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Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Bienvenidos a todos a mi post en el cual les voy a presentar algunas anecdotas increíbles pero reales  de la Historia. 

Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Los Exploradores del Polo Sur



Todo lo desconocido se supone maravilloso

Tacito



Finales de 1911, dos grupos de exploradores comienzan su camino para lograr un hito en la historia del hombre: la conquista del Polo Sur. Un británico, Scott, lideraba una expedición y Amundsen, un noruego, la otra. En un primer momento parecía que Scott partía con ventaja, sus trineos disponían de motor y llevaba unos ponis para ayudar en el transporte. En cambio, Amundsen únicamente llevaba trineos, diseñados para que fueran ligeros, tirados por perros Husky.

Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias


A los pocos días de viaje, los animales del británico no soportaron el rigor del frío y murieron. Los motores de los trineos tampoco funcionaron debido a las bajas temperaturas. Por ello, Scott y los suyos tuvieron que tirar de sus propios trineos. Esto les agotó. Aún así consiguieron llevar al Polo Sur. Aunque alrededor de un mes después del 14 de diciembre, fecha en la que consiguió completar el viaje el equipo noruego de Amundsen.

Scott y sus cuatro acompañantes, decepcionados, tristes y abatidos iniciaron el viaje de regreso después de contemplar que habían sido los segundos. El Polo Sur era noruego. Posiblemente ese estado de ánimo contribuyó a que finalmente murieran todos, arrasados por el frío, las tormentas de nieve, los miembros congelados y la decepción.

Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Francia

El Jarrón De Soissons

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La historia, que narra en una de sus crónicas Gregorio De Tours, empieza con la petición por parte del obispo Remigio De Reims de que un jarrón perteneciente a la catedral no pasara a integrar el botín de guerra y fuera restituido a la Iglesia, a lo que Clodoveo accedió.

En el momento en el que se distribuyó el botín, el rey solicitó que además de su parte del botín se le cediera ese jarrón. Aunque en general se aceptó, un soldado disconforme, rompió con su hacha (francisca) el jarrón, añadiendo que sólo tendría lo que le correspondía, lo que Clodoveo no recibió muy bien.

Un año más tarde, mientras pasaba revista a sus soldados, Clodoveo reconoció al soldado insolente. Le señaló que sus armas estaban sucias y las echó al suelo. Cuando el soldado se agachó para recogerlas, Clodoveo le partió la cabeza de un hachazo, a la vez que decía:

“Eso mismo hiciste tú con el Jarron de Soissons!”





Algunas anécdotas históricas que seguro no conocias

Napoleón y Copernico



Sin duda al leer el titulo de esté segmento muchas dudas les habrán surgido. Como pueden estar conectados un militar estadista del siglo XIX con un cientifico  astronomo del siglo XVI? Bueno, la historía es así:

El emperador napoleón Bonaparte como saben era un amante de las ciencias habiendo sido un excelente estudiante en disciplinas como la Matemática y la Geografía. Tal vez es por esto que al pasar en el año 1807 por Thorn, deseó recoger personalmente una impresión sobre todo aquello que la tradición había conservado de Nicolás Copérnico. Supo que en la casa del ilustre astrónomo vivía un tejedor y fue a verla. Era una casa de apariencia modesta, se componía de un piso bajo y dos pisos más. Todo se conservaba en el estado primitivo. El retrato del gran astrónomo se hallaba colgado sobre una cama, cuyas cortinas, de sarga negra, eran de la época en que vivía Copérnico, su mesa, su armario, sus dos sillas, todo lo que constituía el mobiliario del sabio estaba allí. El emperador solicitó al tejedor que le vendiera el retraro del gran hombre, pues su deseo era llevarlo al museo Napoleón en el Louvre, pero el hombre se negó alegando que consideraba este retrato como una sagrada reliquia que le concedía felicidad y que el emperador, respetando esta emocionante superstición, no insistió en su deseo.

Al salir de la casa de Copérnico, Napoleón se dirigió a la iglesia de San Juan con el objeto de visitar el sepulcro donde yacían los restos del gran sabio autor de las Revoluciones celestes. Como el tiempo lo había deteriorado, Napoleón ordenó que se efectuaran los arreglos necesarios para restaurarlo y lo hizo transportar al lado del altar mayor, para que fuera visible desde todos los lugares de la iglesia. Estos trabajos se efectuaron a costa de Napoleón.

Copérnico fue el primer astrónomo de su siglo por la profundidad de sus concepciones. No se le puede asignar un lugar como observador, comparándolo incluso a los astrónomos árabes, sus predecesores. Pero esto, evidentemente se debe a la imperfección de los instrumentos de los que se valió y de los cuales disponía.

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Copernico



Franco y Hitler: El desencuentro



El Führer lo tenía claro: no bastaba con que España pasara de la “neutralidad” a la “no beligerancia”. Había que convencer a Franco para firmar un protocolo que después sería refrendado junto a Mussolini para atacar conjuntamente a Inglaterra.

Sin embargo, lo que prometía ser un encuentro histórico que integraría a España en el Eje (junto a Alemania, Italia y Japón) se convirtió en una tensa negociación que separaría definitivamente los caminos de España y Alemania.

Cómo enfurecer al Führer:


La cita se fijó el 23 de octubre de 1940 en la estación de tren de la localidad fronteriza de Hendaya. Su inicio estaba previsto para las 15:00 horas, pero el caudillo español llegó con ocho minutos de retraso, lo que irritó al líder alemán.

Alrededor de la mesa se sentaron, además de Hitler y Franco, los ministros de asuntos exteriores de ambos países, Von Ribbentrop y Serrano Suñer. Junto a ellos, los traductores: Gross y el barón De las Torres.

Desde un principio, los alemanes mostraron su interés por contar con el apoyo español. Tras el verano, en el que consiguieron ocupar Francia, las tropas alemanas se mantenían en la frontera pirenaica a la espera de entrar en acción. Hitler esperaba acordar con Franco la conquista de Gibraltar, cerrando así el paso al Mediterráneo a la flota inglesa.

Franco se mostró constantemente partidario del Eje, agradeciendo el apoyo prestado por Hitler en la Guerra Civil, pero señaló la necesidad de ayudas y compensaciones territoriales dada la crítica situación en que el conflicto interno había dejado a España. En el punto de mira, el dominio sobre el Marruecos francés y Orán.

Las peticiones de Franco eran exageradas, pues Hitler pretendía aglutinar un frente común europeo contra  Inglaterra que contase con la colaboración de la Francia de Vichy. Para ello, había que evitar que la población y los territorios africanos apoyaran a la Francia libre del general De Gaulle, refugiado en Londres.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, a las 18:05 horas “de forma airada y de malísimo mal humor”, según Serrano Suñer, Hitler se levantó y dio por terminada la reunión. El Führer le señaló a Von Ribbetrop: “Con estos tipos, no hay nada que hacer”.

Fin del encuentro:


Según el comunicado de prensa oficial, la conferencia se celebró “en el ambiente de camaradería y cordialidad existente entre ambas naciones”. Nada más lejos de la realidad.

Para intentar acercar posiciones, los ministros de ambos países se mantuvieron reunidos hasta la cena oficial. La solución pasaba por la firma de un protocolo abierto en cuanto a las compensaciones que recibiría España. Tras la cena, se retomaron las conversaciones, pero el acuerdo no prosperó.

A las 00:20 horas, Hitler acompañó a los españoles a su tren. Franco despidió al alto mando alemán y estuvo a punto de caer del tren cuando éste inició la marcha súbitamente.

Durante el regreso, el caudillo calificó a los alemanes como “unos perturbados y unos maleducados”. Era la primera y última vez que se 

encontrarían. 

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