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Ahorristas: Furor por los bonos con ajuste dólar

Ahorristas: Furor por los bonos con ajuste dólar

Ahorristas: Furor por los bonos con ajuste dólar

Los bonos en pesos que ajustan por la evolución del dólar oficial están cada vez más demandados por los inversores. La señal más contundente es la de los precios: el Bonad 2016, que vence en octubre del año próximo, ya cotiza a $ 113, lo que equivale a un rendimiento negativo del 8,5% anual. Con títulos más largos sucede algo parecido. El Bonad 2017, que vence en febrero de ese año, presenta un rendimiento del -6,5%. La caída de tasas se aceleró en las últimas semanas, coincidiendo con la expectativa de un ajuste más fuerte del tipo de cambio a partir del recambio presidencial.

El Gobierno salió a financiarse el mes pasado con estos bonos ajustados y consiguió un importante volumen de demanda, que superó los 10.000 millones de pesos en cada licitación. Ya en ese momento quedó claro el interés del mercado por estos papeles, lo que se confirmó con la fuerte suba de los precios de las últimas jornadas.

Ahorristas: Furor por los bonos con ajuste dólar

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Quienes optan por este tipo de bonos apuestan a que el dólar oficial comenzará a subir en forma más significativa luego del 10 de diciembre, tras el recambio presidencial. Y al mismo tiempo también se iría reduciendo la brecha cambiaria, que aumentó a más del 65% a partir de mediados de agosto. Si sucede esto, los bonos “dollar linked” se vuelven incluso más atractivos que papeles dolarizados como el Bonar 2017 o el Bonar 24, que pagan capital e intereses en dólar billete.

dolar

¿Por qué motivo un inversor estaría dispuesto a comprar un bono con un rendimiento negativo tan marcado?

La explicación es simple: se espera que el ajuste del dólar luego de las elecciones se acelere y compense semejante tasa negativa. Teniendo en cuenta que los bonos en pesos tienen un rendimiento del 26% anual, para que el rendimiento de estos papeles compense al de los papeles en moneda local, el dólar oficial debería subir no menos del 35% a lo largo de 2016. Aunque el ajuste cambiario parece muy significativo, en realidad no se trata de un incremento tan grande teniendo en cuenta el atraso de este año en relación con la inflación.

El monto emitido de bonos “dollar linked” equivale a u$s 5.500 millones de valor nominal. De ese monto, la mitad corresponde al Gobierno nacional, mientras que la otra mitad se reparte entre papeles subsoberanos (por ejemplo de la Ciudad de Buenos Aires) y en mucha menor medida de títulos corporativos. Más allá de este fuerte interés que muestra el mercado, la apuesta tiene sus riesgos. En primer lugar, que el próximo Gobierno insista con el atraso cambiario; en ese caso, el dólar se seguiría moviendo más lento que la inflación. Parece improbable que suceda esto, considerando que sólo en el último año el tipo de cambio real multilateral se apreció nada menos que un 29%, de acuerdo con el cálculo realizado por la consultora Elypsis. Otro riesgo es que se vaya a algún tipo de desdoblamiento del mercado cambiario. En ese caso, la mayoría de las operaciones se cursaría a través de un “dólar financiero”, mientras que quedaría un tipo de cambio oficial casi “testimonial”, pero que se aplicaría a los bonos “dollar linked”. En este caso, el tipo de cambio no reflejaría el sinceramiento cambiario. Se trata de una estrategia peligrosa, porque el Gobierno perdería una herramienta muy genuina de financiación, como pasó en su momento con los bonos ajustados por CER.

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La evolución del mercado internacional y lo que sucede en el plano interno ha dejado menos margen para ajustar el tipo de cambio, más allá de que sea un tema casi prohibido en la campaña presidencial.

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La opción de los Fondos Comunes de Inversión para éste momento