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5 Poemas cortos: H. P. Lovecraft

5 Poemas cortos: H. P. Lovecraft
Poeta y novelista norteamericano nacido en Providence, Rhode Island en 1890.

Dueño de una gran inteligencia y una desbordante imaginación, inició la carrera literaria desde muy joven escribiendo novelas policíacas, cuentos de horror, y participando como periodista en el “Providence Tribune”.

Inspirado en su ídolo, Edgar Allan Poe, y atraído por la literatura imaginativa, escribió relatos fantásticos que sólo se hicieron famosos después de su muerte.

Su poesía está contenida en los volúmenes “Hongos de Yuggoth Poemas de horror cósmico”, “Hongos de Yuggoth Poemas de la naturaleza”, “Hongos de Yuggoth Poemas metafísicos”, “Hongos de Yuggoth Poemas oníricos”, y “Poemas fantásticos”, todos escritos entre 1929 y 1930.

Agobiado por la pobreza y la enfermedad, falleció de cáncer en Providence en marzo de 1937.

5 Poemas cortos: H. P. Lovecraft

A Pan

Sentado en una cañada entre bosques

A orillas de un arroyo bordeado de juncos

Meditaba yo un día, cuando adormeciéndome

Me vi sumido en un sueño.

Del riachuelo surgió una figura

Medio hombre y medio cabrio;

Tenía pezuñas en vez de pies

Y una barba adornaba su garganta.

Con un rústico caramillo de caña

Tocaba dulcemente aquel ser híbrido,

Y yo olvidé todo cuidado terreno

Pues sabía que era Pan.

Ninfas y sátiros se congregaron

Para gozar del alegre sonido,

Demasiado pronto desperté con pesar

y volví a las moradas de los hombres,

Pero en valles campestres yo querría vivir

Y escuchar de nuevo la flauta de Pan.

howard phillips lovecraft


El horror de Yule

Hay nieve en el campo

Y los valles están helados,

Y una profunda medianoche

Se cierne sombría sobre el mundo;

Pero una luz entrevista en las cumbres

Revela festines profanos yantiguos.

Hay muerte en las nubes,

Hay miedo en la noche,

Pues los muertos en sus mortajas

Celebran la puesta del sol,

Yentonan cantos salvajes en los bosques mientras danzan

En torno al altar de Yule, fungoso y blanco.

Un viento que no es de este mundo

Recorre el bosque de robles,

Cuyas mórbidas ramas se ahogan

En una maraña de delirante muérdago,

Porque éstos son los poderes de las tinieblas, que perviven

En las tumbas de la raza perdida de los Druidas.

cuentos

La ciudad

Era dorada y espléndida

Aquella ciudad de la luz;

Una visión suspendida

En los abismos de la noche;

Una región de prodigios y gloria, cuyos templos

Eran de mármol blanco.

Recuerdo la época

En que apareció ante mis ojos;

Eran los tiempos salvajes e irracionales,

Los días de las mentes embrutecidas

En los que el Invierno, con su mortaja blanca y lívida,

Avanzaba lentamente torturando y destruyendo.

Más hermosa que Zión

Resplandecía en el cielo

Cuando los rayos de Orión

Nublaron mis ojos,

Y me sumieron en un sueño lleno de oscuros recuerdos

De vivencias olvidadas y remotas.

Sus mansiones eran majestuosas,

Decoradas con bellas esculturas

Que se erguían con nobleza

En magníficas terrazas,

Y los jardines eran fragantes y soleados,

Y en ellos florecían extrañas maravillas.

Me fascinaban sus avenidas

Con sus perspectivas sublimes;

Las elevadas arcadas me confirmaban

Que una vez, en otro tiempo,

Había vagado en éxtasis bajo su sombra,

En el benigno clima de Halcyón.

En la plaza central se alineaba

Una hilera de estatuas;

Hombres solemnes de largas barbas

Que habían sido poderosos en su día…

Pero una estaba rota y mutilada,

Y su rostro barbado había sido destrozado.

En aquella ciudad esplendorosa

No vi a ningún mortal,

Pero mi imaginación, indulgente

Con las leyes de la memoria,

Se demoró largo tiempo contemplando aquellas figuras

De la plaza, cuyos pétreos rostros observó con temor.

Avivé el débil rescoldo

Que aún permanecía encendido en mi espíritu,

Y me esforcé por recordar

Los eones de pasado;

Por atravesar libremente el infinito,

Y poder visitar el insondable pasado.

Entonces la horrible advertencia

Cayó sobre mi alma

Como el ominoso amanecer

Que asciende en su roja aureola,

Y huí, lleno de pánico, antes de que los terrores

Ya olvidados y desaparecidos me fueran revelados.

poemas

Oceanus

A veces me detengo en la orilla

Donde las penas vierten sus flujos,

Y las aguas turbulentas suspiran y se quejan

De secretos que no se atreven a contar.

Desde las simas profundas de valles sin nombres,

Y desde colinas y llanuras que ningún mortal conoce,

La mística marejada y el hosco oleaje

Sugieren como taumaturgos malditos

Un millar de horrores, henchidos por el temor

Que ya contemplaron épocas hace tiempo olvidadas.

¡Oh vientos salados que tristemente barréis

Las desnudas regiones abisales;

Oh pálidas olas salvajes, que recordáis

El caos que la Tierra ha dejado tras de sí;

Una sola cosa os pido:

Guardad por siempre oculto vuestro antiguo saber!

literatura


Por donde un día paseó Poe

Divagan eternamente las sombras en esta tierra,

Soñando con siglos que se fueron para siempre;

Grandes olmos se alzan solemnes entre lápidas y túmulos

Desplegando su alta bóveda sobre un mundo oculto de otro tiempo.

Una luz del recuerdo ilumina todo el escenario,

Y las hojas muertas hablan en susurros de los días idos,

Añorando imágenes y sonidos que ya no volverán.

Triste y solitario, un espectro se desliza a lo largo

De los paseos por donde sus pasos le llevaban en vida;

Pero no es visible a los ojos de cualquiera, a pesar de que su canto

Resuena a través del tiempo con una extraña fascinación.

Sólo los pocos que conocen el secreto de su magia

Pueden encontrar entre estas tumbas la sombra de Poe.

5 Poemas cortos: H. P. Lovecraft

Todos los dias 5 poemas cortos de varios autores, nacionales o internacionales

Saludos y Buen Dia!

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