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200,000 Años

Es el 2013, ha pasado un suspiro para este sistema solar, desde que el primate descubrió la habilidad oculta de poder emplear herramientas para su supervivencia. Más lejos, la galaxia ni ha notado nuestra presencia, hasta hoy, el 2013. Más de 200,000 años desde ese peculiar momento. La industrializacion, el gran avance de la especie, son agujas oxidadas bajo la piel del planeta, agoniza pero es demasiado resistente para morir. No puedo evitar reír de forma ruidosa, vulgar y sarcastica cuando alguien se imagina en 21 años en el futuro. Toda la raza humana, todo ser vivo en el planeta, ya sea un mamifero o una planta podría desaparecer justo ahora, mientras escribo, sin que apenas podamos notarlo, solamente se necesita un pequeño capricho de la gran esfera nuclear que ilumina el cielo terrestre. Pensar en mañana ya es demasiado optimista para mi, al punto de llegar a lo absurdo, aún así el mañana va aparecer y a dominar con una infernal rutina la vida de billones. Imaginarme en un año, es simplemente entretenimiento recreativo, al finalizar de imaginarme en la vida que diseñé estructurada con pequeños, númerosos e importantes detalles, me obligo a recordar que no soy alguien que necesita creer que tiene el control sobre algo. Soy, en este momento y desde siempre, un individuo suspendido en el caos, sin la seguridad de un suelo o un cielo, o una distancia cercana, rodeado por incontables sombras que atraviesan mi campo de visibilidad, gruñendo, riendo, dejando estelas de rojo sangre en donde estuvieron lo que puedo reconocer como diez ojos, vacíos de debilidad, inyectados de rabia. Preguntarse qué hago aquí carece de sentido, es una perdida de tiempo que me distrae de poder contemplar tal caos retorcido, que domina a toda la humanidad pero que muy pocos pueden realmente ver. Como espectador, no puedo distraerme en una paradoja, cuando puedo emplear el fenomeno que llamamos tiempo para, tratar de… Interpretar e ilustrar el grotesco mecanismo que sucede a mi al rededor. Aún así, contradiciendome a no más de 50 palabras posteriores, observar el mundo que se esconde tras el mundo que se esconde tras una extraña existencia, me convence de forma esoterica, que soy capaz de manipular el entorno, a traves de la voluntad de poder. Empleando el instinto animal que, hace 200,000 años, convirtió la bestia en hombre, que hoy puede convertir el hombre en algo superior. En alguien más libre, más capaz, con una logica sana, objetiva, que puede apreciar sin alteraciones, el tic tac que separa la vida de la muerte, que paciente observa, calcula y que de repente, inesperado, actúa para cumplir su objetivo. Ese quiero ser, ese puedo ser, aunque aún no lo soy, puedo olerlo en el aire.

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