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Así se habla de Macri en España…

Macri pone a Argentina en la senda de la regeneración en apenas siete días

Liberaliza la compraventa de divisas, retira el cerrojo a las importaciones, intenta acelerar los cambios en la Justicia e impulsa la reconciliación

Así se habla de Macri en España...

Pasó de todo y no pasó nada. En poco más de una semana Argentinacambió el rostro de su presidente, el modo de gobernar y hasta el valor (ahora único) de su moneda. En siete días hábiles de trabajo (aunque no hubo descanso de fin de semana), el Gobierno de Mauricio Macri liberó la compra venta de divisas, declaró la Emergencia Energética y de Seguridad Nacional (narcotráfico de telón de fondo), suprimió impuestos previos a las exportaciones y retiró el cerrojo a las importaciones.

En esta avalancha de medidas, a Macri se le fue la mano con los decretos de Necesidad y Urgencia y tuvo que hacer algo parecido a una corrección en su decisión de colocar a dedo a dos jueces en la Corte Suprema (equivalente al Tribunal Constitucional). En simultáneo, sin titubear, el primer presidente en más de 80 años que no es peronista ni pertenece a la Unión Cívica Radical (socialdemócratas) dejó deliberadamente que pasara a la historia el inconstitucional memorándum con Irán, que sirvió de base para que el difunto fiscal Alberto Nisman procesara a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en una causa que terminó archivada y podría reabrirse el próximo año.

Sin prisa pero sin pausa, en esta nueva Argentina que trata de abrirse paso entre la maleza de enredos, deudas pendientes, inflación (más del 25 por ciento) y problemas enquistados durante una larga década, quedó desplazada la fiscal Viviana Feinn, que estaba al frente de la investigación de la muerte de Nisman. El desaparecido fiscal, que apareció el pasado 18 de enero con una bala en la cabeza, era responsable de una unidad especial para esclarecer el atentado contra el edificio de la AMIA y la DAIA, principales instituciones políticas y económicas de la colectividad israelí, que dejó un saldo de 86 muertos y decenas de heridos.

Reconciliación, una de sus prioridades

La imagen de Mauricio Macri sentado junto a los gobernadores de las diecisiete provincias argentinas, apenas un par de días después de su investidura, reflejaba la voluntad de cambio de un presidente que tiene como una de sus prioridades la reconciliación de una Argentina enfrentada durante una larga década. La famosa «grieta», como se conoce la polarización del país, parecía comenzar a cerrarse en una fotografía en la que estaba incluida la gobernadora de la patagónica provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner. El apellido que, después del de Perón, ha provocado más enfrentamientos en la historia del país pasaba por el aro de los nuevos tiempos que promete Mauricio Macri. Dicho en términos más realistas, la cuñada de Cristina Fernández, a la que el resto de los caudillos provinciales prácticamente ni hablaron en esa reunión, volvía a la mesa donde el nuevo jefe es ya el dueño de la chequera de la que sale los fondos territoriales. El primero, en forma de rescate de 4.100 millones de pesos (menos de trescientos millones de euros), fue para la provincia de Buenos Aires, con un déficit de «quince mil millones de pesos» (más de mil millones de euros) según su nueva gobernadora, María Eugenia Vidal.

El simbolismo de aquella estampa no es un tema menor. Tampoco los encuentros de Macri con los excandidatos a la Presidencia y los contactos con Nora Cortiñas, principal representante de Madres de Plazo de Mayo Línea Fundadora, escisión y cara opuesta de la asociación que lidera Hebe de Bonafini, y que este jueves se puso a la cabeza en la primera «marcha de resistencia» frente al Congreso, contra el Gobierno. «Es la primera vez que un dictador llega por los votos a la Casa de Gobierno… No nos va a convencer (Macri) con esa risa de hipócrita hijo de puta».

Personaje marginal de Argentina, Bonafini no tendría mayor relevancia ni so fuera porque compartió protagonismo con los diputados del ahora opositor Frente para la Victoria, los últimos ministros y personajes más emblemáticos que se identifican con Cristina Fernández de Kirchner y con miles de personas -unas veinte mil, según los organizadores- que terminaron coreando «Macri, basura vos sos la dictadura» . Entre otros, el extitular de Economía Axel Kicillof, Julio De Vido (ex de Planificación), Teresa Parodi (ex de Cultura), Eduardo «Wado» de Pedro (ex secretario general de Presidencia) y el ex secretario general de La Cámpora, Andrés alias «El cuervo» Larroque.

Los argentinos, enamorados del dólar, no entraron en pánico con el fin del «cepo»

La consigna de la iniciativa era la defensa de la Ley de Medios de Comunicación audiovisuales y en contra de la «liberación del cepo» (libertad de compra de divisas). La convocatoria partió de Martín Sabbatella, presidente del Afsca (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación), el ente regulador de medios, un «soldado de Cristina» (Kirchner) genuino y un hombre atornillado a su puesto, pese a que desde la nueva Administración le piden la dimisión. Pero, pese a sus críticas, el fin del «cepo» fue un éxito, logró un «dólar único» respecto al peso (había hasta una decena de mercados diferentes), y la brecha entre el oficial y el del mercado negro se redujo apenas a un 2,5 por ciento.

Los argentinos, enamorados del dólar, no entraron en pánico, como tampoco se armó un escándalo cuando el ministro de Energía, Juan José Aranguren, anunció: «Argentina está al borde del colapso energético» y declaró la emergencia para los próximos dos años.

La mayoría de la población también recibió de buen grado el anuncio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, al declarar la Emergencia Nacional para «dar una lucha frontal y en conjunto contra el narcotráfico y en la seguridad ciudadana en todo el país. La emergencia -añadió- significa dotar a las fuerzas de seguridad de elementos, fortalecer el control en las fronteras, cuidar la hidrovía (de los ríos Paraná y Paraguay) que es lugar por donde entra el narcotráfico, los puertos, los aeropuertos y que las fuerzas de seguridad y la Justicia estén en una misma línea».

«El presidente nos dijo que contemos la verdad», suelen repetir estos días los ministros de Mauricio Macri. A la vista de la reacción de la población, pese a la dureza de algunos anuncios, parece que la fórmula funciona. Como dijo la vicepresidenta, Gabriela Michetti: «No fue el fin del mundo».

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