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Argentina y su sangre y cultura europea

Entre 1871 y 1915, la Argentina recibió casi 5.000.000 de inmigrantes europeos, originarios de pueblos y culturas diversas.

Argentina y su sangre y cultura europea

Los principales pueblos o grupos étnicos que llegaron a nuestro país fueron italianos, españoles, franceses, sirios-libaneses, ingleses, alemanes, armenios, rusos, polacos, suizos y galeses. También vino un Nº importante de judíos, quienes habitaban en distintos países de Europa. Los italianos fueron los mas numerosos: alrededor del 50 % d toda la masa inmigratoria: Y esta es una de las razones por la cual, mas tarde, iban a ocupar un lugar destacado dentro de la vida económica y cultural del país. A los italianos les siguieron en importancia los españoles: alrededor de un 20% del total. Sin embargo, los adelantados fueron ingleses, galeses, alemanes y suizos que arribaron con anterioridad a 1860, aunque en grupos muy pequeños.

Rusos: Se distinguen de los otros grupos por su ingreso tardío y por las diferencias de lenguas (árabe, ruso) y de religión (judía, musulmana, ortodoxa) y sus costumbres. Llegaron a nuestras pampas de distintas regiones de la Rusia de los Zares. Muchos de ellos eran agricultores y comerciantes.

Españoles: Vinieron un poco más tarde que los italianos. Provenían principalmente de Galicia, Asturias, El País Vasco, Cataluña y castilla.

Turcos: Un grupo poco numeroso. Por error también se los considero turcos a muchos árabes, que arribaron a la Argentina con pasaporte de Turquía.

Italianos: Estos conformaron el grupo más numeroso. Por su número, sus industrias, sus comercios, sus capitales y sus profesionales; ocupaban un lugar prominente en la vida económica y social de la ciudad de Buenos Aires. También era muy importante este grupo en Santa Fe y Rosario. Hasta 1894, el mayor número provino del norte de Italia. Mas tarde, el grueso de los contingentes llego desde el sur de ese país.

Alemanes: no fueron muchos, pero en general tenían cierta instrucción profesional y medios económicos. Venían de Alemania, Austria y de las colonias alemanas del Volga.

Porcentajes

El censo nacional de 1869 dio el siguiente resultado con respecto a las principales colectividades extranjeras radicadas en Argentina:

De dónde venían?



Argentina y su sangre y cultura europea

Italianos 71.442 3.90% del total

Españoles 34.080 1.8% del total

Franceses 32.383 1.7% del total

Ingleses 10.709 0.6% del total

En el censo nacional de 1895 se mantuvo el mismo orden con las cifras que siguen:



Italianos 492.676 12.4% del total

Españoles 198.685 5% del total

Franceses 94.098 2.3% del total

Ingleses 21.788 0.6% del total

En el censo nacional de 1914 se observa el siguiente resultado:



Italianos 929.863 11.7% del total

Españoles 829.701 10.5% del total

Rusos/Judíos 93.701 1.18% del total

Uruguayos 86.428 1.09% del total

Franceses 79.491 1% del total

Los inmigrantes y la vida cotidiana



Los grupos nacionales, en la primera generación, conservaron su personalidad, mantuvieron sus pautas matrimoniales (tendieron a casarse entre ellos, es decir, endogámicos), defendieron sus intereses (cada grupo poseía por ejemplo, su banco, su hospital). También se nuclearon según su procedencia en diversas asociaciones que tenían múltiples objetivos: la enseñanza del idioma de origen, le beneficencia, las actividades deportivas y, fundamentalmente, la ayuda mutua (salud, educación) en aspectos esenciales que el Estado argentino no les brindaba. A mediados de 1850 surgieron las primeras asociaciones de ayuda mutua en Buenos aires: la Asociación Francesa (1854), la Sociedad Española de Socorros Mutuos (1875) y Unión e Benevolenza (1858). Hacia 1890 existían en la capital más de 70 asociaciones de este tipo y alrededor de 150 en todo el país. Los hospitales étnicos también surgieron como respuesta a la ineficiente política del Estado. El Hospital Británico, el Francés y el Italiano funcionaban desde la segunda mitad del silo XIX.

En la Capital



El centro de la ciudad, por 1880 tenía como límites, la Catedral, las parroquias de Monserrat, San Miguel, San Nicolás y La Piedad; con suburbios que se extendían hacia San Cristóbal, Balvanera, Miserere, Socorro, Pilar, Palermo, San Telmo, Concepción, San Juan Evangelista y Santa Lucía (Jorge Rivera. Diario Clarín 1983). Un tercio de los inmigrantes que llegaron al país se quedaron en Capital Federal. Los italianos, en su mayoría, eligieron la Boca y barrios periféricos, mientras que los españoles se inclinaron por barrios como Monserrat, San Cristóbal, San Nicolás y Constitución. Los sirios y libaneses se agruparon en Retiro, y los judíos y rusos en la zona Norte de Balvanera, cerca de Once. Los criollos prefirieron Flores y Palermo. Todos los estilos arquitectónicos (influencia española en Avenida de Mayo, y francesa en Recoleta), la moda, los géneros teatrales (la ópera y el melodrama para los italianos, a zarzuela para los españoles), las comidas, las religiones (ortodoxa, musulmana, judía y católica) se entremezclaban en la Metrópoli más grande de América del Sur a principios de siglo. Buenos Aires no era producto de la industrialización, sino de la inmigración.

Los galeses



Llegaron en pequeños grupos en 1865 y se instalaron en Puerto Madryn. Buscaban un lugar en el mundo donde poder hablar solamente Gales y practicar sus costumbres, lejos de Gran Bretaña. El gobierno de nuestro país aceptó que estos grupos nacionalistas se erradicaran en la Patagonia y usaran su lengua natal, pero con la bandera Argentina como su único emblema.

Europa en Argentina



Los españoles traen sus guisos, los italianos sus pastas. Aparecen ya hacia 1872 las romerías españolas, con que se festejan las fiestas de la Virgen y se realizan al aire libre, en el Palermo de antaño. Los italianos traen su gusto por la ópera, que tiene entre ellos difusión popular. Se instalan orfebres. Los obreros franceses, en general galponeros, han venido para colaborar en la instalación de grandes fábricas, e imponen sin querer la moda del llamado pantalón a la francesa, que adoptará el obrero del país.

Los ingleses llegan para trabajar en el trazado de los ferrocarriles. Trajeron con ellos su saber, sus costumbres, su idioma. Y en la nueva Patria recrearon aquella que dejaron para siempre. Los inmigrantes contribuyeron al progreso de la Argentina, a la que le dieron el carácter de “País Europeo de Latinoamérica”. A su llegada encontraron que ya había una cultura y una organización política y social. Pero el aporte que ellos hicieron produjo cambios decisivos en las costumbres, la economía, el arte, las ciencias, la constitución racial y hasta el idioma. El chacarero italiano levanto su casa, planto sus sauces y paraísos y modifico el aspecto del campo. El español, por lo general, no se dedicó a la labranza de la tierra: empezó como peón de almacén hasta que pudo independizarse y poner el suyo. El sirio-libanés y el turco trashumante recorrieron los caminos vendiendo hilos, peines y géneros. Por las calles de la ciudad comenzaron a oírse palabras como “cana”, “chabón”, “laburo”, “milonga”, “guita”, etc. El “lunfardo” (ladrón) una jerga marginal, se estaba arraigando al idioma local, el castellano, que nunca mas fue el mismo. Nació en las cárceles como un lenguaje en clave. Los presos lo empleaban para que los guardias no entendieran lo que hablaban entre ellos.

Cosas del Fútbol



Con los extranjeros llego a estas tierras lo que pronto se convertiría en una pasión nacional: el fútbol. Y los encargados de contagiarnos el amor por ese deporte fueron sus inventores, los ingleses, quienes solían jugarlo cerca de sus lugares de trabajo mas frecuentes: los puertos y las estaciones de tren. Por eso, la mayoría de los clubes mas antiguos tienen palabras inglesas en sus nombres: Quilmas Athletic Club, Banfield, River Plate, Racing Club, Newell´s Old Boys…También vinieron términos que después se castellanizaron como offside (orsai), Center Half (centrojás), Penalty (penal), o referee (referí). Pero pronto, el fútbol dejo de ser exclusivo de “esos locos ingleses” y se ganó los corazones de los criollos, y también de otras comunidades de inmigrantes. Algunos fundaron clubes que representaban a sus países de origen como Deportivo Español, Sportivo Italiano, Deportivo Armenio y Boca Juniors, club que aglutina a los xeneizes, palabra que quiere decir genoveses en ese dialecto.

Hotel de Inmigrantes



Se construyo con el fin de recibir y alojar a los inmigrantes, hasta que se les consiguiera empleo y un hogar definitivos. Era un complejo conformado por diversos pabellones con funciones específicas vinculadas a los inmigrantes: su desembarco, atención médica, servicios, alojamiento y traslado. También funciona allí una oficina de trabajo, donde se tomaban los datos laborales del inmigrante para tratar de conseguirle un empleo idóneo. El hotel contaba con una oficina que confeccionaba las células de identidad de los inmigrantes, en la planta baja funcionaba una sucursal del Banco de la Nación Argentina, donde los inmigrantes cambiaban divisas.

El Hotel contaba con un hospital, equipado con los elementos mas modernos de su época que se encargo de atender a los miles de inmigrantes que llegaban con enfermedades vinculadas a las vicisitudes de viaje, la mala alimentación y la pobreza. El alojamiento gratuito se extendía por 5 días pero podía prolongarse en los casos que hiciera falta.

El conventillo



Hacia 1880, el centro de la ciudad se ubica en los alrededores del puerto y por eso en un principio fue el sitio mas propicio para que se instalaran los inmigrantes. Pero al quedar abandonados los caserones del sur de la ciudad a raíz de las epidemias de fiebre amarilla y de cólera, muchas familias se albergaron en esas enormes casas, con un patio central, y donde compartían la vida cotidiana. San Telmo, Monserrat y San Cristóbal fueron los barrios donde estuvieron los primeros conventillos, pero, de a poco, empezaron a construir casitas de madera y de chapa en las orillas del riachuelo y en los alrededores del Hotel de Inmigrantes. Así surgieron los conventillos o “cuarteles”, que fueron retratados por muchos escritores y poetas. También en él se podían encontrar los más variados oficios, estaban los sacrificados obreros que no tenían horas de descanso, estaba la lavandera, la cocinera, la costurera, la mujer que de sol a sol trabajaba, así como estaba el hombre y la mujer de la noche. Así lo describía A. Patroni en 1998: “El conjunto de piezas, mas bien que asemejarse a habitaciones, cualquiera diría que son palomares, al lado de la puerta de cada cuarto (donde viven 4 0 5 personas), amontonados en completo desorden, cajones que hacen las veces de cocina, tinas de lavar, receptáculos de basura, en fin, todos los enseres indispensables de una familia, que por lo reducido de la habitación tiene que quedar a la intemperie”.

¿Por qué vinieron?



Las razones que atrajeron a tantos inmigrantes a la Argentina son variadas, pero casi siempre tuvieron que ver con conflictos sociales y económicos. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, en Europa se sucedieron guerras y crisis políticas y económicas que obligaron a muchos de sus habitantes a emigrar. L baja de salarios, el desempleo, las persecuciones políticas fueron algunos de los motivos. Por entonces, en Europa, se producía una fuerte modernización tecnológica conocida como la Segunda revolución industrial. Que tendía a disminuir la demanda de mano de obra. La poca fertilidad de los campos, que mermaba la producción de cereales, empeoraba la situación. Así, las tierras comenzaron a quedar despobladas. Muchos europeos ya miraban hacia América y especialmente hacia Argentina, una nación promisoria, tan naturalmente rica como desierta.

Nuestro país conoció dos tipos de inmigrantes, los que llegaron para radicarse definitivamente y los golondrinas. Llamamos “inmigración golondrina” a aquella que limitaba su acción en el país a las tareas de cosecha y similares; de allí que solo puede hablarse con propiedad de “golondrinas” con referencia a inmigrantes posteriores a 1895, época en que la agricultura tomo jerarquía realmente importante.

De Aquí y de Allá



A partir de la década de 1950, Argentina recibió una importante inmigración procedente de los países limítrofes y también, del sudeste asiático. Muchos de los bolivianos, paraguayos, brasileños y chilenos que ingresaron a nuestro país eran de bajo nivel socioeconómico. No encontraron un territorio a colonizar, como los inmigrantes europeos, pero por su condición de extranjeros, con escasa calificación laboral, tuvieron que hacer trabajos realmente duros y recibir salarios muy bajos. En la actualidad, debido a la profunda crisis que vive la Argentina, muchos de estos inmigrantes, que vinieron en busca de una mejor calidad de vida, deciden regresar, desesperanzados, a sus países de origen.

Con la llegada de los inmigrantes europeos, en la tierra del gaucho se produjo un choque de culturas. Muchas veces el gaucho no vio con buenos ojos a los inmigrantes; no sabían domar un potro ni lanzar una res. No estaban habituados a los desafíos de la desolada llanura y muchos menos a vérselas con los indios. Pero los inmigrantes tenían conocimientos que para las pampas argentinas eran de avanzada. Sabían trabajar la tierra, conocían diversos tipos de maquinas que funcionaban a vapor, tenían un concepto de la urbanización. Muchos eran artistas, y cada uno de los grupos étnicos tenía su propio gusto por la cocina. El arte del buen comer fue tan modelador de nuestra tradición, como la música, la religión, los dialectos o la tecnología. Y si hubo un lugar en el que los sabores se mezclaron con deliciosos resultados, ese fue el conventillo, donde las pastas, la pizza y los guisos se fueron haciendo tan populares como la música arrabalera del tango.

Como los inmigrantes españoles e italianos fueron mayoría a la hora de poblar la Argentina, muchos de sus usos y costumbres pasaron a formar parte de la sencilla cultura nativa.

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