y confuso.

En la ciudad de Azul se estaba realizando un evento para juntar dinero destinado a comprar equipo para el hospital; es por eso que se realizo el concierto en el que el cantante melódico pasaría después de su gira por todo el país. Hay que recordar que el hombre ya rondaba por los 58, 59 años; tomaba, fumaba y ya desde joven que vivía una vida sumamente estresante, lleno de viajes y conciertos que terminaban hasta las tres, cuatro y hasta cinco, de la madrugada.

Yo me encargaba de la iluminación, tanto del escenario como la ambiental, por lo que estuve pendiente de todo el local esa noche. Recuerdo que iba a comenzar mas tarde y por eso estaba relajado, ya tenía todo preparado y por mi aburrimiento me dedique a observar al público que ya se estaba sentando.

Me llamó mucho la atención una mujer de pelo corto y brillante, llevaba un vestido color azul oscuro con botones al frente y unos zapatos sin taco; me pareció muy linda, sobre todo su sonrisa y ojos brillantes, por lo que no aparté los ojos de ella. Así estuve hasta que, la que pensé que era su amiga, la comenzaba a besar. Mientras yo estaba desilusionado, ellas continuaron tras que parte del público tenía una cara de terror, las dos chicas no se daban cuenta de lo que estaba pasando.

Sánchez estaba sufriendo de un ataque cardiaco, pero como todo fue tan rápido y para algunos confuso al ver como se desplomo en el suelo; creo que pensaron que lo habían asesinado, o al menos esa es la explicación que le doy al motivo de que docenas de personas salieron corriendo del local.

Depende de hacia donde miraras, había caras de pánico y terror acompañados de gritos, caras confusas y murmullos de la gente, preguntándose que pasaba; y por supuesto, enamorados que desde hace un tiempo, no miraban el escenario, ya que solo oían esa romántica música y lenta voz, causando así que, no solo no se enteraban de lo que pasaba, sino que directamente no les interesaba.

Besos, llantos y preguntas
Ese lugar estaba capacitado para 3.500 personas, un poco viejo pero restaurado por la ciudad, donde se había disfrutado de esa música durante 45 minutos y donde yo trabaje. Tras el echo y con solo 25 minutos fue vaciado y después de subirlo al cantante a la camilla, lo trasladaron al hospital; los policías y periodistas se quedaron hablando con nosotros, los testigos.

– disculpe, ¿puede decirnos lo que pudo ver?. Dijo un joven del canal local.

– Déjeme contar quien soy y a que me dedico primero. Le conteste.

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