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A 48 horas del miércoles #18F

A 48 horas del miércoles #18F

“En los años electorales el kirchnerismo siempre buscó bajar un cambio en sus recurrentes enfrentamientos, sintonizando las expectativas del electorado, pero en esta oportunidad la magnitud de la pulseada llevó a la Presidenta a subir la apuesta. La marcha del silencio del miércoles próximo -con sus implicancias- será un nuevo mojón en esta escalada, cuyo final no parece cercano. De hecho, desde que Nisman presentó su denuncia el 14 de enero, el caso saturó la agenda política y mediática. En el oficialismo entienden que la rebelión judicial seguirá con nuevos eventos en el último año del Gobierno K, de la mano de jueces y fiscales envalentonados por un fin de ciclo cercano. Por lo pronto, esperan un posible llamado a indagatoria y posterior procesamiento de Máximo Kirchner por parte del díscolo juez Claudio Bonadío por la causa Hotesur, una sociedad de la familia presidencial que administra el hotel Alto Calafate”, escribió Gabriel Profiti para la agencia Noticias Argentinas. Él agregó: “De todos modos en el oficialismo abrigan la esperanza de que la economía dé señales positivas y que sea el bolsillo y no la convulsión política la que termine definiendo la elección”. Pero existe la impresión de que en esta ocasión, todo es diferente. Faltan 48 horas para la marcha del miércoles #18F, y aquí van algunos datos a tener en cuenta:

A 48 horas del miércoles #18F
Alberto Fernández: “(…) Porque nuestro silencio no calla lo que pensamos ni evidencia nuestra ignorancia. Sólo indica a la Presidenta que su inexplicable arrogancia nada explicó y que con ella no se desataron “golpes blandos”, sino “reclamos muy duros”. (…)”

Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar. Merced a ese pacto, la evaluación de los hechos quedaría en manos de una comisión que funcionaría en la patria de los prófugos y en la que la mayoría de sus miembros debería contar con el acuerdo iraní”, escribió Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete de Ministros de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, en el diario La Nación.

“¿Para que pactaron ambos gobiernos notificar a Interpol lo acordado, si no era para levantar los pedidos de captura librados?”, se preguntó Fernández.

Aquí otra porción de su reflexión acerca de la inminente Marcha del Silencio, convocada para el miércoles 18F:

“(…) Pero Cristina se siente ajena a la disputa. Está segura de que la ley penal no caerá sobre ella porque perversamente hizo avalar su nefasta decisión con una ley nacional.

Irónicamente, senadores y diputados legitimaron con sus votos el encubrimiento de los presuntos asesinos. No es la primera vez que se actúa de ese modo. También encubrió la corrupción de su vicepresidente expropiando una empresa fabricante de moneda y logrando que los votos de diputados y senadores legitimaran el ocultamiento de pruebas.

Sólo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado. La imputación que ahora se ventila apenas descubre cómo el Gobierno se embarra en pos de ese objetivo usando marginales de la política como sus mensajeros ante iraníes perseguidos.

Éstas son las cosas que todos debemos saber cuando en silencio marchemos. Porque nuestro silencio no calla lo que pensamos ni evidencia nuestra ignorancia. Sólo indica a la Presidenta que su inexplicable arrogancia nada explicó y que con ella no se desataron “golpes blandos”, sino “reclamos muy duros”.

Para entonces ya no habrá palabras. Sólo hablará el silencio. Como en la música, será el silencio el que erice la conciencia de quien traicionó el reclamo de justicia de los 85 muertos en el atentado contra la AMIA y el que deje al descubierto el encubrimiento intentado. Y será el silencio el que descubra la magnitud de la tragedia vivida.

La misma tragedia que Cristina sólo podrá negar hasta que el silencio la aturda.”

Acerca de cómo la Presidente de la Nación se desempeña en el llamado ‘caso Nisman’ es muy importante lo que escribió Sergio Crivelli en el diario La Prensa:

“La presidenta Cristina Fernández continúa cometiendo errores decisivos en su puja con el sector de la Justicia que no pudo subordinar. En esa batalla, dijo días atrás que estaba tocada, pero no hundida; debería revisar el barco porque ya tiene varios rumbos. Todas las semanas empeora su posición porque no entiende a su adversario, ni las circunstancias en las que se desarrolla la confrontación. Cree que puede amedrentarlo con presiones o acusaciones, como la de “desestabilizar la democracia” (Aníbal Fernández) o de “golpismo judicial activo” (Jorge Capitanich).

Su equivocación es doble: primero, sus voceros tienen credibilidad cero, por lo que sus declaraciones resultan contraproducentes. Capitanich, por ejemplo, rompió un diario diciendo que mentía y 24 horas más tarde quedó probado que lo publicado era verdad. Que todavía siga hablando todas las mañanas en nombre del Gobierno es incomprensible.

En segundo lugar, el problema no es institucional, sino político. Detrás de los fiscales se está encolumnando toda la oposición política y social que estaba desarticulada. El volumen que ha ido adquiriendo la marcha del silencio del próximo miércoles es una demostración del riesgo que afronta un Gobierno cada vez más aislado y sin respuesta. Nadie quiere darle un golpe de Estado porque ya se va; le quieren ganar las elecciones y por el actual camino lo van a lograr con ayuda de la propia Presidenta.

Lo ocurrido en el Senado con la sanción de reformas a la Ley de Inteligencia el jueves último es ilustrativo. La oposición habitualmente funcional al kirchnerismo decidió no prestarse a la parodia de un debate que no era tal, sino la consagración de la voluntad de la Presidenta sin la menor concesión a cambios reales en el proyecto redactado en la Casa de Gobierno.

A lo que hay que agregar que los problemas en el área de Inteligencia no se arreglan con una ley que no cambia nada y que fue imaginada como cortina de humo para diluir los efectos del escándalo Nisman. En resumen, los que suelen acordar con el senador Miguel Pichetto prefirieron tomar distancia. El futuro sin CFK está muy cerca y ya no es buen negocio aparecer comprometido con ella. Lo mismo creen los jefes territoriales del peronismo, que ven con alarma cómo se deterioran sus chances electorales.

Las circunstancias son objetivamente adversas para el Gobierno. Está en retirada, sin información y con un análisis deficiente (por decir lo menos) del escenario por el que atraviesa. Por eso se contradice o niega hechos probados. (…)”.

A su vez, el diario Clarín arrojó nuevas dudas acerca de la posibilidad de que Nisman se suicidara:

“Mientras la discusión mediática pasa por la marcha de pasado mañana, en homenaje al fallecido fiscal Alberto Nisman, la causa penal, ya a casi un mes de su muerte, sigue en un gran interrogante. La fiscal Viviana Fein sugirió pocas horas después del hallazgo de su cadáver, que podía tratarse de un suicidio. Sin embargo, fuentes judiciales que tuvieron acceso a las conclusiones de la autopsia dijeron a Clarín que la teoría del suicidio debería ser descartada.

Las fuentes consultadas señalaron como principal argumento para descartar un suicidio la trayectoria ascendente de la bala que ingresó a la cabeza de Nisman y que en definitiva provocó su muerte. Ese recorrido de la bala no coincidiría con los parámetros que se dan en los casos de suicidio, según explicaron.

En su primer comunicado a la prensa difundido a través de la agencia de noticias de la Procuración General de la Nación -www.fiscales.gob.ar-, la fiscal Fein informó sobre un “anticipo” del resultado de la autopsia el mismo lunes 19 de enero pasado.

“El decano de la Morgue Judicial le comunicó a la representante del Ministerio Público que en la muerte de Nisman no hubo intervención de terceras personas”, se informó ese día a través del comunicado publicado por la página web de los fiscales.

No quedó claro qué significa que “no hubo intervención de terceras personas”. ¿Pudo haber habido entonces una segunda persona, además de Nisman? Por ahora Fein caratuló el caso como “muerte dudosa”. Pero en algún momento deberá ir por una hipótesis de lo ocurrido y definir si pudo haber sido un suicidio -voluntario o inducido- o si directamente se trató de un homicidio.

Para abonar a la hipótesis de que pudo no haber sido un suicidio voluntario, fuentes judiciales señalaron otros elementos “no habituales” para los que deberían ocurrir en ese tipo de situaciones. Además de la trayectoria ascendente del balazo, mencionaron puntualmente el hecho de que el arma no estuviera pegada a la cabeza de la víctima, sino a entre uno y tres centímetros, y la ausencia de pólvora en las muestras tomadas de la mano derecha del fiscal que investigaba el atentado contra la AMIA.

“Son situaciones no habituales para supuestos casos de suicidio”, expresó un juez penal que conocía personalmente a Nisman y que había tenido trato fluido con él. Por ello, esta fuente señaló también aspectos de la personalidad del fiscal muerto que no inclinarían la balanza hacia un suicidio voluntario.

“Quien diga que (Nisman) flaqueó porque era floja su denuncia es no haberlo conocido a él. Un suicidio sería incompatible con su forma de pensar. Era muy seguro de sí mismo”, añadió esa fuente.

A ello se pueden sumar otros datos contra la teoría del suicidio: desde el calibre del arma -no del todo segura para alguien que se quiere suicidar-, la inoperancia de las cámaras de seguridad del edificio donde vivía Nisman (la torre Le Parc, en Puerto Madero), el hecho de que haya trabajado hasta último momento con la presentación que haría en el Congreso sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la falta de traba en la puerta de servicio cuando siempre estaba colocada y la demora de sus custodios en tomar contacto con quien se supone debían proteger -once horas, remarcó una fuente-, además de que ellos no recordaran la clave para acceder por la puerta principal a la vivienda de Nisman.

Contra todas estas especulaciones, quienes se inclinan por la hipótesis del suicidio destacan el endurecimiento de los dedos de la mano derecha de Nisman, típico en quien se disparó y falleció instantáneamente. Pero esto no quita la posibilidad de que alguien lo haya obligado a hacerlo.

“A nosotros nos avisaron a la medianoche. Qué pasó antes, no lo sé”, dijo una fuente judicial que participó del procedimiento en el departamento de Nisman la madrugada del domingo 18 de enero. Con la Justicia y la Policía presentes, se tomaron las muestras de la escena del crimen y cerca de las cinco de la mañana se llevó el cadáver para la correspondiente autopsia, que se filmó, al igual que el procedimiento en el departamento. Por ello, la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, desistió de un segundo examen al cuerpo del padre de sus dos hijas menores.

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