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Alemania decime qué se siente

Alemania decime qué se siente

Luego de cosechar amigos con una columna de opinión que escribí sobre la violencia familiar, algunos se lo tomaron a mal. Ni que les hubiera dicho que, si el reclamo era por la reglamentación de una ley y la implementación de políticas públicas, se equivocaron de Plaza: era la que quedaba en el otro extremo de la Avenida de Mayo.

Los mismos que boconearon contra los fiscales que “marcharon pidiendo justicia cuando deberían brindarla” vieron perfecto que la Presidente se sume a la marcha contra la violencia de género, cuando es la jefa de ese Estado que debería hacer algo. Tamaño canto a la incoherencia, oda a la adhesión oportunista sólo mejorada por aquella vez que dijo que “la bala que mató a Ferreyra rozó el corazón de Néstor”, fue difícil de superar. Pero si algo caracteriza a Cristina es su empeño por progresar.

Los últimos paros la agarraron a la Presi en el país. Y eso es algo que no está bueno. De hecho, la última vez celebró que había mucha gente que no adhería al paro porque estaba en su acto, que se hizo en horario laboral y por cadena nacional. Así fue que prefirió borrarse del mapa e ir a llevar su modelito de redistribución de la asistencia social a tierras en las que fuera más valorado, o sea, en lugares donde no la tienen que padecer de mandataria.

0607_CFK_FranciscoPrimero, una escalita en el Vaticano, para delirio de la monada feminista que la banca en lo que sea pero le exige la despenalización del aborto al dios heteropatriarcal falocapitalista. Luego, a recibir un premio de la Organización para la Comida y la Agricultura (FAO ininglish), un ente que forma parte de ese enorme entramado de inutilidad burocrática incapaz de resolver ninguna cuestión relevante llamado Organización Nunca Util (ONU).

Universidades, organizaciones no gubernamentales, consultoras privadas. Todas coinciden en algo: que en Argentina la pobreza fluctúa entre el 25 y el 30%. Hasta 2007 las consultoras privadas y el Indec coincidieron en sus números. Desde entonces uno de los dos miente. Suponemos que las privadas, porque al Estado siempre hay que creerle. Las mediciones de pobreza corrieron por la misma vía, sólo que, en este caso, el Indec no publica un dato sobre pobres desde la salida de Guillermo Moreno en 2013. O sea, cambiamos a un gran dibujante por unos pibes que no se toman ni la molestia de agarrar los crayones.

Y aquí viene lo interesante: la FAO dice que la desnutrición en Argentina es menor al 5%. También afirma que está en esa cifra desde 1990, por lo cual el privilegio sería compartido con Carlitos Saúl, De La Rúa, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá , Eduardo Caamaño y su tocayo Duhalde. Al ver lo que se convirtió el país antes, durante y tras la crisis de 2001, calculo que podemos permitirnos el privilegio de dudar de esas cifras.

La FAO, como organismo ultra creíble de la ONU, basa sus datos, entre otras cosas, en los provistos por el mismo Indec que no tira algo creíble hace años. Así que uno se termina preguntando qué premiaron, en base a cuáles datos.

0610_Pobres2Si pensaban que esto era suficiente berenjenal, no se imaginan el quilombo que se le armó a Cristina en el marulo. Calor, Roma, el Papa que la atiende dos minutos y la manda a calentar el agua para el mate. La Presi terminó por confundir todo y dijo que el índice de pobreza de Argentina está por debajo del 5% y el de indigencia por debajo del 1,7%. La cifra exacta es de 4,7% de pobres, según el Indec, y se dio a conocer hace más de un año. Las estadísticas de desnutrición no las tiran desde hace ocho. Puede ser que tenga razón Cristina y justo, justo los pocos pobres que tiene el país me siguen a todos lados y me los cruzo en cada esquina, en cada subte, en cada plaza. Como también puede ser todo lo contrario y que la pobreza sea un poquito más que el 5%, que la desnutrición sea muchísimo más y que la Presidente se prende hasta en un baby shower de su propio embarazo psicológico.

En medio del delirio, Cristina afirmó ante los presentes que a la pobreza se la combate con distribución del ingreso. Justo el temita del que también se complica hablar, porque si para el Indec la mitad de los trabajadores cobran 5 mil pesos y, para la inmensa mayoría de las mediciones privadas, la canasta está por encima de las 6 lucas, podríamos decir que la mitad de los laburantes tienen el dudoso récord de ser pobres con laburo. Y si la desocupación oficial está en el 7,5% según los datos del mismísmo Indec, las cuentas de quienes son pobres no cierran ni con corsé.

Eso sí, la mentira fue “una combinación de políticas muy fuertes” y “muy activas”. Nadie le chifló que en el folleto que tenía a mano la estaban reconociendo por la desnutrición. Encima el papelucho estaba en inglés. Flor de garcas.

0610_AnibalDe este lado del charco, Aníbal Fernández hizo lo que tenía que hacer y ratificó el error de la Presidenta, que pensó que recibió un premio por la pobreza cuando era por la desnutrición. Para hacer más énfasis, dijo que tenemos menos pobres que Alemania. Obviamente, no voy a dudar de la palabra de mi Jefe de Gabinete, dado que Alemania tiene una población de 81 millones de habitantes y, así fuéramos todos pobres, seríamos menos. ¿No es grandioso ser argentino?

Los alemanes, que empezaron de cero dos veces en 90 años y que, por si eso fuera poco, tuvieron que hacerse cargo de sacar al territorio oriental del medioevo en el que lo colocaron cuatro décadas de comunismo, ahora tienen para aprender. Porque serán potencia económica y nos tendrán de hijos en los mundiales, pero se cagan de embole y ni siquiera sabían que son más pobres que nosotros.

Este martes, mientras Argentina estaba de paro nuevamente y en Alemania trataban de calmarle la risa a Angela Merkel, la Presi volvió a hablar, esta vez para inaugurar el pabellón argentino en la Expo Milano 2015, que nuestros buenos morlacos nos costó también. Allí, la Presi primero hizo lo que hay que hacer: defender a los funcionarios investigados por los sobrecostos en la colocación del stand. Esas cosas que tiene el kirchnerismo que no puede armar un ágape sin facturar 500 dólares cada sanguchito de miga simple. Luego, la mina que fustiga al modelo agroexportador de hace un siglo volvió a recordar que “Argentina alimenta al mundo” pero que tiene varios muertos al año por hambre, sin contar los dos millones de niños en riesgo alimentario y los 300 mil chicos menores de 5 años que no dan con la talla acorde a su edad. Pero eso, en un país que produce alimentos para 400 millones, es un detalle, unos 2 millones de casos aislados que no impiden un premio.

0610_CFK3Para continuar con su cosecha de galardones, Cristina contó en público que un grupo de científicos argentinos le dio un premio en agradecimiento por los avances de nuestro país en materia científica. Los muchachos viven en Italia. Nadie se cagó de risa.

De vuelta en este territorio al que algunos denominamos Patria, los cruces de declaraciones por la huelga fueron calcados de las últimas. Floppy Randazzo dijo que los trabajadores tenían “arresto domiciliario” porque no los dejaban ir a trabajar, Aníbal dijo que no entendía el motivo del paro y Patricia Bullrich se perdió en el túnel del tiempo, se olvidó que dejó de ser la ministro de Trabajo hace 14 años y cargó contra los sindicalistas. Pero eso sí, “sin desconocer lo genuino del reclamo”.

El resto de la oposición se dividió entre los que guardaron un prudente silencio y los que salieron a criticar “los modos” de la huelga. Incluso leí a alguno que otro perdido que sugirió a los colectiveros que protesten contra la patronal no cobrando el boleto. Chicos: la protesta era contra el Gobierno, no contra los dueños de las empresas. Entiendo que ante alguna posibilidad de ser Gobierno les de cagazo tener que morfarse un paro y ya vayan practicando, pero podrían meterle un cachito de disimulo.

Honestamente, ya ni me caliento en qué nos deparará el futuro. Y va más allá de las peleas de vedetongas de opositores entre sí o contra el Gobierno. Acá hay una minoría que seguimos creyendo que la corrupción es brutal, institucionalizada, estructural y, obviamente, cancerígena. Y somos aun menos los que consideramos que no se trata de moralidad sino de delincuencia. No lo digo yo, lo dicen las encuestas de siempre: la corrupción siempre corre desde atrás en las preocupaciones prioritarias del ciudadano común, donde la inseguridad, la inflación, el temor a perder el empleo o a seguir sin hallarlo siempre pesa más y con toda la lógica del mundo, dado que no se puede pensar en macroproblemas cuando la afección inmediata es más preocupante.

No es difícil entender que la guita que se puso de más en una exposición para que Cristina pueda pasearse vestida con una sábana cual emperatriz romana –sigan insistiendo con las vestimentas regionales que un día va a querer ir a Hawaii y nos vamos a querer sacar los ojos con tenedores– es la misma tarasca que se podría haber utilizado para dotar a una formación ferroviaria de un sistema de emergencia automático que impida que un motorman colgado se la pegue contra una locomotora. No es imposible comprenderlo. Ahora: ¿cómo aceptar esa realidad si hay otra más determinante, ésa que dice que hay que parar la olla a como de lugar?

Desde este humilde punto de vista, no creo que los candidatos a suceder a Cristina estén comunicando mal. Lo están haciendo muy bien, dado que nadie –opositor u oficialista– dice lo que tendrá que hacer de verdad, más allá de frases bien intencionadas, anodinas y sin ningún sentido práctico. Incluso el más desinformado del país es consciente que alguien va a tener que pagar esta joda en la que ya se rompieron los platos, se quemaron las bombitas y se afanaron la bandeja de la torta que ya se repartieron. Y en gran medida, sabe que la culpa es fifty-fifty de una corrupción difícil de dimensionar combinada con el mayor grado de analfabestialismo que se recuerde a la hora de gestionar cualquier cosa.

0610_Pobres1Pero luego viene la unidad de satisfacción inmediata, esa partecita de nuestra mentalidad que se formó a lo largo de millones de años de evolución, que nos dice que es mejor comerse todo el ganado y después ver qué pinta, patear para adelante el problema. Mi abuelo decía que saldrá sangu di ancùnu culu, los intelectuales son más finos y lo llaman procrastinación. Y esa es la moneda corriente de nuestra cultura, si hablamos de generalidades. Los gobiernos lo saben bien, pero el kirchnerismo casi que tiene un máster en aplicarlo y enseñarlo hasta en sus unidades más pequeñas.

O sea: al ajuste que se viene aplicando con los acuerdos paritarios, muy, pero muy por debajo de la inflación pretérita, se le suma un gastadero de guita que deberá pagar el que viene. Y dos más dos son cuatro: si actualizamos las tarifas congeladas hace añares y se eliminan los subsidios ¿cuántos están en condiciones de no caer en la pobreza real? Es la misma cara de la misma moneda del asistencialismo ¿Quién dejó de ser pobre si necesita de guita del Estado para sobrevivir?

Y yendo más a fondo: ¿Quién está dispuesto a bancarse la misiadura aunque sepa que es la penitencia a purgar por el pecado de vivir gastando a cuenta de alguien que sabía que se iba en algún momento?

Es la joda de siempre. Los que la pasaron bien, a veces se comportan como Kay Adams Corleone. Sospechan que de algún lado sale tanto lujo, les importa nada y terminan horrorizándose cuando les muestran la verdad que no quisieron ver.

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