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+10 si te lees estas 14 obras literarias en menos de 10 min.

La habilidad de expresar mucho en pocas palabras y con ello poner a pensar al público, despertar emociones y sentimientos en ellos, es el nivel superior del dominio de un idioma y es el nivel más avanzado del arte literario.

También nosotros tenemos algo qué aprender de estos maestros de la palabra concisa y lacónica.

yo junté una pequeña pero impresionante selección de las obras literarias más breves que demuestran el talento de los escritores y su única habilidad de la palabra.

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Un día Hemingway apostó que escribiría un cuento de tan solo 6 palabras que conmovería a cualquier lector. El escritor ganó la apuesta:

«Se venden zapatos infantiles, nunca usados». («For sale: baby shoes, never worn»).

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Frederic Brown compuso el cuento de terror más corto del mundo:

«La última persona en el mundo estaba sentada en su cuarto. De pronto tocaron la puerta…»

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El escritor americano O. Henry ganó el concurso del cuento más breve que tiene todos los componentes de un cuento tradicional — intro, nudo y desenlace:

«Un chofer encendió un cigarrillo y decidió mirar cuánta gasolina le quedaba. El difunto tenía veintitrés años».

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Alan E. Mayer «Mala suerte»

Me despertó el dolor lacerante en todo mi cuerpo. Abrí los ojos y vi a una enfermera de pie al lado de mi cama.

«Señor Fujima», me dijo. «Ha tenido la suerte de haber sobrevivido al bombardeo de Hiroshima hace dos días. Pero ahora está a salvo aquí en el hospital».

Débilmente, pregunté, «¿Dónde estoy?»

«Nagasaki,» me contestó.

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Jane Orvis «La ventana»

Desde el brutal asesinato de Rita, Carter se sienta al lado de una ventana. Nada de televisión, libros, mensajes. Su vida es lo que ve a través de las cortinas. No le importa quién le trae la comida, quién paga los recibos, no sale de su habitación. Su vida son los atletas corredores, cambio de estaciones, automóviles y el fantasma de Rita.

Carter no se da cuenta que las celdas de aislamiento no tienen ventanas.

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Alguna vez los ingleses también organizaron un concurso del cuento más corto. Sin embargo, según las reglas, los participantes debían tener los siguientes elementos «reina, Dios, sexo y misterio». El primer lugar se le otorgó al autor de este cuento:

-«Oh, Dios, exclamó la reina, -¡estoy embarazada y no sé de quién!»

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Larissa Kirkland «La propuesta»

Noche estrellada. El momento más adecuado. Cena romántica con velas. Un restaurante italiano acogedor. Un vestido negro pequeño. Cabello lujoso, ojos que brillan, risa femenina. Dos años juntos. ¡Qué tiempos tan hermosos! Amor verdadero, mejor amigo, nadie más. ¡Champaña! Propongo matrimonio. Sobre una rodilla. La gente está mirando. ¿Y qué? Hermoso anillo con diamante. Rubor en las mejillas, sonrisa encantadora.

¡¿No?!

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Un clásico ejemplo de la concisión de los espartanos fue su respuesta a la carta del rey de Macedonia Filipe II, el conquistador de muchas ciudades griegas:

«Macedonia les ofrece la posibilidad de formar parte de la alianza que nosotros encabezamos. Si aceptan, lucharemos juntos. Si deciden no unirse a nosotros, arrasaré sus cosechas, destruiré sus ciudades y los tomaré como esclavos».

La respuesta de los espartanos fue realmente muy lacónica: «No».

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Charles Enright «El fantasma»

En cuanto sucedió, me apresuré a la casa para darle la triste noticia a mi mujer. Sin embargo, ella parecía no escucharme. No me notaba. Veía através de mí y se sirvió una copa. Encendió la tele. En ese mismo momento sonó el teléfono. Contestó. Vi cómo se arrugó su cara y lloró desconsoladamente.

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Robert Tompkins «Buscando la Verdad»

Al fin, en ese remoto pueblo su búsqueda llegó a su fin. Ahí al lado de la chimenea estaba sentada Verdad.

Nunca había visto una mujer más vieja y fea que ella.

— ¿Es usted Verdad?

La anciana arrugada asintió.

— ¿Qué mensaje debo darle al mundo?

La viejilla escupió al fuego y contesto:

— ¡Diles que soy joven y hermosa!

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Monterroso:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

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Victor Hugo envió a su editor el manuscrito de su novela Los Miserables con una carta adjunta:

«?»

La respuesta fue igual de concisa:

«!»

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En un concurso de la autobiografía más breve ganó una señora francesa quien escribió:

«Solía tener una cara lisa y una falda arrugada, ahora es todo lo contrario».

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Y, para terminar, quiero resaltar que en la literatura hispanoamericana también hay ejemplos de obras breves y geniales. Como, por ejemplo, este cuento de Julio Cortázar. «Historia de un cronopio»:

«Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta».

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