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Aguante el Bilardismo vieja, no me importa nada

Aguante el Bilardismo vieja, no me importa nada

Aguante el Bilardismo vieja, no me importa nada

“Antes del partido con Bélgica, comenté en la charla técnica al final de la reunión: Muchachos, mátense porque si hay algo que no puedo soportar es ver las finales por televisión” (Carlos Bilardo, 1986).

Aguante el Bilardismo vieja, no me importa nada

El término escuela no es subjetivo a la hora de Hablar del Dr. Carlos Bilardo. Es que él tiene varias sedes en distintas partes de Japón y EE.UU. y la verdad no resulta raro que estas dos superpotencias económicas fueran dos de los países que crecieron futbolísticamente en los últimos años.

Aguante el Bilardismo vieja, no me importa nada

Bilardo le ha dado una impronta diferente a la selección argentina, que estaba acostumbrada al buen juego, la elegancia y a la técnica por sobre la táctica (Recordemos que el equipo campeón del mundo en el 86 era bastante resistido). Lo novedoso de la filosofía bilardista es el cambio rotundo en el “modus operandi”, en la manera de ver al fútbol. Lo bonito fue cambiado por lo necesario. Lo importante es ganar a cualquier costo, si era necesario atacar con uno solo, estando 2 a 1 arriba sin dudas era fácilmente sacrificar el toque y el buen fútbol.