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3 conciertos para piano.

3 conciertos para piano.

Tengan todos un cordial saludo, y gracias por pasar.

Realizando una revisión general de mi perfil de Facebook (una red social sumamente aburrida) encontré una nota que había olvidado:

3 conciertos para piano.

…y ya que como buen taringuero no tengo plan alguno para la vida mas que matar tiempo y esperar lo improbable, dedicare esta tarde a uno de los pocos placeres que disfruto, la MÚSICA CLÁSICA.

Serguéi Rajmáninov (1873 – 1943)

3 conciertos para piano.

Fue un compositor, pianista y director de orquesta ruso, uno de los últimos grandes compositores románticos de música clásica europea y considerado uno de los pianistas más influyentes del siglo XX.

Sus composiciones están consideradas como la última expresión musical del romanticismo. La música de Rachmaninov es fuerte, decisiva, completa y siempre va planteando una nueva ruta, como que es posible otro paso nuevo y creativo en la composición.

Concierto para piano n.º 3 (1909)

El concierto para piano n.º 3 en re menor, (opus 30) es famoso por su exigencia musical y técnica para el intérprete. Tiene la reputación de ser uno de los conciertos para piano más difíciles del repertorio pianístico.

Compuesto en la quietud de su hacienda familiar, Ivánovka, Rajmáninov lo completó el 23 de septiembre de 1909. El compositor se proponía utilizarlo como una pieza para exhibir su talento como intérprete.

El concierto es muy respetado e incluso temido por muchos pianistas. Józef Hofmann, a quien Rajmáninov había dedicado la obra, nunca lo interpretó públicamente, argumentando que “no era para él“. Y Gary Graffman se lamentaba de no haber aprendido este concierto cuando fue estudiante, cuando “todavía era lo suficientemente joven para enfrentarse al miedo“.

Por las restricciones de tiempo, Rajmáninov no pudo practicar la obra mientras estaba en Rusia, y lo hizo en un piano mudo que embarcó con él en su viaje a los Estados Unidos.

El concierto fue estrenado el 28 de noviembre de 1909 por la antigua Sociedad de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, bajo la batuta de Walter Damrosch y el propio compositor al piano. La siguiente representación la dirigió Gustav Mahler pocas semanas después, siendo “una excelente experiencia para el compositor“. El manuscrito fue publicado por primera vez en 1910 por Gutheil.