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15 dinosaurios argentinos

Herrerasaurus

Era un dinosaurio carnívoro de tamaño medio que destacaba por su antigüedad, ya que data del Triásico superior (Hace 231,6 millones de años) y dicho sea de paso, es la única especie de saurisquio “herrerasáurido”. Su nombre es un homenaje a Victorino Herrera, el campesino de los Andes que halló el primer esqueleto fosilizado de esta especie. Es uno de los primeros terópodos que se conocen. Esta especie carnívora medía de 3 a 6 metros de largo y pesaba de 80 a 100 kg. Fue hallado en

De tamaño mediano, este carnívoro bípedo tenía dientes afilados y patas cortas terminadas en tres dedos con garras afiladas. En la parte superior tenía alrededor de veinte dientes y atrás eran mucho más grandes de este tipo tendría alrededor de cinco como caninos, es decir puntiagudos, también en todo el paladar tenía pequeños dientes lo que lo hacía muy temible.

Estas características primitivas hicieron pensar a los investigadores que el fue el primer dinosaurio que apareció en la Tierra. Sin embargo, el posterior descubrimiento de un cráneo completo demostró que sus terribles mandíbulas estaban demasiado desarrolladas como para tratarse de un espécimen tan antiguo. Lo que hace especial al Herrerasaurus en primer lugar es que dio pistas clave para comprender el desarrollo de los dinosaurios: es una teoría que se llama monofilia, esto quiere decir que todos los dinosaurios vienen de una sola criatura, que tienen un ancestro común. Esta teoría fue propuesta por Robert Bakker y está basada en el cráneo de algunos dinosaurios.

El Herrerasaurus tenía el tamaño de un auto pequeño, caminaba erguido sobre dos patas y tenía una cola bastante larga que equilibraba su peso. Probablemente era un cazador muy veloz. Mataba y devoraba dinosaurios herbívoros y algunos carnívoros más pequeños que él. Atacaba con sus patas delanteras y traseras, desgarrando y destrozando a las presas con las garras de las patas. Vivía en zonas templadas, con una estación lluviosa durante la cual las plantas crecían de forma exhuberante y una estación seca durante la cual el paisaje era semidesértico. En las riberas de los ríos y en los bosques de vegetación lujuriosa perseguía y cazaba a sus víctimas.

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Piatnitzkysaurus

Este dinosaurio vivió durante el período Jurásico medio, entre 167 y 164 millones de años atrás. Medía cinco metros de largo y pesaba de 280 a 1000 kg. Poseía unos brazos estrechos y bastante largos que terminaban en tres dedos con garras. Sus mandíbulas disponían de dientes largos y afilados. Se cree que tenía dos crestas sobre los ojos, como en el caso del Allosaurus. Su nombre homenajea a los geólogos Alejandro Piatnitzky y Miguel Flores, y fue hallado en el Cerro Cóndor, en la provincia de Chubut, en 1977.

Tenía una cola larga y reforzada que equilibraba el animal. Un rasgo característico del Piatnitzkysaurus eran sus potentes patas que, aunque eran fuertes, no eran las de un corredor veloz, por lo que seguramente cazaba atacando desde la retaguardia. Seguramente preferiría atacar a los jóvenes, débiles o enfermos, ya que eran presas más fáciles. Alcanzaba la longitud de un elefante pequeño y doblaba en altura a una persona adulta. Se precipitaba sobre su víctima con sus enormes mandíbulas abiertas de par en par. Probablemente sorprendía a su presa con su gran velocidad y le clavaba los agudos dientes en la gruesa piel de la víctima. El impacto debía de ser tremendo. Tenía el cuello grueso y musculoso que le ayudaba a amortiguar el impacto del choque.

Aunque grande, su cabeza de un metro de largo era bastante ligera. Unos amplios huecos o ventanas en los huesos del cráneo reducían el peso de la cabeza, y el dinosaurio podía moverla de lado a lado fácilmente para otear el horizonte buscando su próxima víctima. Sus patas posteriores tenían potentes músculos y su fuerte cola acabada en punta se mantenía alejada del suelo para equilibrarse. Se afianzaba al terreno gracias a tres de las cuatro garras de sus patas posteriores, aunque la cuarta garra no tocaba el suelo. En contraste con estas musculosas patas traseras, las delanteras eran muy pequeñas y terminaban en tres dedos provistos de garras. Cuando sujetaba a su víctima con sus fuertes mandíbulas, las garras de sus patas desgarraban la carne de la presa hasta que estaba demasiado débil para seguir resistiéndose.

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prehistoria

Megaraptor

El Megaraptor fue un terópodo carnívoro que medía entre ocho y nueve metros de largo, de constitución robusta. El animal medía nueve metros de largo, pesaba cerca de una tonelada y vivió durante el período Cretácico superior (Hace entre 90 y 86 millones de años). Dado que el Megaraptor sólo se conoce por unos pocos esqueletos incompletos, es escasa la información que se tiene sobre su apariencia física, pero sus restos revelan que fue un dinosaurio carnívoro de mediano tamaño. Por otra parte, gracias al conocimiento que se tiene de otros terópodos que junto con él conforman la familia de los neovenatóridos, los expertos especulan que debió contar con fuertes patas traseras que le permitirían desplazarse velozmente durante un corto período de tiempo, pese a que en contraste con otros miembros de dicha familia, su contextura corporal era bastante robusta, lo que sugiere que se trataba de un género avanzado de la misma, siendo clasificado en una subfamilia de neovenatóridos llamada precisamente, megaraptora.

Tenía manos grandes y filosas. De un sólo zarpazo podría haber partido en dos a una persona. Pero su dieta era otra: dinosaurios de treinta metros de largo y cincuenta toneladas, a los que desgarraba y despedazaba con garras de setenta centímetros armadas, cada una de ellas, con tres temibles uñas en forma de cimitarra. No es de sorprender que sus brazos también fueran inusualmente largos y que estuvieran provistos de fuertes músculos, lo que indica que las patas delanteras eran una herramienta de gran importancia para el Megaraptor a la hora de derribar a sus presas o de luchar contra un posible rival.

Cuando se descubrieron los primeros restos de Megaraptor se le clasificó como un descomunal raptor, pues se creyó que poseía la misma gran garra gigante en el segundo dedo del pie que estos animales, aunque de unas dimensiones sin precedentes: ¡42 centímetros!. Los últimos hallazgos, en cambio, demuestran que pertenece a una familia distinta e indeterminada por ahora puesto que la garra pertenece, sorprendentemente, a la mano y no al pie. Esta garra habría servido para atacar y degollar a sus victimas antes de comerselas.

La garra más grande de este carnívoro tenía un filo muy marcado que la transformaba en su principal arma de ataque. Seguramente clavaba con gran fuerza y rapidez sus garras a sus presas y las desgarraba hasta que murieran. Este dinosaurio carnívoro, de unos ocho metros de largo, era uno de los más espectaculares depredadores que existieron durante el período Cretácico en la Patagonia.

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Dinosaurios Argentinos

Pterodaustro

El Pterodaustro era un pterodáctilo que habitó en Sudamerica hace unos 105 millones de años, en el Cretácico superior. Medía setenta centímetros de largo, con una envergadura de 1,4 metros y pesaba apenas 1,3 kg. Tenía dispuestas en la mandíbula inferior unas 1.000 cerdas, que usaba para filtrar animales microscópicos que poblaban las aguas. Su mandíbula superior era delgada y tenía unos dientes muy pequeños que usaba para desmenuzar comida. Era carnívoro, puesto comía pescado, moluscos e insectos.

Tenia el pico curvado en su extremo. Apodado el Pterodaustro-flamenco, fue uno de los miembros mas peculiares de su grupo. Fue descubierto en 1970 en un paraje perteneciente a la, provincia de San Luis, en el centro de Argentina. Kevin Padian, paleontólogo de la Universidad de California, junto a Michael Bell, hallaron un yacimiento con un gran numero de fósiles de este reptil volador en el norte de Chile. Se cree que vivian en grandes manadas. Por las características de la zona donde fue hallado, se estima que habitaba las lagunas de zonas áridas y no la costa marina, como la mayoría de los miembros de este grupo.

Las alas del Pterodaustro eran constituidas por piel reforzada con fibras fuertes. Es posible que sus alas estuvieran infestadas de parásitos que se habrían alimentado de la sangre que corría por los diminutos vasos sanguíneos que podrían haber recorrido la fina membrana alar. El animal tendría que haberse pasado horas desparasitándose a sí mismo para librarse de ellos y mantener sus alas en perfectas condiciones para el vuelo.

El brazo tenía cuatro dedos. Los tres primeros se habían desarrollado con normalidad, mientras que el cuarto fue incluso hasta veinte veces más largo que los tres primeros. Las patas posteriores contaban con cinco dedos. Cuatro de ellos eran largos y tenían garras en la punta. El quinto dedo era más corto que los otros cuatro. Las garras presentes en los dedos pudieron haber ayudado al animal a agarrarse a los acantilados donde se posaba. Las órbitas presentes en el cráneo de Pterodaustro indican que desarrolló excelentemente el sentido de la vista. Aún así, el olfato no lo tenía muy desarrollado. Probablemente utilizaba su excelente vista para detectar plancton en las lejanas aguas mientras volaba.

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Argentinosaurus

El Argentinosaurus era uno de los mayores dinosaurios de todos los tiempos. Uno de los animales mas grandes que haya pisado la Tierra. Incluso, durante varios años fue catalogado como “el más grande” de todos, hasta que se descubrieron restos de otros mayores, pero sin dudas eso no le quita importancia ni tampoco el puesto dentro de los mayores animales que jamás pisaron el planeta Tierra.

El dinosaurio en cuestión vivió durante el período Cretácico hace entre 102 y 95 millones de años. Medía 45 cm. de largo y pesaba ¡Cien toneladas!. Tenía unas mandíbulas débiles con pequeños dientes cilíndricos que usaba para arrancar las hojas de los árboles, que constituían su alimento principal. Tragaba las hojas enteras, ya que no podía masticar, por lo que confiaba en su enorme estómago, similar a un tanque de fermentación, para triturar la comida, aunque contaba con la ayuda de gastrolitos (piedras estomacales que tragan muchos reptiles herbívoros para mejorar la digestión). Se sabe que este animal se alimentaba principalmente de pinos y plantas como las cícadas o las extintas cicadacoideas.

Tenía una protuberancia sobre los ojos que quizás tenía un color que destacaba bastante con su cuerpo, y quizás sirviera como medio de atracción sexual, pero es más probable que al tener unas fosas nasales tan elevadas pudiera comer plantas acuáticas como nenúfares sin sumergir las fosas nasales; además le permitían refrigerar su pequeño cerebro, que contaba con una pequeña ayuda: un matojo de nervios cerca de las patas traseras que servía para mover esas patas y la cola, ya que había mucha distancia entre la cabeza y las patas, y sin este matojo se desplazaría muy descoordinado.

Su cuello era muy largo, y estaba compuesto por trece vértebras que juntas llegaban a los ocho metros de longitud, es decir, que su cuello era el doble de grande que el de una jirafa. Presentaba un sistema de sacos aéreos similar al de un pavo que le permitía absorber más oxígeno y por lo tanto enviar menos sangre, pues estaba muy cargada; además estos sacos reducían el peso del animal. Las vértebras del Argentinosaurus estaban huecas y eran muy macizas y estaban unidas, de forma que reducían la flexibilidad del animal, pero le permitían soportar más peso. Quizás estas vértebras macizas y unidas fueron las que permitieron que el animal creciera tanto.

Las patas del animal recuerdan a las de un elefante en que eran muy gruesas y macizas. Los huesos y las patas eran pequeñas pero robustas, y los huesos estaban huecos, lo que reducía el peso del cuerpo. El hecho de tener unas patas tan cortas y robustas, junto a su enorme peso, revelan que no era un corredor rápido, y que probablemente su velocidad máxima fuera la de un lento paseo, aproximadamente 7 km/h (más rápido de lo que se desplaza un humano, pero esa era por el tamaño). Las patas acaban en garras similares a pezuñas, pero el dedo “pulgar” de las patas delanteras tenía una gran garra curvada que usaba como defensa ante depredadores como el Giganotosaurus, y también servía para excavar un agujero donde poner los huevos.

En base a otros saurópodos, se supone que el Argentinosaurus crecía bastante rápido. A los cinco años tenía el tamaño de un pastor alemán, a los quince años era como un caballo, y tardaba cincuenta años en alcanzar su tamaño definitivo. Pero como reptiles que eran, los argentinosaurios seguían creciendo después de la madurez sexual, y alcanzaban tamaños gigantescos.

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Noasaurus

Significa reptil de Noa. El nombre se debe al lugar donde se descubrieron sus fósiles. Era un pequeño y activo terópodo muy hábil cono cazador. Este dinosaurio vivió hace entre 75 y 65 millones de años, en el Cretácico superior. Medía tres metros y pesaba 15 kg. Los grandes herbívoros, que vivían al mismo tiempo que este dinosaurio, debían vigilar de cerca a sus crías o los miembros de sus familias enfermos para protegerlos de estos depredadores. Una manada de estos carnívoros solía atacar por sorpresa a sus desprevenidas víctimas y acabar con ellas en cuestión de minutos.

Entre sus fósiles esparcidos había parte de un cráneo, fragmentos de espina dorsal y los huesos de alguna pata. Pero el hallazgo más emocionante fue una gran garra de la longitud de un pulgar. Cuando los expertos la examinaron de cerca, descubrieron que era única. En la parte posterior de la garra había una hendidura donde iba unido un potente músculo. Esto significa que la garra podía retraerse cuando corría, y extraerse cuando el animal quería atacar. Con su complexión ligera, probablemente podía saltar en el aire cuando atacaba. Varios de estos dinosaurios quizá se lanzaron sobre el dorso de un herbívoro o atacaran su blando vientre. Las garras desgarraban la carne de la víctima hasta que ésta estaba demasiado débil para luchar. También usaba su garra para defenderse de los carnívoros más fieros y mayores que él.

Cuando perseguía a su presa, con el cuerpo inclinado hacia delante, la longitud del dinosaurio no superaba la altura de una persona adulta. No se han encontrado los huesos de sus patas delanteras, pero probablemente las mantenía dobladas contra el pecho. El cuello era muy musculoso y estaba rematado por una gran cabeza ancha. Sus largas y finas mandíbulas eran ligeras, por lo que podía mover la cabeza cómodamente. La mandíbula estaba provista de pequeños dientes puntiagudos con el típico borde irregular de los carnívoros. Incluso la dura piel acorazada de sus presas, los titanosáurido medianos, podía ser perforada por ellos.Este pequeño y ágil dinosaurio es el único miembro de una nueva familia, que ellos llaman noasáuridos.

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Dinosaurios Argentinos

Antarctosaurus

Su nombre, pese a lo que pueda suponerse, significa “Reptil del sur”. No vivió en la Antártida. Liquidando esta posible confusión de entrada, puede decirse además que este animal vivió hace entre 85 y 72 millones de años, en el Cretácico, que medía entre 18 y 36 metros, y que pesaba entre 20 y 60 toneladas.

El Antarctosaurus era un verdadero gigante, enorme, casi comparable al Argentinosaurus, pero a diferencia de éste, tenía placas óseas en la espalda para defenderse mejor de los depredadores, de un modo similar a los anquilosaurios y a su pariente más próximo, el Saltasaurus, con el que convivió. Las placas era eficaces para disuadir a los depredadores, cada una medía 50 cm de díametro.

Estas placas podían disuadir incluso a los grandes depredadores como los abelisaurios, por ello, este animal se alimentaba tranquilamente entre los bosques de coníferas y araucarias. Tenía una cola larga a modo de arma defensiva, pero como no terminaba en punta era poco eficaz. Podía levantar mucho su cuello, porque era muy flexible. Su cabeza era pequeña, pues sólo medía 60 cm. Tenía una protuberancia en la frente y dientes cilíndricos para arrancar las hojas, que luego engullía enteras, pues no tenía capacidad de masticación, por lo que tragaba piedras estomacales que realizaban el proceso dentro de su voluminoso estómago. Su gran tamaño le obligaba a estar siempre sobre las patas traseras. Al tener los orificios nasales por encima de los ojos se cree que s e alimentaba de plantas acuáticas.

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Carnotaurus

El Carnotaurus fue un dinosaurio carnívoro que vivió en Sudamérica y tenía unos cuernos similares a los de un toro que se cree que usaba como ariete contra otros dinosaurios. Vivió hace entre 72 y 69,9 millones de años, en el Cretácico superior. Medía nueve metros y pesaba tres toneladas. A lo largo de su espalda, desde la cabeza a la cola, su piel estaba cubierta de placas oseas. El Carnotaurus era un carnívoro de cuerpo robusto.

Su principal arma era su boca que contaba con una articulación especial que permitía abrirla bastante hasta poder tragarse presas más grandes que su cráneo, y estaba repleta de dientes afilados de 4 cm de longitud que tenían un borde aserrado y se curvaban hacia atrás. Eran afilados como navajas de afeitar, pero bastante estrechos, y el animal podía perderlos fácilmente en un combate. Los de la mandíbula superior le ayudaban a desgarrar la carne y los de la inferior a sujetar la presa.

Su corto hocico, y los dos cuernos que se ubicaban sobre las órbitas oculares le daban un gran parecido con un toro. El Carnotaurus debía poseer una visión parcialmente binocular, lo que le daba una ventaja a la hora de cazar, pero no le daba la misma visión binocular que por ejemplo la de un león.

Tenía dos cuernos pequeños y planos sobre los ojos. A diferencia de los cuernos de los ceratopsios como Triceratops, sus cuernos estaban muy poco desarrollados y apenas servían de defensa. Se cree que estos cuernos estaban recubiertos de varias capas córneas que aumentarían su tamaño. Se cree que ambos sexos tenían cuernos y que los de los machos eran mucho mayores. De ahí su nombre, toro carnívoro.

Como su cuello era corto y su cabeza grande, los científicos creen que su cráneo era débil e incluso podía llegar a romperse si forcejeaba con un animal de su tamaño o mayor. Por lo tanto se cree que este animal se alimentaba de presas más pequeñas, que atrapaba gracias a sus largas patas traseras. Su piel estaba cubierta por hileras de protuberancias y escamas cónicas que la hacían muy dura, desde la cabeza a la cola. Tenía fuertes músculos en el cuello, que le permitían golpear violentamente con los cuernos los costados de otros dinosaurios. Hubiera tenido poca estabilidad para moverse a gran velocidad su no fuera por su cola. Ésta, larga y musculosa, le ayudaba a mantener el equilibrio. Como dato curioso, este es uno de los poquísimos dinosaurios carnívoros de los que se tiene constancia de como era su piel, gracias a que esta quedó “impresa” en los sedimentos que rodeaban al ejemplar fósil hallado.

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prehistoria

Amargasaurus

ue un voluminoso herbívoro. Poseía unas altas espinas que se bifurcaban y nacían en algunas vértebras, y entre ellas había piel que tenía una gran cantidad de vasos sanguíneos que servían para ayudar a regular la temperatura y también, en la época de apareamiento, la cresta de los machos se tenía de vivos colores que servían para atraer a las hembras y espantar a los depredadores.

Sus restos fósiles fueron descubiertos por el paleontólogo José Bonaparte en 1991 en un cañón en La Amarga, un pueblo de la provincia de Neuquén ubicado aproximadamente a 70 kilómetros de la ciudad de Zapala. Este dinosaurio vivió hace 130 millones de años, en el período Cretácico, medía diez metros y pesaba ocho toneladas.

El Amargasaurus tenía un cráneo estrecho y alargado con unas fosas nasales altas que sugieren que se alimentaba de plantas acuáticas. Sus dientes eran muy extraños, ya que tenían forma de lápiz y eran muy largos, pero solo se encontraban en la parte delantera de la mandíbula. El cuello era relativamente corto, lo que indica que no comía de árboles muy altos ni de plantas muy bajas. Las patas delanteras tenían una gran garra en el pulgar que usaba como defensa ante los depredadores, y podía utilizar esas garras irguiéndose sobre sus patas traseras y golpeando desde arriba o bien dando una gran y fuerte patada que podía derrotar a un depredador solo por la tremenda fuerza del golpe. Las patas traseras eran largas y fuertes, con un muslo largo, señal de que no era muy rápido.

Este animal tenía una cola muy larga acabada en un látigo que usaba para golpear a los depredadores. Si juntamos la cola larga, las garras y el tamaño del animal, sería muy difícil, incluso para un gran oponente. Este animal tenía una especie de vela en el cuello formada por la prolongación de las apófisis espinosas de las vértebras (la apófisis espinosa es la parte superior de la vértebra) que sostenían la vela de piel. Un rasgo extraño de la vela es que en vez de tener una sola fila, tenía dos filas en el cuello, que se juntaban en el lomo. Probablemente esta vela sirviera para atraer pareja o para regular la temperatura del cuerpo o del cerebro, que era muy pequeño. Una teoría dice que no tenía ninguna vela, que las espinas simplemente estaban recubiertas de una capa de quitina y servían para mejorar la defensa del animal, aunque en realidad no necesitaba más defensas.

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Saltasaurus

Este dinosaurio vivió durante el período Cretácico superior en lo que hoy es la provincia de Salta (Argentina), hace entre 80 y 65,5 millones de años. Medía doce metros y pesaba siete toneladas.

El Saltasaurus era herbívoro al igual que todos los saurópodos, y quizás utilizara sus placas óseas como protección, aunque su gran tamaño ya era un arma bastante fuerte, pero no tan grande como otros saurópodos. Las placas que cubrían su lomo, que reciben el nombre de osteodermos, también fueron encontradas posteriormente en otros saurópodos.

La coraza estaba compuesta de placas óseas de 20 cm de diámetro y rodeadas de un recubrimiento de pequeños bultos óseos que recubrían el resto del lomo. Su columna vertebral estaba reforzada en la región del cuello, del lomo y especialmente en la cola. Tenía unas fosas nasales grandes encima de las órbitas oculares, por lo que se cree que se alimentaba de plantas acuáticas. Las patas eran muy robustas para soportar su peso y las delanteras tenían el mismo tamaño que las traseras, lo que sugiere que podía erguirse sobre las patas traseras para alcanzar una mayor altura.

Las vértebras de la cola eran recias y tenían articulaciones como nuestra rodilla. Debajo de cada una de estas vértebra y en los espacios entre ellas había pequeños huesos en forma de cuña llamados chevones, que se prolongan hacia delante en un par de varillas, en las que se insertaban fuertes músculos que tensaban la cola del animal. Las vértebras del lomo tenían largas espinas que también ofrecían grandes puntos de inserción a ligamentos de gran resistencia que servían para levantar el cuello y tenían un tejido óseo característico.

Protegido por su coraza, se paseaba entre las copas de los árboles. Se incorporaba sobre sus largas patas traseras, provistas de una garra a igual de las delanteras para defenderse, apoyándose sobre la flexible cola para alimentarse de las copas más altas de los árboles. Con sus dientes en forma de cuchara masticaba las plantas que había a su alrededor. Pertenecía a un grupo de dinosaurios llamado titanosáurido y del cual era de los más famosos.

Vivían en grandes manadas formadas por hembras que se movían constantemente en busca de alimento. Una vez al año, las hembras se dirigían a un lugar de anidación donde iban dejando los huevos en grupos separados. Las hembras depositaban los huevos en diferentes lugares, de forma que tenían una mayor esperanza de supervivencia, pero las madres abandonaban los huevos y las crías del interior a su suerte. Una vez que los huevos estaban puestos, las madres los cubrían con hojas.

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Lagosuchus

Se trata de un reptil arcosaurio que fue hallado en el cañón de Talampaya, provincia de La Rioja, por una expedición organizada por el paleontólogo Alfred Romer, de la Universidad de Harvard en 1964. Esta criatura vivió hace 236 millones de años en el Triásico medio y tenía varias características en común con los dinosaurios. Medía sesenta centímetros y pesaba 800 gramos. Después de dos décadas, este especímen fue considerado como un nuevo género y especie a la que se denominó Marasuchus lilloensis. Desde un punto de vista evolutivo, este animal estaba a un paso de distancia de los dinosaurios.

De cabeza alargada y puntiaguda, su cola era larga y delgada. Entre sus rasgos más destacados, el cráneo de este dinosaurio presenta dos aberturas ubicadas detrás de cada uno de los ojos, una encima de la otra, que permitirían a los músculos de la mandíbula aumentar de volumen cuando se contraían durante la masticación. También poseía una abertura delante de cada ojo, que podía haber contenido una glándula. Es precisamente por estas características que ha sido clasificado como arcosaurio, del griego: “reptil dominante”.

El cráneo del Lagosuchus era bastante pequeño y era corto. Tenía una forma triangular y tenía unas cuencas oculares bastante grandes, lo que indica que su visión era muy buena, permitiéndole cazar de noche. Tenía unos dientes pequeños y afilados que usaba para perforar el exoesqueleto de los insectos, y luego sorbía el interior del insecto. Las patas delanteras tenían dos quintos del tamaño de las traseras, por lo que se cree que este animal sería bípedo o cuadrúpedo. Probablemente se desplazaba a dos patas cuando quería moverse rápido y a cuatro cuando quería caminar. La cola era bastante larga y equilibraba su delgado y ligero cuerpo.

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Abeilsaurus

Prácticamente todo lo que se conoce sobre el Abelisaurus se debe a un único cráneo descubierto en la patagonia en 1985. No se encontró ningún otro hueso, pero los científicos han logrado reconstruir su aspecto basándose en parientes cercanos como el Carnotaurus. Vivió hace entre 83 y 80 millones de años, en el Cretácico.

Aparentemente, este animal midió nueve metros de largo y pesó 670 kg. Sus principales características eran su gran cabeza, de 85 cm de longitud, y su hocico redondeado, que estaba provisto de unas fuertes mandíbulas y dientes en forma de daga. Tenía el tabique nasal muy abombado, por lo que se cree que tenía un gran sentido del olfato. Sus patas delanteras eran prácticamente inútiles en la caza. En las mandíbulas de este animal había una gran abertura entre la nariz y los ojos que aligeraba el cráneo y permitía que el animal moviera mejor su cráneo.

La forma de sus dientes permitía que estos se clavaran con facilidad en la carne de la víctima, y al estirar con los músculos del cuello, el borde aserrado que tenían en la parte anterior del diente desgarrara y arrancara la carne del animal. Encima de las fosas nasales y casi hasta los ojos, tenía pequeñas cresas y protuberancias óseas, que probablemente eran usadas por los machos en los combates para cortejar a las hembras. Tenía un cuello largo y en forma de S, que probablemente permitiera girar todavía más el cráneo. Era un animal totalmente bípedo, que seguramente no podía estar sobre las cuatro patas. Las patas traseras sobre las que apoyaba todo el peso tenían una fuerte musculatura en la zona de los muslos, que le permitían correr a casi 30 km/h. Apoyaba todo el peso del cuerpo sobre los dedos, de forma que los dedos actuaban como unas raquetas de nieve, distribuyendo más eficazmente el peso del animal e impidiendo que este cayera en zonas embarradas.

Tenía tres cuatro dedos en las patas traseras, tres grandes dedos con garras enormes y muy afiladas y un cuarto dedo más pequeño que apuntaba hacia atrás, como en el caso de las aves. Las patas delanteras eran ridículamente pequeñas e inarticuladas, de forma que prácticamente no podían moverse. Este animal poseía cuatro dedos pequeños e inarticulados con pequeñas garras, pero sus patas delanteras en general eran prácticamente inútiles. Su cola era muy larga, pues tenía que equilibrar el gran peso del cráneo. Es posible que tuviera el cuerpo cubierto de placas óseas de diversos tamaños que servían para proteger al animal ante posibles depredadores. Normalmente eran animales solitarios, pero se juntaban en pequeños grupos para dar caza a los grandes saurópodos.

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Dinosaurios Argentinos

Giganotosaurus

El Giganotosaurus fue considerado el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, superando en tamaño al famoso Tyranosaurus rex. Fue descubierto en julio de 1993 por Rubén Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón, en una antigua laguna ubicada 18 km. al sur de Villa El Chocón. El dinosaurio vivió hace entre 102 y 95 millones de años, en el Cretácico superior.

Se ha rescatado el 80% del material fósil del ejemplar, que se conserva en estado óptimo. Se trata de un carnívoro con extremidades delanteras reducidas, de andar bípedo y con tres dedos en cada pata. Aunque su cerebro tenía el tamaño de una banana, contaba con un sentido del olfato muy bien desarrollado. Medía trece metros y pesaba cinco toneladas.

El cráneo del Giganotosaurus tenía dientes curvos un poco anchos y aserrados, aptos para desgarrar grandes trozos de carne. Estos dientes se reemplazaban a medida que se iban perdiendo. Por lo que se supone que realmente fue un depredador a diferencia de los abelisáuridos con los que convivía y que probablemente presentaban mas hábitos de carroñeros, aunque no se descarta la posibilidad de que comieran restos encontrados, si no tenían una buena cacería.

El reptil demostró ser más depredador que carroñero por su cuerpo, poderoso pero ligero, sus patas más grandes musculosas y desproporcionadas que las de cualquier otro carnívoro. Esas característica le daban una gran elevación, por lo que tenía una apariencia compacta y robusta. Su cola larga y musculosa , le daba equilibrio a su cuerpo al desplazarse, al igual que los alosáuridos, haciendo de los giganotosaurios unos depredadores masivos enormes y rápidos, especializado dar caza a presas de mediano a gran tamaño. Se ha calculado que podían desplazarse a 25 km por hora.

Para culminar con las mortales armas que contaba para obtener su alimento poseía brazos grandes, aunque pequeños en relación a su cuerpo, con tres dedos cada uno terminados en afiladas garras que le ayudaban a sostener a sus presas mientras las mataba con sus letales mandíbulas. Los Giganotosaurus, poseían un cerebro en forma de banana, en el que se destacaban los bulbos olfatorios. Los estudios del basicráneo del giganotosaurio revelan que los lóbulos olfatorios estaban más desarrollados que los del tiranosaurio.

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Rebbachisaurus

El Rebbachisaurus es el saurópodo más completo hallado en América del Sur hasta el momento. Medía 17 metros de largo y está relacionado con el Diplodocus, del Jurásico tardío de los Estados Unidos. Como tuvo parientes en África, esto sin duda, se vincula con la existencia de una conexión terrestre entre ambos continentes, la que pudo haberse roto durante la edad Cenomaniana, que comenzó aproximadamente hace unos 91 millones de años. Sin embargo la especie neuquina es más primitiva que el Diplodocus.

Este dinosaurio vivió en el período Cretácico hace 99 millones de años, medía 28 metros y pesaba igual cantidad de toneladas. Hasta ahora, el Rebbachisaurus es el único saurópodo en el cual se puede confirmar la existencia de piedras gástricas. Estas piedras, también llamadas gastrolitos, cumplirían la función de moler los vegetales en el interior del estómago, ya que estos dinosaurios no eran capaces de masticar la comida que ingerían.

Se distingue de otros saurópodos por la inusual altitud de las espinas y la espalda. Tenía unas fuertes patas para soportar su enorme peso. Se cree que tenía una espalda bastante alta con espinas neurales. Se cree que estas espinas sostenían una vela de piel no muy alta que probablemente tenía la misma función que las velas del Spinosaurus y Ouranosaurus, regular la temperatura corporal.

Como todo saurópodo vivían en manadas y protegían a sus crías en caso de un ataque. El ecosistema donde vivió era muy húmedo, abundante en vegetación.

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Riojasaurus

Significa “Reptil de La Rioja”. El nombre se debe a la ciudad de Argentina, América del sur, donde fue descubierto. Vivió hace entre 218 y 211 millones de años, en el Triásico. Medía diez metros de largo y pesaba siete toneladas.

Los expertos creen probable que estos dinosaurios viajaban en manadas para protegerse mutuamente. Avanzaba trabajosamente sobre cuatro pesadas patas. Era un herbívoro que probablemente perteneció a un grupo de prosaurópodos primitivos conocidos como melanorosáuridos. Con el esqueleto de este dinosaurio no se encontró el cráneo, pero el largo y delgado cuello sugiere que tenía una cabeza pequeña.

Debido a su gran peso, el Riojasaurus siempre avanzaba a cuatro patas, pero podía llegar fácilmente a la vegetación gracias a su gran tamaño, y la cortaba gracias a sus dientes en forma de hoja. Solían formar manadas para evitar a los depredadores, pues no podía erguirse para golpear con las garras. El hecho de tener las vértebras ahuecadas y tener el hueso del sacro (vértrebras de la cadera) formado por la fusión de cuatro vértebras en lugar de tres, esta característica suele presentarse en los grandes prosaurópodos del Triásico tardío como Melanorosaurus, lo que hacía pensar que no podía levantarse sobre sus patas traseras. Comía varios tipos de plantas como helechos bajos, cicadáceas y coníferas y araucarias gigantes moviendo su largo cuello y arrancando las hojas con sus débiles dientes en forma de cuchara. Cada día necesitaba 400 kg de comida y 90 litros de agua.

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