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Análisis crítico del Antiguo Testamento.

P A R T E – I

CREACIONISMO Y EVOLUCIONISMO.

ANÁLISIS CRITICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Desde la aparición de la teoría de la evolución de Charles Darwin, aceptada por toda la comunidad científica, surgió el conflicto entre los que pensaban que el universo había sido obra de un solo Dios Creador y los que se adherían a la teoría de la creación del universo por una enorme explosión, conocida como la teoría del “Big-Ban”, al estar concentrada y comprimida toda la materia en un solo punto minúsculo, cuya densidad era inmensa.

Desde ese momento, toda esa cantidad de materia comprimida en un único y minúsculo punto, se fue expandiendo por todo el vacío del universo, creando cientos de miles de millones de mundos en expansión, formándose millones de nebulosas, constelaciones, sistemas que contenían millones de astros, planetas, satélites, cometas y partículas cósmicas que se expandían pululando por el universo y que en la actualidad, continúan expandiéndose.

Por supuesto, no hay pruebas contundentes que confirmen ésta teoría, aunque son muchos los científicos, cada vez más convencidos de ésta forma de la creación del universo. Son muchos los años que se lleva investigando ésta posible explicación, después de muchos experimentos y la mayor parte de la comunidad científica, acepta ésta teoría como válida, ya que tras los experimentos realizados, basados en la física, la química y las matemáticas, podrían perfectamente haber desencadenado, a través de fuerzas y fenómenos cósmicos, todo lo que rige nuestro universo conocido. Así, ésta teoría, sería totalmente opuesta al Creacionismo. Este último afirma que todo el Universo, incluyendo al hombre fue creado por un Ser todopoderoso, al que llamamos Dios, independientemente del nombre que cada religión le otorgue, que al principio de los tiempos, sin más concreción, creó la luz, las estrellas y que, en un momento determinado, creó al hombre, moldeándolo con barro a semejanza e imagen de Él, creado en nuestro planeta Tierra, al menos que sepamos hasta el momento, y le insufló la vida, dándole por nombre Adán. Asimismo, creó a la mujer a la que llamó Eva para que fuera la compañera de Adán; instándoles a que procrearan y poblaran la Tierra (ver “Génesis”, primer libro del antiguo testamento, esto según defiende el cristianismo en el Antiguo Testamento en las muchas y diversas Biblias que corresponden a distintas iglesias, como la Católica, la Luterana evangelista y multitud de corrientes dentro del cristianismo: Iglesia Ortodoxa, el Cristianismo de oriente, como los Coptos y las Iglesias Protestantes-Evangélicas Anglicanas, como la Baptista, la Metodista, la Iglesia de Jesús y los Últimos Días y varias más que tienen un Antiguo Testamento que difieren unos de otros, con omisiones de pasajes en algunas, contradicciones y oposiciones entre otras. La Iglesia Católica Canónica Apostólica-Romana, difiere en muchísimos pasajes de la Biblia reformista de Lutero y evangelistas. Esto es algo que trataremos más adelante.

No podemos negar que el Creacionismo repugne a la razón y que base su razón de ser en la fe cristiana como dogma de fe y en los hechos que se citan en el Antiguo Testamento en sus diversas variaciones. Por tanto la Teoría del Creacionismo y la del Evolucionismo, son por tanto, opuestas y enfrentadas.

Cierto es que el Evolucionismo está hoy en día aceptado y avalado, sobre todo en la comunidad científica, a nivel académico y también entre los cristianos de diversas corrientes que, a pesar de creer en Jesús y en sus mensajes, no toman al pié de la letra la mayoría de los pasajes del Antiguo Testamento por motivos de incredulidad sobre los muchos pasajes, desde la creación del mundo, tal y como nos dicen las diversas biblias existentes, hasta las citas en las cuales nos encontramos con un Dios, totalmente contrapuesto a los mensajes de Jesús, como veremos más adelante.

Sobre el origen del Universo y su evolución sabemos por ejemplo, que Edwin Hubble descubrió que el Universo se expande. La teoría de la relatividad general de Albert Einstein ya lo había previsto.

Se ha comprobado que las galaxias se alejan, todavía hoy, las unas de las otras. Si pasamos la película al revés, ¿dónde llegaremos?

Los científicos intentan explicar el origen del Universo con diversas teorías, apoyadas en observaciones y unos cálculos matemáticos coherentes. La más aceptada son la del “Big-Ban” y la Teoría Inflacionaria, que se complementan entre sí.

La teoría del “Big-Ban “o gran explosión, supone que, hace entre 13.700 millones de años y 13.900 millones de años, toda la materia del Universo estaba concentrada en una zona extraordinariamente pequeña del espacio, un único punto, y explotó. La materia salió impulsada con gran energía en todas direcciones.

Los choques que inevitablemente se produjeron y un cierto desorden hicieron que la materia se agrupara y se concentrase más en algunos lugares del espacio, y se formaron las primeras estrellas y las primeras galaxias. Desde entonces, el Universo continúa en constante movimiento y evolución.

Esta teoría sobre el origen del Universo se basa en observaciones rigurosas y es matemáticamente correcta desde un instante después de la explosión, pero no tiene una explicación para el momento cero del origen del Universo, llamado “singularidad”.

La Teoría Inflacionaria de Alan Guth, intenta explicar el origen y los primeros instantes del Universo. Se basa en estudios sobre campos gravitatorios fortísimos, como los que hay cerca de un agujero negro. La Teoría Inflacionaria supone que una fuerza única se dividió en las cuatro que ahora conocemos.

El empuje inicial duró un tiempo prácticamente inapreciable, pero la explosión fue tan violenta que, a pesar de que la atracción de la gravedad frena las galaxias, el Universo todavía crece, se expande.

No se puede imaginar el “Big-Ban” como la explosión de un punto de materia en el vacío, porque en éste punto se concentraban toda la materia, la energía, el espacio y el tiempo. No había ni “fuera” ni “antes”. El espacio y el tiempo también se expanden con el Universo.

Por tanto, le enorme diferencia entre Creacionismo y Evolucionismo, nos llevan a pensar que las dos teorías son opuestas. El Creacionismo, basado como dogma de fe en todo el cristianismo en general y aceptando el Antiguo Testamento como palabra de Dios. En cambio, el Evolucionismo no acepta de ninguna manera que el origen del Universo sea obra de un Dios creador del Universo y del hombre, todo en un solo instante. Lo mismo podríamos decir de la aparición de la vida sobre La Tierra. Nuestro planeta tiene una edad estimada en 4.700 millones de años, y la vida de los organismos primarios se creó en el mar, cuando las condiciones físicas y químicas fueron apropiadas para que apareciesen los primeros organismos unicelulares. De ahí hasta llegar a la aparición de los primeros homínidos, pasaron muchos millones de años, y de ahí, por un proceso evolutivo de los primeros primates, el hombre apareció y evolucionó durante varios millones de años hasta que ésta evolución diera como respuesta la primera y, hasta ahora, única especie inteligente. La Teoría de la Evolución de las especies, reconocida y aceptada hace ya tiempo a partir de las observaciones y experimentos realizados por Charles Darwin, queda patente en su libro “La evolución de las especies”, aceptada a nivel académico y reconocida por toda la comunidad científica.

Por tanto, si la Teoría de la Evolución está avalada, no solo por las observaciones y experimentos científicos, sino además por la razón, algo que no ocurre con el Creacionismo, volveríamos al principio de nuestra reflexión; es decir, ¿es el Universo y la vida producto de la acción de un Ser Supremo que llamamos Dios, en un instante dado, o éste proceso se ha creado por la acción de fuerzas cósmicas en el que solo han intervenido la física, la química y las matemáticas desde el minuto cero de la tremenda e inimaginable explosión que hizo que la materia se expandiera por el Universo?

Puestos a ello, ¿no sería posible una tercera opción? En vez de ser opuestos el creacionismo y el evolucionismo podrían ser complementarios el uno del otro. Puede que al lector le parezca que ambas teorías son incompatibles, pero ¿Quién puede decir que no es posible que un Ser Supremo, un único Dios, lo llamemos como lo llamemos, según la religión que aceptemos y practiquemos, creara en un momento determinado todo el Universo produciendo esa tremenda explosión que la ciencia admite como válida y que el mismo Creador a partir de ese momento dejara que el Universo evolucionara expandiéndose, formando los miles de millones de astros si intervenir en ese proceso? Debemos de admitir que ésta tercera opción es tan válida como las otras dos. Otra cosa diferente es que admitamos que Dios, concretamente en el Antiguo Testamento, interviniera demasiado a menudo en el destino del hombre y de la Naturaleza, interviniendo en el libre albedrío del hombre.

Cualquiera que haya leído el Antiguo Testamento, podrá comprobar numerosos pasajes que no concuerdan con un Dios bondadoso y caritativo y tolerante con otras creencias, como veremos más adelante, que elige a un pueblo determinado (Israel), para darse a conocer y utilizar a determinados personajes de aquél tiempo, como Noé, Abrahán, Moisés, Josué y todos los profetas mencionados en la Biblia y otros muchos personajes bíblicos de relevancia destacada, influyendo en las decisiones de éstos, y por tanto en la historia del hombre. Todo esto ocurrido, varios miles de años antes del nacimiento de Jesús, el cual dijo: ”vengo a traer una buena nueva”. Tanto los mensajes de Jesús como sus actos como hombre, en nada coinciden con Jehová, ya que sus mensajes están basados en el amor, el perdón, la caridad y nunca el castigo, la venganza ni las amenazas en las que intervino Jehová, como veremos más adelante en diversas citas bíblicas.

Puede verse que el Padre Creador, llamado por Jesús “ABBA” y del que nos habla Jesús como misericordioso, nada tiene que ver con Jehová cuando dirigía al pueblo de Israel hacia la tierra prometida, causando estragos en el camino. Aún faltaban miles de años pera que se produjese el nacimiento de Jesús.

Otro aspecto que me intriga es ¿Porqué Jehová eligió a su pueblo precisamente en esa parte del mundo; lo que hoy en día sería Palestina y norte de Egipto, e ignoró a otros muchos pueblos que vivían en el resto del planeta, dando así una prueba de discriminación entre todos los habitantes de los demás continentes? Acaso solo quería beneficiar o castigar a los pobladores de estos pequeños territorios. Esto no tiene ningún sentido, si como sabemos por la Biblia, Jehová intervenía a menudo en la vida de los hombres y dirigía solamente a su pueblo elegido. No me cabe en la cabeza la existencia de un dios de esa naturaleza. Por otra parte, ¿Es coincidencia que tanto Jehová como Jesús se dieran a conocer y enviaran sus mensajes, en muchas ocasiones opuestos, en la misma zona de nuestro planeta? ¿Por qué?

Tomemos un ejemplo de la intervención de Jehová en el destino de los hombres, para conseguir sus propios fines y proteger y beneficiar a su pueblo elegido (Israel). Para conseguir que el faraón dejara partir al pueblo de Israel y dejaran de ser esclavos. (“Éxodo” 5:1-5:9, 7: 8-7:13) El faraón tras numerosas demandas de libertad para su pueblo se negó en todas las ocasiones a dejarlos marchar. Entonces Moisés y Aarón apercibieron al faraón de que de no liberar a su pueblo, Dios les castigaría de manera sucesiva con diez grandes males que caerían sobre Egipto (segundo libro del “Pentateuco”, “el Éxodo”.) Aquí comienza según podemos leer en el “Éxodo”, las diez plagas con las que Dios castigó a Egipto. No voy a enumerarlas todas, pero sí la última, en la que se anuncia la muerte del primogénito (“Éxodo” 5:1-5:9, 7:8-7:13.)

(A continuación, veamos algunos comentarios y citas bíblicas de la publicación de la revista (“Der Theologe”, editada por Dieter Potzel, edición Nº 26, “La exhortación al genocidio en la Biblia”, redacción del 27.1.2010), D – www.theologe.de”), con el fin de que nos ayude en nuestra reflexión sobre ciertos pasajes bíblicos del Antiguo Testamento.

“El Antiguo Testamento prepara al Nuevo, mientras que éste completa al Antiguo; ambos son la verdadera “palabra de Dios”. (Catecismo de la Iglesia Católica-romana”.)

Porque así dijo Jehová el Señor: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza será vuestra fortaleza” (Isaías 30,15). “Contrario a esto se encuentran en el Antiguo Testamento, muchas exhortaciones para el genocidio a pueblos vecinos. Esto puede tratarse de falsificaciones realizadas por la casta sacerdotal dominante, que lo han puesto en la boca de Dios respectivamente, al profeta Moisés y a otros profetas. Según la enseñaza de la Iglesia Católica-romana y Evangélica los siguientes ejemplos son hasta ahora “palabra de Dios”, sin falta y obligatoriamente vinculante.”

Durante el largo peregrinaje desde su salida de Egipto, el pueblo de Israel tuvo que enfrentarse a otros muchos pueblos. Así, guiados por Moisés primero y después por Josué, según nos dice el Antiguo Testamento, Moisés cumplió al pié de la letra las instrucciones dadas por Jehová. Así podemos leer, por orden directa de Jehová a Moisés: “No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste con el rey de los amorreos, Sehón. E hirieron a él y a sus hijos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra”. (“Números” 21, 34-35).

“Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo”: “armaos algunos de vosotros para la guerra y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián. Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños y todas sus bestias y todo su ganado; y arrebataron todos sus bienes, e incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones. Moisés se enojó contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra, y les dijo Moisés:” ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida”. (Para sexo y esclavitud) (“Números” 31, 3.7.9.10.14-15.17-18).

“El genocidio y la aniquilación despiadada de personas que piensan distinto, es puesto en boca de Dios por los sacerdotes, para legitimar de ésta manera de forma religiosa, los crímenes de guerra.”

A Moisés, le sucedió Josué, que recibió los mismos mensajes que Jehová dijo a Moisés: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. (“Josué” 1, 4-5). Y destruyeron todo lo que en las ciudades había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos.”(“Josué” 6, 21).

“La Biblia describe la preparación del segundo ataque a la ciudad de Hai” (“Josué 8”): “Y los hirieron hasta que no quedó ninguno de ellos que escapase. Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los moradores de Hai y todos habían caído a filo de espada hasta ser consumidos. Y el número de los que cayeron aquél día, hombres y mujeres, fue de doce mil, porque Josué no retiró su mano que había extendido con la lanza, hasta que hubo destruido por completo a todos los moradores de Hai. Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y los despojos de la ciudad, conforme a la palabra de Jehová que le había mandado a Josué. Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros, asolada para siempre hasta hoy”.

“Y así continuaron las guerras. Siguen los siglos en los cuales los grandes profetas de Dios hablan al pueblo de Israel, por ejemplo, desde el siglo 6 respectivamente, al siglo 8 antes de Cristo; Isaías, jeremías, Amós, Oseas y muchos más que querían terminar definitivamente con las guerras y los sacrificios de animales, mientras que contra profecías muchas veces instaban a la guerra”.

“Siguió la última gran guerra contra el imperio romano, sobre el año 70 después de Cristo, y en su última rebelión, sobre el año 135 d.C., los israelitas fueron expulsados por los romanos de Palestina”.

(En el Apéndice Nº 3, de la publicación de la revista “Der Theologe Nº 8”), viene a decir esto: “Muchos historiadores objetan que los hechos sucedieron tal cual como los relata la Biblia. Todo podría haber sido mucho más pacífico, siendo un impulso para la reconciliación entre los pueblos; pero también significaría que las citas de la Biblia serían una falsificación de la verdad para justificar genocidios y guerras. ¿Por qué entonces, siguen valiendo como “Palabra de Dios” y como escritura santa”?

(Según el traductor las citas bíblicas son de la Biblia Reina-Valera).

“Si la verdadera “palabra de Dios”, en el Nuevo Testamento no concuerda con la “palabra de Dios “en el Antiguo Testamento, entonces esto se explica diciendo que Dios ha cambiado en parte su forma de obrar y comportarse”.

“La Biblia se contradice también, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Entonces, ¿en qué Dios debemos creer? Algo indiscutible es el hecho de que los que escribieron los textos de la Biblia, son los que la cambiaron”.

Podemos deducir de todo lo anteriormente expuesto, algunas conclusiones:

– Que nos consta que existen diferentes versiones de la Biblia, contradictorias y opuestas, según el criterio de las también diversas iglesias, aceptando, cada una como válida, aquella versión que le convenga más a sus intereses.

– Por lo que hasta ahora hemos visto, estas diferentes versiones de la Biblia, corresponden a diferentes traducciones que, de forma deliberada, cada una de las iglesias cristianas ha optado por hacerlas suyas como única y verdadera “Palabra de Dios”.

– Que como hemos podido comprobar, en el Antiguo Testamento, aparecen dos dioses: uno, cruel, dictatorial, instigador al genocidio a su pueblo elegido –Israel-, discriminatorio con el resto de los pueblos que habitaban la Tierra en aquél momento y vengativo; y otro, amante de la paz y la reconciliación entre los pueblos que habitaban en esa zona del mundo. De todas formas, ambos se manifestaron a varios profetas, dirigentes y líderes del pueblo de Israel y hasta reyes (Salomón, David…), interfiriendo en muchos acontecimientos de la historia del hombre. Esto es algo, cuando menos intrigante, ya que ésta forma de actuar, y repito, solamente sobre Israel, su pueblo elegido (¿aleatoriamente?), inhabilitaría el principio de libre albedrío del hombre. ¿Y qué pasa con el resto de los pueblos que habitaban el planeta? ¿Es que acaso los pueblos europeos, africanos, americanos o del lejano oriente, no tuvieron derecho a conocer a Jehová, ya que se manifestó e interfirió ante el pueblo de Israel solamente? ¿Los apartó de su lado y no quiso manifestárseles por practicar la idolatría? Cabe pensar que a lo mejor esos pueblos necesitaban más de una intervención divina y no ser ignorados, hasta que muchos siglos después, los misioneros, sacerdotes, colonos y poderosos estados colonizadores, introdujeran el Cristianismo, la mayoría de las veces por la fuerza, porque pensaban, y todavía lo piensan, que su verdad es la única y verdadera, y que al margen del proselitismo que hayan hecho, llevando el mensaje de Jesús allá donde fueran, siempre han demostrado una intolerancia hacia otras creencias que en ningún momento se respetó; esto es de manera general, existiendo excepciones que enseñaban el mensaje de Jesús, sin alterar el respeto hacia otras creencias.

– Por último, me gustaría comentar algo acerca de los términos ateo, agnóstico y creyente.”

– Se define al ateo como aquella persona que está convencida y afirma que Dios no existe. Es una opción muy respetable, pero sin duda carece de argumentos y pruebas como para poder afirmar rotundamente que Dios no existe. Sencillamente, no puede demostrar su afirmación. El agnóstico aduce que no puede afirmar ni negar la existencia de Dios, porque nadie ha probado nunca ni la existencia de Dios ni la no- existencia; es decir, como no lo sabe con certeza, ni afirma ni niega su existencia. Simplemente no lo sabe. Por último está el creyente, que cree en la existencia de Dios, no por medio de la” razón”, sino del” corazón”, y basa su creencia en su fe, según les dictan los dogmas de fe de su religión, sea la que sea, y aparte de sentirse creyente en Dios, por los dictados de su corazón, también existe una parte de necesidad de creer, ya que de otra manera su vida se encontraría vacía y sin sentido. Desde los albores de la Humanidad, ésta necesidad de creer en Dios, o en varios dioses, para los pueblos politeístas y la existencia de un “más allá” ha sido una constante que ha permanecido durante cientos de miles de años, tantos, que además curiosamente coinciden con la práctica ancestral del hombre de enterrar a sus muertos, algo que de alguna manera está relacionado con los principios de la Humanidad, cuando el hombre empezó a plantearse la existencia de otra vida después de la muerte y de la existencia de un” Dios Creador”. Aunque de estas tres opciones, solamente el creyente afirma la existencia de Dios, sin más prueba que su fe, todo eso está muy bien y por supuesto respetable, pero pienso que sería más auténtica, esa relación con Dios, por medios de nuestro actos en ésta vida, mucho más que por la fe. Practicar el amor verdadero; esto es, sin esperar nada a cambio, la caridad, el perdón, la misericordia y el ayudar al que nada tiene, dar esperanzas a los enfermos, de cuerpo y espíritu, todo esto hace a la persona más íntegra, independientemente de que pertenezca y practique alguna religión. No es tan importante acudir a una iglesia a orar a Dios ni a ninguna otra imagen. Dios no vive en templos, iglesias o catedrales, sino en el corazón de cada persona. La verdad se lleva en el corazón y todos podemos sentir y hablar con Dios en cualquier lugar. Vamos a dejar atrás la idea del castigo divino o la recompensa. No sabemos lo que hay después de la muerte, por mucho que las religiones nos hablen de ello, puesto que nadie ha vuelto para contarlo. Nos debería de bastar con hacer el bien, según nos dicta nuestro “corazón”, siguiendo las enseñazas y mensajes que nos dejó Jesús. Pero las religiones lo estropean todo y transgiversan todo. En una religión monoteísta, como la cristiana no cabe la adoración a imágenes de santos ni de vírgenes, pero esto es algo que trataremos más adelante.

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