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Atlántida, la Ciudad Perdida

Atlántida, la Ciudad Perdida 

Si bien la historia nos ha dejado millones de legados, hay algunos que se han resaltado por sus detalles en particular. Algunos dejaron asombrados a muchos y aún no se ha descubierto la verdad. Muchos otros de estos son considerados por muchos como mitos, irrealidades, inventos. Aunque vale la pena investigar si es una farsa, o una realidad. 

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La Atlantida 

Atlántida, la Ciudad Perdida 

leyendas
La ciudad perdida, la ciudad del oceano, Atlantis, son algunos de los apodos para esta ciudad leyenda. 

La Atlantida fue una isla legendaria que se dio a descubrir en un texto de Platon: Timeos y el Critias. 

Debido a que Platón afirmaba reiteradamente que esta ciudad existia, a partir del Romanticismo (segunda mitad del siglo XlX) se empezo a especular sobre su ubicacion. Sin embargo al no tener exito se dijo que la Atlantida, segun los textos del filosofo, tenia anacronismos y especificaciones imposibles, aunque Platon podria referirse a un diluvio o catastrofe en sus tiempos. 

Esta maravillosa ciudad perdida fue fuente de inspiracion de muchos escritores. Entre ellos, Julio Verne, Poe, y otros 

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Atlántida, la Ciudad Perdida 

Segun la leyenda, la Atlantis era la ciudad modelo, contaba con numerosos detalles que la ubicaban como la mayor potencia de todas: 

– Estaba ubicada en una posicion que le permitia acceso a culturas dispares como la Maya y la Egipcia. 

– Era decisiva en los avances de las culturas mundiales. 

– Eran viajeros, y al ser una isla, su fuerte era la naval, dominaba todos los oceanos del planeta. 

– Tenian un conocimiento cientifico mucho mas avanzado que las demas civilizaciones. 

– Su riqueza era inigualable. 

– Se destacaba tambien en la cultura en si, la musica, el arte y escultura. 

Acuerdense que todo esto era segun Platon, y la definia como una Utopia de ciudad, la ciudad perfecta.

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Ahora bien: 

¿CUANDO EXISTIÓ?

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Pregunta capciosa. No se sabe. Pero volvemos a recurrir a la sabiduria del gran Platon: 

La leyenda de la Atlántida parte de Platón hacia el 350 a.C., el cual, en los diálogos Timeo y Critias, cuenta la historia de una civilización floreciente que vivía en una isla más allá de las columnas de Hércules (nombre antiguo del Estrecho de Gibraltar). 

Él aseguraba basarse en el sabio griego Solón, que 200 años antes decía haber oído en Egipto que una isla había sido destruida al oeste como consecuencia de un gran cataclismo que la sumergió en las aguas en tan solo unas horas. 

En más o menos 20 páginas describe esta floreciente cultura, sus ciudades y abundancias y como debido a una afrenta a los dioses (eran adoradores de Poseidón) fueron castigados y una serie de cataclismos les sumergieron en las aguas. 

Hasta aquí podría parecer la típica historia moralista tan habitual en Mitología griega, pero numerosos estudiosos a lo largo de la historia han buscado su significado real pues en gran cantidad de culturas existen mitos similares a los de la Atlántida de Platón, según algunos de ellos existe una especie de memoria histórica o componente real en dicha historia y si bien la mayoría de las hipotesis fueron desestimadas por falta de pruebas o demostrada su invalidez, es cierto que de tratarse de un leyenda fue de gran difusión en una edad tan temprana del hombre que pervivió en diferentes y dispares culturas.

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¿Donde se ubicaba? 

Como todas las preguntas que vamos a responder sobre mitos, hay diversas respuestas, pero las respondere como si fueran un hecho.

Atlántida, la Ciudad Perdida
Atlántida, la Ciudad Perdida

Aunque parezca ridiculo buscar una ciudad ubicada en unos textos, La Troya de Homero tambien se creia irreal hasta que Heinrich Schliemann la descubrió en 1903. 

En el Mar Mediterraneo 

Del relato de Platón se deduce que la civilización atlante debió florecer hace más de 12.000 años. Este dato no puede ser exacto en ningún caso, puesto que en aquellos remotos tiempos todavía no existía ninguna cultura evolucionada que trabajara los metales, estuviera gobernada por reyes y dominara los mares con sus barcos. 

En cuanto a la localización del misterioso continente, el texto del filósofo ateniense lo sitúa más allá de las Columnas de Hércules, y esto significaba, según la concepción de la antigüedad, en el océano Atlántico. Pero atención, recordemos que la fábula procede de los antiguos egipcios y, para ellos, la isla perdida se llamaba Keftiu. 

La fuente de información de Platón, Solón, pensaba naturalmente en griego, de modo que traduciría las indicaciones del sacerdote egipcio a su propia lengua, pudiendo producirse por esto algunos equívocos. 

Atlántida, la Ciudad Perdida
Posiblemente los egipcios tenían en mente un lugar totalmente diferente al referido por Solón, ya que para esta civilización confinada en el valle del Nilo, el mundo conocido terminaba no ya en el Atlántico, sino en el mismo Mediterráneo. 

La teoría que desde 1909 ha sumado más adeptos afirma que la Atlántida fue Creta u otra isla cercana, la de Santorini. Por consiguiente, la civilización atlante se identificaría con la minoica. Son muchos los datos que apoyan esta tesis. Para los antiguos egipcios, Creta constituía un lugar de interés a causa de su cercanía y su fuerza, aunque resultaba casi inaccesible debido a su ubicación en mitad del Mediterráneo. Por otro lado, la decadencia y caída de esta civilización encaja con el dramático final descrito por Platón: hacia el año 1500 a.C. una tremenda erupción volcánica en la isla de Thera (hoy llamada Santorini) originó terremotos, tsunamis y lluvias de cenizas que acabaron por dar el golpe de gracia a aquella cultura de la Edad del Bronce, que ya había sufrido anteriores seísmos. 

Atlántida, la Ciudad Perdida

La fecha es lo único que no concuerda, pues recordemos que, según Platón, la Atlántida debió florecer alrededor de 12.000 años atrás. Sin embargo, pudo ocurrir que el informador egipcio de Solón se hubiera basado para sus cálculos en uno de los calendarios lunares al uso en aquella época, confundiendo al griego, quien habría tomado los años lunares por solares. En tal caso, la fecha referida por el sacerdote sería el año 1200 a.C. aproximadamente, lo cual coincide, admitiendo un margen de tolerancia de dos o tres siglos, con la explosión de Thera. 

En cualquier caso, por bien que suene esta hipótesis, también tiene sus puntos débiles. Así, la clasificación cronológica de los diferentes estilos cerámicos de la isla de Santorini demuestra que esta cultura sobrevivió al menos cincuenta años a la erupción del volcán. La Atlántida no se hundió, por tanto, en este lugar. Y menores son las posibilidades de que se tratara de la cercana isla de Creta; Cnosos, el centro de la cultura minoica, no se colapsó hasta algunos siglos después de la erupción del volcán y, como todos sabemos, la isla continúa en su sitio. 

En el Océano Atlántico 

Atlántida, la Ciudad Perdida

El relato de Platón hablaba de una enorme isla más allá de las columnas de Hércules este dato hacia suponer que debía encontrarse en el Océano Atlántico y durante siglos investigadores del tema la situaron en dicho emplazamiento. Dicha teoría fue totalmente rechazada en 1.950 cuando se demostró la tectónica de placas y se comprobó que no existen ni existieron vestigios de ningún continente sumergido. 

Hasta que dicho teórico emplazamiento se demostró que no era correcto, investigadores como Ignatius Donnelly, quien publicó su libro Atlantis: The Antidiluvian World en 1882, obra que conocería más de cincuenta ediciones y que sirvió de punto de partida para numerosas teorías posteriores. Donnelly estudió los enigmas de distintas culturas y elaboró a partir de tan misteriosos ingredientes una hipótesis irresistible: la Atlántida fue un continente entre Europa y América que se sumergió y que incluso llegó a constituir un puente terrestre entre ambos mundos. 

Los principales datos que corroborarían su teoría son los siguientes: la lengua de los aztecas posee asombrosas semejanzas con la de los egipcios. (Esto no es exacto, dicen los escépticos; el parecido procede de una interpretación errónea de los signos de la escritura azteca). Los egipcios no fueron los únicos que construyeron pirámides; también los antiguos pueblos centroamericanos levantaron este tipo de estructuras, de modo que debió existir algún contacto entre ellos. (Tonterías, afirman los detractores de Donnelly; una forma geométrica tan elemental puede inspirar a cualquier arquitecto espontáneamente, sin que tenga que copiar de nadie). 

Atlántida, la Ciudad Perdida

Donnelly no ofrecía nuevas pruebas de la existencia de la Atlántida, sino una síntesis tan brillante como persuasiva de las ya existentes, echando mano de informaciones procedentes de campos tan diversos como la arqueología, la oceanografía, la filología, la geología, la historia, la mitología, la etnología, la zoología y la botánica para argumentar la historia de Platón y con la intención de demostrar que sin un continente que hubiera servido de puente las coincidencias que proponía no hubiesen podido darse. 

La Atlántida en América 

Al ser descubierto el nuevo continente surgió como es lógico una nueva teoría, ¿Podría ser América el continente descrito por Platón?, ¿era posible que las tierras descubiertas por Cristobal Colon fueran parte de la isla soñada? 

La respuesta parecía ser no, pues parecía muy improbable con la tecnología de la época que relataba Platón pudiesen realizarse viajes en barco a tan larga distancia y más cuando se describían flotas de 1200 barcos que conquistaban allá por donde pasaban con sus tropas. Un dato cuando menos curioso sobre esta teoría es el siguiente: 

En una sesión de trance realizada en 1933, el vidente norteamericano Edgar Cayce describió de una forma colorista y fantástica la vida en aquella antigua civilización, prediciendo, además, que una parte de ella sería encontrada en el año 1968. Y en efecto, un año más tarde de lo vaticinado se descubrieron en el fondo marino frente a las Bahamas ciertas estructuras aparentemente realizadas por la mano humana. La localización de la Atlántida en esta zona ya había sido propuesta por otros investigadores, que sin duda se remitían a los datos aportados por el geógrafo romano Marcelo, del primer siglo antes de nuestra era. Según él, el continente perdido habría estado integrado por siete islas pequeñas y tres grandes, la mayor de ellas de 1.000 estadios de diámetro, lo que equivale aproximadamente a 200 kilómetros. 

¿Debemos, pues, buscar los restos de la Atlántida en el Caribe? La mayor de las islas antillanas, La Española, tiene un tamaño que coincide más o menos con el calculado por el sabio Marcelo. Sin embargo, estas especulaciones tienen muy poco que ver con la descripción de Platón. Las formaciones de piedra encontradas son según los expertos tan solo una formación rocosa insólita y no tienen nada que ver con la mano del hombre y aún en el caso de ser estructuras arquitectónicas creadas por el hombre parece muy poco probable que perteneciesen a la Atlántida que relataba Platón y con casi total seguridad serían parte de una cultura megalítica aun desconocida.

Atlántida, la Ciudad Perdida

CONCLUSION

La tectónica de placas no deja lugar a dudas, no hay lugar para la Atlántida, ningún continente o isla de dimensiones como las descritas pudo haberse sumergido o inundado sin dejar pruebas de ello. Por lo cual tenemos que pensar que de ser algo mas que un mito deberíamos buscar la Atlántida entre las tierras ya conocidas, probablemente una isla mediterranea, alguna región europea que fuera mal interpretada en los mapas o traducciones de textos antiguos, otras hipotesis barajan la posibilidad de que se tratara de las Azores. 

Aún así no deja de ser fascinante como durante siglos se ha buscado un continente idílico y existen tal cantidad de textos a lo largo de la historia aportando pruebas de su existencia. 

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