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Aquella carrera de Ayrton Senna en el grupo C

Aquella carrera de Ayrton Senna en el grupo C
Aquella carrera de Ayrton Senna en el grupo C
En toda su vida, Ayrton Senna disputó solo dos carreras en un coche que no fuera un monoplaza con las ruedas descubiertas. La primera fue en mayo de 1984, en Nürburgring, con motivo de una carrera de celebración para inaugurar el circuito. Los pilotos salían con Mercedes 190E idénticos y el brasileño se impuso, demostrando ya su talla. La segunda fue también en Nürburgring y también en 1984 pero en esta ocasión Ayrton Senna pilotó un Porsche 956 en el campeonato del mundo de resistencia.

Fue con motivo de la cuarta ronda del campeonato, los 1000km de Nürburgring, en julio. Ayrton Senna venía de abandonar en el Gran Premio de Dallas y Joest le ofreció la posibilidad de compartir el coche número 7 con Henri Pescarolo y Stefan Johansson, quien curiosamente correría en la Fórmula 1 con el Toleman de Senna en Monza más adelante ese mismo año. La oferta era demasiado tentadora ya que el número 7 de Joest Racing bajo patrocinio de New-Man llegaba como líder del campeonato tras un segundo puesto en Silverstone y sobre todo tras ganar las 24 horas de Le Mans.

El futuro campeón del mundo no se había subido nunca a un coche de ese tipo y se enfrentaba a un proceso de aprendizaje tan duro como apasionante. Por la mañana, con motivo de los primeros entrenamientos, Pescarolo y Johansson se repartieron el tiempo en pista. Mientras tanto, Senna debía aprender de todo lo que viera y prepararse para pilotar en solitario durante los segundos entrenamientos. Estos acabarían siendo bajo la lluvia, lo que complicaba más el proceso. En teoría, claro, pero Senna siempre había destacado sobre agua y su carrera en Mónaco era aún reciente.

Aquella carrera de Ayrton Senna en el grupo C
La primera vuelta de Senna fue inicialmente una decepción ya que la hizo a relativamente baja velocidad antes de volver a boxes y preguntar, confundido, para qué servían todos los botones que tenía el coche en su interior. A día de hoy resulta impensable que un piloto pudiera salir a pista sin haber recibido tales instrucciones incluso antes de acercarse al coche pero eran otros tiempos y después de que se le explicaran las funciones de los diales y botones, Senna volvió a pista.

Consiguió marcar el séptimo mejor tiempo bajo la lluvia con un tiempo relativamente cercano al de los pilotos de cabeza. Tras bajarse del coche, indicaba, incansable, a los mecánicos, su lista mental de cosas que habría que cambiar al coche para que fuera mejor. Una lista con más de 30 elementos de variable importancia. Este detalle y su testarudez fueron dos elementos que le definirían a lo largo de su carrera y en una época donde la telemetría estaba en pañales, un piloto con la capacidad de transmitir tanta información de forma tan fidedigna era una bendición.

Al final, el Porsche número 7 se clasificó en novena posición. Pero a pesar de todo, el equipo era optimista. Pescarolo tenía una gran experiencia al volante de coches de resistencia, Johansson tenía el temperamento para sacar el máximo partido de los Grupo C con su difícil gestión del consumo de carburante y Senna había sido prometedoramente veloz en práctica. Además, 1000km eran suficientes como para remontar. Pero como sucede en ocasiones, no todo es tan fácil como debería ni pasa como cabría esperar y el coche número 7 tuvo problemas ya casi desde el principio de una carrera que, además, también empezó bajo la lluvia.

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Tras eventualmente parar de llover, poco a poco la pista se fue secando. Mientras tanto, al Porsche del Joest Racing le tocaba languidecer en los boxes por un problema en el embrague. Perdieron cerca de quince minutos en los boxes, lo que suponía entre nueve y diez vueltas en total. Tras volver a pista, el Porsche 956 amarillo, negro y blanco había caído en el abismo de la clasificación. Pero como grandes pilotos que eran los tres integrantes del equipo, siguieron dándolo todo hasta el final.

A todo esto había que sumarle un pinchazo que Pescarolo había sufrido en la vuelta doce. Al final, tras una carrera con muy pocos errores y con un Ayrton Senna que a pesar de su juventud e inexperiencia rindió a la perfección, el equipo terminó en octava posición final con 197 vueltas. Terminaron a 10 vueltas de los ganadores, Stefan Bellof y Derek Bell con uno de los Porsche 956 Rothmans oficiales, mientras que la segunda posición fue para el Porsche 956B de David Hobbs y Thierry Boutsen, en la misma vuelta del vencedor.

El tercer peldaño del podio, ocupado por Alessandro Nannini y Paolo Barilla con el Lancia LC2 terminó a una vuelta. Por lo tanto, es razonable pensar que Senna habría podido luchar por el podio en esta carrera, de no ser por los problemas en el embrague. Pero no pudo ser y tuvo que conformarse con los tres puntos que daba la octava posición en una carrera única para Senna. Siendo tan obsesivo como era en lo que a su carrera profesional se refiere, consideró que no podía alternar la Fórmula 1 con otra categoría como esta.

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