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10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

No nos damos cuenta pero hay pequeñas malas costumbres que no nos parecen importantes, aunque nos perjudican. No estoy hablando de dejar de fumar o pasar muchas horas en el sofá frente al televisor sin hacer ejercicio nunca, hablo de hábitos poco sanos a los que no damos importancia. Esas malas costumbres por las que nos regañaban de pequeños (y de mayores). Revisa conmigo los malos hábitos que parecen insignificantes para saber por qué nos perjudican.

1. Picotear y comer porquerías sin tener hambre.

10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

Da igual que estés en tu peso y no engordes por mucho que picotees, bien por genética delgada o porque entrenas mucho. Si eres de las personas que siempre tiene una bolsa de patatas fritas, unos donuts, o unas barritas de chocolate en la boca, entre otras muchas ofertas insanas que hay por ahí, debes plantearte que picotear alimentos poco saludables no es bueno para ti y que hay que parar.

¿Por qué no es bueno?

Cada vez hay más oferta de comida envasada y lista, rica en sal, azúcares sencillos, grasas saturadas, grasas hidrogenadas, conservantes, colorantes, aditivos, etc. Y cada vez hay más problemas de obesidad, diabetes, alteraciones cardiovasculares, tumores, enfermedades neurodegenerativas, autoinmunes, etc. Es difícil seguirle la pista a lo que provoca cada enfermedad, pero lo que comemos nos influye, para bien o para mal. Cuanta más comida fresca y natural, casera y de temporada nos llevemos a la boca, más salud y años de vida tendremos.

¿Cómo podemos mejorar?

Empieza a llevar fruta fresca, frutos secos naturales sin tostar, yogures naturales sin azúcar ni edulcorantes, zanahorias, apio, etc. Al principio cuesta pasar de los atrayentes sabores de la comida envasada y lista, pero al final te aficionarás y notarás más energía y menos ganas de comer picoteos. Aparte de que ahorrarás un dinerito.

2. Moverse en auto hasta para ir a por el pan.

Aunque nuestra cultura es de sol y de estar en la calle y no llegamos a los niveles de sedentarismo de países como EEUU, cada vez somos más reacios a movernos andando o en transporte público y preferimos conducir aunque sea hasta la esquina de al lado, perdiendo tiempo en aparcar.

¿Por qué no es bueno?

Es otro problema de sedentarismo. Dicen los antropólogos que hasta hace 50 años los seres humanos recorríamos cada día entre 5 y 10 kilómetros en desplazamientos sencillos, para trabajar, para ir a la tienda, para ir a la escuela o simplemente para disfrutar del día. Ahora ni los niños juegan en la calle, están sentados y se cansan en cuanto tienen que andar un poco. Todo esto lleva a un mal desarrollo muscular y óseo, a problemas de obesidad, diabetes, riesgos cardiovasculares, etc. La lista de enfermedades relacionadas con el sedentarismo no deja de aumentar.

¿Cómo podemos mejorar?

Es vital que andemos o nos desplacemos con nuestro cuerpo, de forma activa cada día. Ya sea corriendo, andando, en bicicleta, subiendo escaleras, paseando al perro, haciendo la compra, patinando, da igual. Ponte un reto, empezando con 5 minutos al día y vete aumentando al menos a 20 minutos, no importa si lo divides en periodos de 5 minutos por día. Ganarás salud y ahorrarás dinero en gasolina.

3. No hacerse una revisión médica y una prueba de esfuerzo una vez al año.

10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y no vamos al médico si no es porque nos duele algo, a veces ni entonces.

¿Por qué no es bueno?

Igual que los niños tienen las revisiones del “niño sano”, los mayores debemos cuidar y revisar nuestra salud con un chequeo anual que incluya analítica, revisión de vista, oído, postura, etc. Si además eres deportista y estás entrenando para competiciones como maratón, triatlón, travesías, marchas cicloturistas, etc., debes realizarte una prueba de esfuerzo anual, te ayudará a mejorar tu rendimiento físico, ver tus mejoras, prevenir lesiones y detectar problemas.

¿Cómo podemos mejorar?

Pidiendo la cita con el médico o con la clínica deportiva al comenzar la temporada o el año. Una vez que está en la agenda, ¡no fallas!

4. Tomar el sol sin protección.

Es algo que nadie confiesa, pero pocas personas llevan crema con FP solar cada día, solo la utilizamos cuando vamos a la playa a coger color moreno. Y en el caso de las personas deportistas, que entrenamos muchos días al aire libre, hay que utilizar crema con protección solar en invierno y verano, aunque no se vea el sol.

¿Por qué no es bueno?

Es ya conocida la relación entre la radiación solar UV y el daño en el ADN celular que produce enrojecimiento, ampollas o quemaduras en el mejor de los casos, hasta un melanoma o cáncer de piel en el peor. Hay que tomar un poco de sol cada día para favorecer la producción de vitamina D en la piel, una vitamina muy importante, cuyo déficit se relaciona cada vez con más problemas, desde depresión a esclerosis múltiple. Pero bastan 10 minutos de sol suave al día para generar la dosis de vitamina D que necesitamos, no más.

¿Cómo podemos mejorar?

Lleva crema con un factor de protección adecuado a mano, y no dejes de ponértela por la mañana o cuando salgas a entrenar a la calle. Si es verano, sube el factor de protección; si es invierno o tienes piel morena, lleva un factor menor, pero lleva siempre protección.

5. Entrenar o competir lesionado.

Es una mala costumbre difícil de erradicar, y no soy la más indicada para hablar de este tema, o quizás sí, porque muchas de mis lesiones han sido provocadas por no parar a tiempo y empeñarme en seguir.

¿Por qué no es bueno?

Si hay dolor, hay un problema. Las personas deportistas suelen ser buenas aguantando el dolor, pero eso no es un valor a destacar. Una lesión pequeña que no se cura a tiempo, con reposo y con revisión por especialistas, no va a mejor, suele ir a peor y acaba en un problema grave que te aleja de tu deporte durante mucho tiempo o que te imposibilita para hacerlo para toda la vida.

¿Cómo podemos mejorar?

Es un problema de voluntad, aprender a escuchar el cuerpo, a no ignorar las señales y tener la suficiente inteligencia para parar, pedir ayuda y seguir los consejos de los profesionales que nos ayudan a prevenir y curar lesiones.

6. Quitarse horas de sueño para llegar a todo.

No todo el mundo necesita dormir 8 horas diarias, y si te quitas una hora de sueño al día, te acostumbras y no eres consciente de que tu cuerpo necesita descanso, recuperarse durante la noche. Cuando vas a mil por hora, quieres entrenar, trabajar, salir con los amigos, pasar tiempo con la familia, ver tus series favoritas y estar al día en redes sociales cada noche, acabas durmiendo cada vez menos sin darte cuenta.

¿Por qué no es bueno?

Los efectos de la falta de sueño son cada vez más estudiados. Especialmente ahora que pocas personas pueden dormir las horas que necesitan, bien por falta de tiempo o por mala calidad de sueño. Si no descansas o no duermes suficientes horas, no solo notarás cansancio, mal humor, agotamiento, etc. también notarás más hambre, especialmente ganas de comida dulce o grasa, mal rendimiento físico, más lesiones y al final no tendrás control sobre tu día a día.

¿Cómo podemos mejorar?

Es vital dedicar tiempo a dormir, es una prioridad en tu vida. Ponte una hora para acostarte, de verdad, con la luz apagada y sin distracciones, y otra hora para levantarte. Comprueba si de verdad necesitas dormir pocas horas, y si tu sueño es reparador. Y si no es así, revisa el problema, pon soluciones y aprende a dormir bien.

7. Aguantar las ganas de hacer pis.

Parece una tontería, desde pequeños nos enseñan a retener el pis, pero no tiene sentido tener la vejiga llena y aguantarse sin ir al baño por costumbre. Lo mismo pasa con las ganas de ir al baño para hacer “aguas mayores”, muchas personas, solo lo hacen en su casa, en su baño y a una hora concreta, por lo que cuando están fuera o viajan, arrastran un estreñimiento de varios días.

¿Por qué no es bueno?

En el pis y las heces se acumulan los residuos que no son útiles, algunas son sustancias nocivas como el amoniaco en la orina, en el mejor de los casos, piensa que en un análisis de orina se pueden detectar drogas, metales tóxicos, etc. En las heces se acumulan desechos, fibra insoluble, etc., ya el olor te indica que no son sustancias beneficiosas. Retener la orina o las heces hace que estos elementos estén más tiempo en contacto con las membranas, lo que puede provocar alteraciones en las células que se relacionan con inflamación y tumores. Si además los retienes mucho tiempo, haces trabajar los esfínteres, lo que puede llevar a problemas de suelo pélvico, prolapsos, daños en el ano, etc.

¿Cómo podemos mejorar?

Tan fácil como ir al baño cuando tienes ganas. Si no hay un aseo cerca, busca alternativas. No pasa nada por aguantarse algún día, también hay que entrenar los esfínteres de cara a las competiciones, donde los nervios nos juegan malas pasadas. Una vez no pasa nada, te da confianza saber que puedes controlarte y aguantarte, pero no es algo que debas hacer todos los días.

8. Apretar los dientes, de día o de noche.

El bruxismo es un hábito involuntario al apretar o rechinar la dentadura, que afecta entre un 10% y un 20% de la población. Está relacionado con el estrés, especialmente con el crónico.

¿Por qué no es bueno?

Puede provocar dolor de cabeza y músculos de la mandíbula y articulaciones, cuello y oído. El rechinamiento puede desgastar los dientes y acabar en el síndrome de ATM, o de la articulación temporomandibular, una de las mayores causas de cefaleas vienen de este problema, así como algunos trastornos faciales, desequilibrios, dolores de oído, mareos o vértigos, insomnio, etc.

¿Cómo podemos mejorar?

Hay que trabajar el problema, tanto los dentistas como los fisioterapeutas te pueden ayudar con férulas de descarga, ejercicios de relajación mandibular y tiene mucha relación con el estrés, así que si es tu caso, trabaja la relajación, aprende a respirar, meditar, etc., especialmente antes de dormir, cuando se hace de forma inconsciente.

9. Soportar situaciones perjudiciales sin pedir ayuda.

Muchas personas “aguantan” con lo que les echen, lo más común son situaciones externas de estrés y ansiedad crónicas en el trabajo, pero también se esconden problemas familiares graves, dolores crónicos, problemas psicológicos, etc., temas que prefieren esconder y no cuentan a nadie. Las personas deportistas suelen considerarse duras y ven como una debilidad quejarse o no llegar a lo que se espera de ellas, aguantando desde dolores intensos a problemas emocionales graves.

¿Por qué no es bueno?

No hay que quejarse por todo, pero tampoco hay que aguantarse por norma. Hay un equilibrio entre lo que debemos y lo que podemos soportar, si lo pasamos acaba provocando un desgaste físico y mental que suele acabar en enfermedad, no solo en tristeza, depresión, traumas y problemas nerviosos, también tiene relación con problemas cardiacos, infartos, hipertensión, envejecimiento prematuro y hasta cáncer.

¿Cómo podemos mejorar?

Hay que aprender a pedir ayuda, reconocer que somos humanos y no podemos con todo. Si algo te duele física o mentalmente y afecta a tu vida, párate intenta solucionarlo y no te avergüences si necesitas consejo y tratamiento. Saldrás más fuerte del problema, y eso es lo que importa, salir bien.

10. Tomar medicamentos sin receta médica.

10 malos hábitos que el deportista debería eliminar

Es una mala costumbre española, pues ingleses, alemanes y otros europeos se sorprenden cuando ven que en España se puede pedir medicamentos como los antibióticos sin receta en algunos sitios.

¿Por qué no es bueno?

Los medicamentos son medicinas con efectos secundarios, algunos serios que pueden agravar o provocar la enfermedad. O en el caso de los antibióticos, su uso indiscriminado está generando súperbacterias que son resistentes a casi todos los tratamientos.

¿Cómo podemos mejorar?

Pidiendo consulta con el médico de familia o especialista para que haga la receta adecuada y el seguimiento al tratamiento. No menosprecies las carreras como Medicina, Enfermería y Farmacia, en las que pasan años estudiando materias complejas que les permiten conocer bien los ingredientes de las medicinas para poder diagnosticar y tratar adecuadamente.[/align][/b][/size][/color]

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