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6 ingeniosos casos de engaño militar

Una de las más famosas leyendas de la antigua Grecia es la del “Caballo de Troya”, pero mientras ésta se mantiene mayormente en el mito, en más de una ocasión un comandante militar usó metodos poco convencionales para engañar y vencer a su enemigo.

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1. Isaac Brock y el asedio al Fuerte Detroit

Durante la Guerra de 1812, el general británico Isaac Brock y el jefe shawnee Tecumseh encontraron la forma de capturar Detroit sin pelear.

El Fuerte Detroit estaba al mando del general americano William Hull’s y un ejército de 2000 hombres. Brock mantenía Detroit sitiado a pesar de contar con solo 300 regulares, 400 soldados canadienses y 600 indios, pero tenía la astucia de su lado.

Brock permitió que se interceptara una carta falsa, en la cual se indicaba que tenían 5000 nativos a su disposición. Luego escribió otra carta a Hull en la que le decía que la partida india era tan grande que temía no poder controlar su sed de sangre, aludiendo a la creencia del general americano que consideraba a los indios como bárbaros despiadados.

Tecumseh hizo marchar al mismo grupo de indios frente a la fortaleza varias veces, para que dieran la apariencia de ser un número mucho mayor, mientras Brock por su parte vistió a sus soldados con uniformes desechados, para dar a creer que eran soldados veteranos.

Ante ésta buena muestra de teatro militar Hull finalmente se rindió.

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2. La emboscada de Aníbal en el Lago Trasimeno

Aníbal es reconocido por ser uno de los mayores estrategas militares de todos los tiempos.

Una de sus reconocidas maniobras se produjo en el año 217 antes de Cristo, cuando puso una trampa para Flaminio, cónsul romano, en el Lago Trasimeno.

Aníbal ocultó a su caballería e infantería ligera en una ladera boscosa, a la vez, ordenó a sus hombres que prendieran cientos de hogueras a la distancia para hacer creer a los romanos que acampaban en otra parte.

Cuando Flaminio y sus legiones aparecieron a la mañana siguiente, fueron atacados por hostigadores cartagineses quienes los dirigieron hasta el punto designado para la emboscada, a la orilla del lago. Luego a la señal de Aníbal las tropas ocultas surgieron del bosque y cargaron contra los romanos. Los romanos se vieron atacados por tres flancos y de espaldas al lago. Pocos lograron romper las filas de Aníbal, el resto fue asesinado o bien empujados al lago. Para cuando termino la batalla 15000 romanos habían muerto, incluyendo a Flaminio.

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historia

3. La captura del Puente Tabor

Una de las estrategias mas astutas de las Guerras Napoleónicas tuvo lugar en noviembre de 1805, cuando los alguaciles Jean Lannes y Joachim Murat perseguían al ejército austriaco en retirada cerca del pueblo de Spitz.

Los franceses se dirigían en dirección a Viena, pero su avance se interrumpió en el Río Danuvio, cuando descubrieron que el Puente Tabor había sido cubierto con explosivos.

En lugar de atacar y arriesgarse a que el puente fuera destruido, Lannes y Murat optaron por tomar el camino de la astucia.

Vestidos en sus uniformes de gala, la pareja se dirigió alegremente hasta la guardia del puente bajo bandera de tregua. Un pequeño grupo de granaderos los seguía de cerca.

Al encontrarse con un oficial, los alguaciles le mintieron y afirmaron que se había firmado un amnisticio, a través del cual el cruce pasaba a ser propiedad de Francia. Los austriacos estaban desconcertados. Un ingeniero estaba listo para encender los explosivos, pero Lannes lo detuvo y lo reprendió por casi romper los términos del supuesto alto al fuego.

Al cabo de unos minutos llegó un general austriaco quien les permitió cruzar el puente sin disparar un solo tiro. Para cuando se dieron cuenta de lo que había pasado, los franceses ya estaban del otro lado.

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4. Los Q-Ships británicos durante la Primera Guerra Mundial

A veces parecer indefenso puedo resultar crucial. Esa fue la filosofía del almirantazgo británico durante la Primera Guerra Mundial, cuando diseñaron una estrategia para combatir a los submarinos alemanes valiéndose de los barcos aliados en el atlántico.

El resultado fue la flota Q-Ship, un grupo de buques mercantes usados como señuelo, tripulados por hombres de la marina disfrazados y equipados con armamento oculto.

Estos buques surcaban el atlántico para llamar la atención de los submarinos alemanes. Si un submarino mordía el anzuelo y salía a flote, la tripulación del buque armaba un escándalo en cubierta y simulaba preparar los botes salvavidas. Tan pronto como el submarino se acercaba los marinos izaban la bandera británica y abrían fuego contra los submarinos.

Algunos Q-Ship incluso remolcaban sus propios submarinos los usaban para torpedear a los submarinos enemigos.

La tarea de los Q-Ship era peligrosa. De los cerca de 200 señuelos aproximadamente 50 se perdieron, pero la flota fantasma logró hundir al menos 15 submarinos enemigos durante las primeras etapas de la guerra.

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5. El general John Magruder en Yorktown

La Confederación siempre fue superada en número durante La Guerra Civil, pero lo que faltaba en municiones y hombres a menudo fue conseguido con el engaño. Un ejemplo famoso tuvo lugar en abril de 1862, cuando el general de la Unión, George McClellan, lanzó una invasión anfibia en Virginia, cerca de Yorktown.

La tarea de estancar el avance enemigo cayó sobre John Magruder, un general de 54 años con gusto por lo dramático. Magruder solo tenía 13500 tropas contra las 55000 de la Unión, pero tenía fortificaciones a través de la Península de Virginia, un montón de ellas. Con ésto en mente, hizo que sus tropas se movieran entre los baluartes para convencer a McClellan de que estaban bien organizados y armados. En realidad, muchas de las fortificaciones estaban vacías, y algunos de los cañones eran Quaker Guns, troncos pintados de negro y decorados para parecer cañones.

Magruder también hizo marchar a sus soldados en círculos tras las líneas de árboles para que simularan ser mayores en número, e hizo pasar a algunos hombres como desertores que engañaban a la inteligencia de la Unión.

El truco funcionó, a pesar de ser ampliamente superados en número, Magruder hizo que McClellan retrasara su ataque varias semanas, dando a la Confederación tiempo crucial para reforzar sus posiciones a través del camino que llevaba a su capital en Richmond.

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6. Alejandro Magno y el cruce del Hidaspes



Durante su invasión de la actual Pakistán en el año 326 antes de Cristo, el conquistador macedonio Alejandro Magno vio bloqueado su avance al llegar al río Hidaspes. Una fuerza de 34000 indios y 200 elefantes de guerra bajo el mando del rey Poro le esperaba en el otro lado.

Para engañar al enemigo, Alejandro difundió el rumor de que no tenía intención de cruzar el río hasta el monzón de fin de temporada, incluso hizo traer grandes reservas de suministros para hacer convencente su engaño.

Alejandro hizo marchar a sus hombres a lo largo de la línea del río durante semanas e incluso los hacia subir a los botes para dar la impresión de que empezaría el ataque, pero de inmediato volvían a tierra.

Una vez que Porus se acostumbro a estas tretas, Alejandro, en secreto, dirigió a más de la mitad de su ejército lejos del campamento y cruzó el río con ellos unas 20 millas más arriba.

Poro todabía creía que la fuerza principal macedonia se encontraba al otro lado del río y fue fuertemente sorprendido cuando el ejército de Alejandro atacó. En la batalla Alejandro rodeaba al enemigo, diezmó su ejército y tomo al rey Poro como prisionero.

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Si te pareció interesante como lo fue para mí deja un comentario!, en la fuente se encuentra el artículo original en inglés.


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